I
ESTO ES COGER. Tener a una teibolera en un cuarto oscuro, someterla, moverse y tener ritmo. Sentirse amo y señor cuando ella dice “Duras mucho, papi, vas a tener que pagar tiempo extra”. Trato de sentir placer antes de correrme, pero no encuentro, por ejemplo, esa luminosidad o moksha o no sé qué madres de la que hablan los hinduistas. No sé por qué necesito estar ebrio para meterme a un privado y hacerlo, ¿será algo vinculado al valor? Eyaculo y debo sentir rico, ricura de estar con una rubia despampanante de grandes tetas que seguramente después será la protagonista de alguna de mis pinturas. Indago en mi mente el significado de la palabra ritual. Definitivamente debo tener un congal para pintar y coger cada vez que se me pegue la gana. ¿Cuál es el verdadero placer? ¿Pintar mujeres o cogérmelas?
¿Qué placer existe cuando hay un miedo a que mi verga erecta quede mutilada por los dientes imaginarios de una vagina? Me pregunto si Elías será más viril que yo, al menos eso parece. Siento muchas ganas de ser, aunque sea un poco como él: fuerte sin perder sensibilidad. Lo echaré mucho de menos cuando tenga que partir de la secretaría, ha sido un buen camarada.
Para: letysb@secfin.gob.mx De: gracianlc@secfin.gob.mx Asunto: De todas maneras
Me vas a matar el lunes y estaría justificado. Renuncio. ¿Recuerdas mi intención de poner un negocio y que no tenía suficiente dinero? ¿Recuerdas que me parecía imposible tener posesión sobre los bienes de mi difunto padre? ¿Recuerdas que quería dedicarle casi todo el tiempo de mi vida a la pintura? La suerte me sonríe Tengo el negocio en la mente, los bienes del viejo al fin son míos. Que Dios o el que se haga llamar tal bendiga a mi abogado. Además, creo que mi talento artístico está floreciendo como nunca. Mis mujeres desnudas cada vez tienen mejor recibimiento en las galerías. De todas maneras, tenía que irme tarde o temprano. El trabajo de asesor me purga; llenar formatos, hacer trámites, evaluaciones, adornar presupuestos; son mamadas que han terminado por joderme. Desde el principio sabías que no era un trabajo que me hiciera feliz. Espero lo puedas entender y no cerremos las puertas de nuestra amistad.
Chao, Gracián
Sí, me gustaba pintar mujeres desnudas. La mayoría eran deformes. Las pintaba dando a luz, con sus vaginas sangrando, las pintaba embarazadas con chipotes en su abdomen. Entre más me obsesionaba por pintar alguna diva perfecta, más se deformaba y terminaba desnuda con su sexo dentado, con un abismo que lejos de dar luz al mundo lo quería devorar. Yo quería admirar a la mujer y siempre fracasaba en la obra final
Para: direccionadjunta@secfin.gob.mx
Asunto: Despedida
Me duele partir y dejar a mis compañeros y a mi querida jefa Lety, de quien tanto aprendí. Me duele dejar a la gente de los pueblos que se benefició de los programas de esta secretaría y que tuve la fortuna de ser el medio para su desarrollo. Dejo buenos amigos y un trabajo del que me enorgullezco. Me marcho porque quiero poner en práctica los conocimientos que adquirí. ¿Cómo expresar más si mi corazón no sabe traducir en palabras las emociones contenidas en este momento? Y es por debilidad que no pude estar frente a ustedes para hacerles saber que una parte de mí se queda.
Gracián
Exasesor de proyectos productivos
Para: gracianlc@secfin.gob.mx
Asunto: Hay un Dios que todo lo ve
Cabrón, te extraño un chingo, aunque tengo mucho que reclamar. Partiste dejando patas arriba tus expedientes, además hay muchas irregularidades en los últimos apoyos financieros que otorgaste. Me hace pensar que veías venir los madrazos y no te importó dejar la secretaría hecha un chiquero. La gente de control administrativo puede ponernos la soga al cuello. Por suerte, tanto tú como yo sabemos que maquillando cierta información eso se arregla. Claro, aquí tienes a tu pendeja que te solapa. Quiero creer que no actuaste con alevosía y que algunos de esos pueblerinos te vieron la cara de wey, porque fue así ¿verdad?
Besos, Lety
No, yo me chingué a esos campesinos cuando querían chingarme a mí primero. Muchos desviaban recursos a giros negros, dos que tres andaban cultivando yerbas imaginativas más que nutritivas. Es muy redituable estar bien informado respecto a la diversificación de ingresos que tienen algunos campesinos, y que no son necesariamente remesas. Me chingué la lana. Si bien mi herencia fue jugosa, hacía falta capital para la primera gran inversión: pagar a un político bien plantado de otro estado para que fuese padrino del table, alguien que prácticamente se acercó sin ser buscado porque decía: “buenas referencia” de mí. Fui seducido de inmediato cuando ofreció tarifas preferenciales. Me causó dudas quién le había dado esas “buenas referencias”; deduje que era un conocido de mi padre y no indagué más al respecto.
Quería largarme por dos motivos fundamentales:
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Alejarme del pasado como burócrata mediocre que no tenía tiempo para el arte, y
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Porque en un table viviría de exhibir mujeres desnudas y yo podría pintarlas cada que quisiera.
La herencia de mi padre consistía en tres ranchos descomunalmente enormes que había adquirido a lo largo de su vida, llena de fraudes, como asesor de secretarías gubernamentales. Cuando salí de la universidad él se conformó con ubicarme como asesor de proyectos productivos en la Secretaría de Finanzas. Era un embustero y no recibí más de él hasta que murió. Creí que no podría obtener sus bienes porque el Gobierno intentó expropiarlos al descubrir algunos de sus fraudes, pero al menos mis ingresos y algunos conocidos bien plantados en materia jurídica me permitieron acceder a un abogado astuto. No hubo más herederos porque fui hijo único. Mi madre murió poco después de haberme expulsado de su vagina.
II
La venta de mis pinturas se fue a pique, mis nuevos dibujos eran estéticamente espantosos. Soñaba andróginos en vez de mujeres desnudas. No podía fornicar con mis teiboleras, así fueran rubias esculturales provenientes de Rusia, exóticas japonesas o folklóricas morenas veracruzanas. No podía, no quería. Mi padrino gradualmente me fue desprotegiendo y no entendía por qué. Primero me multaron por dejar entrar a un par de mocosos sin identificación, las autoridades descubrieron que eran menores de edad, después hubo redadas en las que algunos políticos menores salieron afectados. Era como si una fuerza se interpusiera de forma anónima y quisiera terminar con mi sueño. ¿Cuál de todos los abogados del mundo pudo haber evitado que clausuraran mi table dance y me quedara casi en banca rota?
“Podemos conocernos mejor si tú quieres, dame tiempo y verás que el resultado valdrá la pena para ambos”, leí el mensaje en mi celular. No tenía idea de quién lo había escrito. Primero creí que era un jueguito de Lety. La cuestión es que ella no se andaría por las ramas, sería directa para pedirme algo así, a no ser que le estuviese remordiendo la conciencia por lo del beso frustrado. El número telefónico estaba en mi celular parpadeando con la luz de la alarma. Esto ocurrió dos meses antes de irme de la secretaría y le resté importancia. No aclaré en ese momento de quién era ese mensaje. Pudo ser de Lety o de alguien más de la oficina. Me erizó la piel pensar que ese número pudiese ser de un hombre de la oficina… Pero deshice esa idea.
Para: gracianpl@secfin.gob.mx
Asunto: Redención
Sé que estás arrepentido por los errores que cometiste en el pasado, también intuyo (al fin mujer) que quieres volver, porque quieres estabilidad, quieres dinero, quieres, entiendo: una parte de tu jodido mundo anterior, que te castraba, pero al menos te daba algo a cambio: una ligera complacencia. Tu table es una mierda, sé que está en el caño. Es tiempo de replantear lo nuestro, al menos yo tengo disposición. Tu maldita ausencia me partió. Con un oficio que redacte para la persona adecuada estarás de vuelta en el mismo puesto y de nueva cuenta con la vida que mereces. Mata de una puta vez tu exceso de soberbia. No permitas que tu chingada racha continúe. Regresa por favor. Te extraño.
Lety
Para: gracianpl@secfin.gob.mx
Asunto: Historia de las vaginas que devoraron al mundo
Existió una vagina que quiso morder nuestra verga en algún sueño. Necesitamos despertar en una realidad sin vaginas, vaginas asesinas que devoren la esperanza, deshacernos de vaginas que pertenezcan a teiboleras o mujeres resentidas. Debemos despertar, quizá, en una realidad edificada por emperadores romanos y pueblerinos que celebren a otra deidad, no a un abismo, a un antagónico del abismo. Eso sería evitar que “mi chingada racha continúe”.
Salimos del cine. Vimos una película de Almodóvar, no recuerdo cuál, creo que una en la que Gael García obtiene un papel estelar por el hecho de acostarse con un famoso director cinematográfico. Lety, en esa época, trataba de ser una jefa que fuese más “cercana” a sus empleados, o eso quise entender. Me dieron ganas de besarla cuando la dejé en la puerta de su casa y tal vez eso provocara que me invitase a pasar y cogiéramos un rato. En esos meses llevaba rato fornicando sólo con teiboleras, así que mi bolsillo iba a agradecer esa oportunidad. Lety rehuyó de mí y se metió a su casa sin decir más. El tema del intento de beso de aquella noche no volvió a aparecer en nuestras pláticas. Sin embargo, me di cuenta de que ella quería conmigo, una cosa seria o algo así. Cuando la fui minimizando en mi vida empecé a percibir en sus ojos cierta angustia. Me pareció que se estaba encaprichando y decidí mejor ser sólo un “buen” amigo, algo que después provocó la tormenta.
Descubrí a quien pertenecía el número en el directorio de la oficina y me estremeció saber que no era de Lety. Sentí vértigo, pero a la vez una ligera satisfacción, una luz, un relámpago, como cuando en una fiesta de máscaras descubres el rostro de la persona que más te ha cautivado en la velada y te sientes pequeño al estar frente a una personalidad tan poderosa. Semanas antes de recibir el mensaje, habíamos salido a tomar unas cervezas después del trabajo. Le platiqué que quería ser artista de tiempo completo y que odiaba mi trabajo. Hasta ese momento recordé la mirada atenta y seductora que me dirigía mientras le hablaba. Se manifestó en mi piel un temblor erótico por haberse sentido observada con precisión y lujuria por esos ojos, nunca había sentido a mi piel tan valiosa. No éramos más que conocidos aislados de una misma oficina hasta entonces. Me es claro el pasado ahora, esa noche pinté a mi primer andrógino. Me fue difícil volver a pintar otro de igual magnificencia durante mi etapa empresarial.
III
Cuando vi por segunda vez los sellos de clausurado del Ayuntamiento sobre la puerta de mi burdel después del fallo en mi contra, entendí que la aventura había terminado. Fue entonces que decidí regresar y acepté su propuesta.
Elías me convenció con sus ojos, los más envolventes que me hayan mirado. Un hombre poderoso como un macho alfa, pero tierno y melancólico como la belleza que habita en las texturas de Van Gogh. Llamaba todos los días al table para ver cómo iban las cosas, no perdió ni un detalle de la crónica de mi caída. En nuestras primeras salidas sentí una terrible confusión respecto a mis preferencias. Al principio creí que él sólo quería ser un buen camarada. Mi yo, mis creencias, se vieron un tanto partidas, sin embargo, me adapté rápido a esta entidad sin vacío y cuando menos me había dado cuenta: ya estaba enamorado de él, de sus promesas de hacer juntos un mundo mejor para nosotros. Llegaron los momentos en los que lo abracé sin prejuicios y sentía unas fuerzas y un deseo descomunal de fundirme con él, de ser él, ser su pecho fortalecido, ser sus brazos protectores, ser esa soberana entidad sin abismo. “No regreses para trabajar, yo lo haré, tú eres un artista, dedícate el tiempo que quieras a pintar, dame la oportunidad de valorarte”. Siento que mi pasión por la pintura se vuelva más intensa cada nuevo día. El miedo a las vaginas dentadas ha desaparecido. Los andróginos en mis lienzos adquieren un rostro familiar, un rostro satisfecho: el mío. Los andróginos tienen sombras púrpuras que gradualmente oscurecen. Las sombras tienen ojos.
IV
Mi chingado padrino político resultó ser un tío lejano de Lety. Todos Gobierno, todos familia, a fin de cuentas. Así fue como se jodió el table.


























