(Un docurrelato)
En la bruma del alba, el ganado dibuja el futuro del país.
Fidel Castro
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Esta es la historia de la tensa y humana relación entre un hombre y Mariana Grajales II. El hombre en cuestión es Fidel Castro y Mariana Grajales II, también conocida, de manera extraoficial como la Diabla.
Esta historia resume el ideario de un gran hombre, de un insomne cazador de sueños y utopías que viera en el ganado su vocación de padre y comandante.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Mariana Grajales, la vaca, no la heroína madre los Maceos, nace en marzo de 1972, en la vaquería uno de Los Naranjos, un plan de desarrollo ganadero ubicado en Caimito, un pueblo cercano a La Habana. Mariana, como muchas de las vacas de su generación, nace del cruce entre un toro Cebú, Miliciano, muy viril y fogoso él y Federada, una humilde vaca Holstein dispuesta a entregar su vientre y su leche al desarrollo ganadero revolucionario.
Se sabe que el día de su nacimiento Fidel estaba de visita en Los Naranjos y asistió al parto y cuando vio a aquella ternera que intentaba pararse junto a su madre Federada, emocionado, dijo para la historia: “Ha nacido la segunda Mariana Grajales cubana. Con el mismo espíritu que la heroína envió a sus hijos a la manigua nuestra Mariana será gloria del ordeño cubano, mambisa lechera, lo veo venir, compañeros”.
La reacción de Fidel ante el nacimiento de Mariana fue de amor vacuno a primera vista. Estaba seguro de la flacucha F1 que apenas podía tenerse en pie alcanzaría grandes metas lecheras y superar la modesta vida de Federada y Miliciano. El futuro de la ganadería estaba en sus ubres, ya que su ejemplo enardecería a miles y miles de F1 que poblaban los planes ganaderos de todo el país.
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Pero los designios de la fatalidad se cernían enturbiando los sueños del comandante ganadero.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Marianita, así le decía cariñosamente Fidel por aquella época, era una novilla golosa y apacible que pastaba y lactaba con gusto ejemplar. Y, excepto su gracia espacial para espantarse las moscas con graciosos movimientos del rabo y la grupa, no se destacaba en nada. Aunque aún era muy pronto.
ANA LUISA MATUREL (Ex asistenta de la fiscalía militar de La Habana)
Me tocó cubrir todas las sesiones del juicio contra el ciudadano Ramón Expósito. A pesar de todos los cuidados que la novilla recibía a cargo de médicos veterinarios, masajistas de ubre y trabajadores de mantenimiento, ocurrió una desgracia.
Expósito era uno de los masajistas que cubría el turno de noche. Quizás Mariana no sea la única víctima de la zoofilia pedófila en Cuba, porque se sabe que muchos guajiros le meten mano, como quien dice, al primer animal que tengan a tiro. Pero el caso de Mariana Grajales y el pueblo de Cuba contra Ramón Expósito fue el único que se conozca en que el culpable fue llevado a los tribunales.
Expósito no era un guajiro, pero si estaba bastante perturbado. Un vicioso. Cuando le preguntaron porque lo había hecho, culpó a la novilla por la forma provocadora en que movía el rabo cuando se quedaban solos. Y lo más increíble, se lo achacaba, además, a una película de ese director juzgado por el MeToo hace unos años, Woody Allen. Según Expósito, en la película un tipo se mete con una oveja en un hotel y, sin parar de hacer el amor, acaban comiendo heno y tomando champán. ¡Qué manera de estar enfermo! Todo eso quedó recogido en el expediente del juicio. La defensa no sabía qué decir. Y aunque Fidel no estuvo en el juicio, su presencia se sentía. A mí hasta me parecía que una nube de humo de tabaco flotaba sobre la sala. Y, por supuesto, el peso de las leyes revolucionarias cayó sobre el zoofílico pedófilo.
Anemia aguda. Esas es la causa de muerte directa de los fusilados en Cuba. De anemia aguda murieron los difuntos Ochoa y Toni La Guardia, por ejemplo.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Después de ser abusada Mariana se convirtió en una novilla ensimismada que apenas mugía. Fidel iba a verla cada semana. Se quedaban solos y él le hablaba del futuro luminoso que le esperaba y sobre los temas que le sugerían los terapeutas veterinarios. Fidel pensaba que con la madurez y la reproducción y el ordeño sistemático finalmente se convertiría en la Mariana que él esperaba.
ALBERTO GARCÍA (Exveterinario de la Empresa Ganadera Los Naranjos)
Fidel estaba seguro de que Mariana sería la vaca que estaba llamada a ser cuando comenzara a producir leche y tuviera una vida más plena trotando por los cuartones y pasara página al suceso del abuso sexual. Pero el suceso lo marcó y de ninguna manera quería entregarla a uno de aquellos toros productores de semen y terneros que teníamos a disposición por mucho que había crecido.
Quizás fue gracias a la comunicación que había entre ellos. O por el estrés sicológico postraumático, pero lo cierto fue que Mariana comenzó a dar leche sin estar preñada ni engendrar ninguna cría. ¿Se trataba de una alteración natural en el sistema endocrino podría provocar la activación de la glándula mamaria? No sabemos porque Fidel no nos permitió hacerle ninguna prueba. Pero allí estaba el milagro. Las ubres de Mariana chorreaban leche.
¿Ustedes han visto la escuela primaria Gumersindo Quintana Puig? Pues ese mártir no murió ni en el Moncada ni torturado en los calabozos de Batista. Y mucho en las arenas de Playa Girón como dice su biografía escrita por el DOR a la carrera. Gume Quintana fue el primer hombre que tuvo el honor de ordeñar a Mariana y murió en el intento. Nada más se sentó junto a la ubre, Mariana, con la agilidad de un artista marcial, se viró y le dio una soberana patada en plena sien rompiéndole el cráneo como si fuera una cáscara de huevo. Eso fue como lo cuento y no como dice su biografía.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Después del desafortunado incidente en que muere un trabajador de la empresa Los Naranjos, nadie más intentó acercarse a Mariana. Fidel cuando se enteró del suceso discutía el presupuesto anual con el embajador soviético, y lo dejó plantado y se fue para allá con sus escoltas. Varios testigos concuerdan en que Fidel se saltó del jeep, como cuando saltó del tanque en Playa Girón, y echó a correr con un cubo en la mano para ordeñarla personalmente, como también hizo cuando uno de los expedicionarios del Granma cayó al agua, pero en esta ocasión tampoco se le permitió ejecutar el sacrificio. ¿Qué hubiese pasado si Fidel hubiera intentado ordeñarla? Es una de esas enigmáticas preguntas de las que está llena la historia.
¿Ustedes conocen el círculo infantil José Luis Guadarrama? Guadarrama fue otro mártir del ordeño. En este caso hay que destacar que es raro ver a una vaca morder la yugular de un ser humano. Claro, eso no se cuenta en su biografía, no tiene sentido explicárselo a ningún niño de cero a cuatro años.
Ante esa situación Fidel, fuera de sí, porque le era imposible sancionar a una vaca de la cual esperaba tanto, escucha los consejos del presidente del ICAIC, Alfredo Guevara, y del ministro de cultura, Armando Hart, quienes le sugieren un destino de superación y fogueo a Mariana Grajales, mientras esperaba por el milagro lechero que estaba por venir. Y Fidel los escuchó.
(Vemos en pantalla la publicidad de una agencia de viajes que se dedica al arrear vacas de un lugar a otro por diversión.)
A PARTIR DE ESTE MOMENTO TODO LO QUE VEREMOS EN BLANCO Y NEGRO
MACHO GIMÉNEZ (excampeón del rodeo nacional de Cuba)
Lo mío es el rodeo, los sombreros tejanos, los botines de vaquero, y arriar vacas, por supuesto. En Cuba iba de Pinar del Río a Camagüey atrás de un hato de vacas como si nada. Dormíamos en el monte metidos en saco de yute (emocionado), aquello sí era vida. Y aquí lo sigo haciendo he ido de Oregon a Wyoming arreando ganado sólo por sentir la adrenalina. Por eso cree una agencia turística para ofrecer y organizar ese tipo de viaje turístico.
En Cuba fui campeón nacional de enlace de terneros y de monta de toros cerreros. Y cuando el payaso del rodeo nacional se enfermaba, yo lo cubría, y fui quien inventó el número de meter la cabeza dentro de la boca de un toro. Mucha gente todavía me recuerda por eso.
A Mariana Grajales fui yo el que la bautizó con el nombrete de la Diabla. No había quien pudiera ordeñarla y para hacerlo había que sedarla. Yo creo que después, cuando a Raúl Castro se le ocurrió aquello del vasito de leche para cada cubano, estaba pensando en la Diabla, una vaca inordeñable.
La gente decía que había que llevarla suave porque era casi una ahijada de Fidel. Y que la habían mandado para el rodeo nacional para que nosotros la domesticáramos. Pero nada más te acercabas con la intención de ordeñarla se volvía una fiera. Decían que tenía a más de un muerto entre tarro y tarro. Aunque en esa época nadie hablaba de la enfermedad de las vacas locas, ya la Diabla la tenía, y muy avanzada.
Mi vida es el rodeo, pero no de la forma tradicional, siempre fui un innovador en ese aspecto. Y viendo a la Diabla en uno de esos ataques de furia se me ocurrió una nueva modalidad para ese deporte: el ordeño de vaca cerrera. Y triunfó, al menos hasta mi accidente. El vaquero que más se le acercó fue este que está aquí. En una competencia llegó mi turno, logré acercármele, o la Diabla, la muy traicionera, lo permitió y cuando ya tenía el cubo puesto bajo la ubre, por mucho que me cuidé, me dio una soberana patada en la cabeza. Cuando salí del coma, me había quedado ciego. Después un cirujano soviético me operó, y cuando recuperé la visión, veía en blanco y negro. Hasta el día de hoy veo más en blanco y negro que aquellos televisores rusos que había en Cuba.
Por eso y por las jaquecas fue que me retiré del rodeo activo y me dediqué a trabajar en un taller donde se imprimían libros infantiles para colorear.
¿Ustedes han oído hablar del hospital infantil William Delgado, de Baitiquirí, allá en las lomas de Guantánamo? Bueno, pues resulta que en su última presentación la Diabla se le escapó a un vaquero y le fue encima pateando y embistiendo a un grupo de pioneros que entraba al rodeo. Dicen que los niños y las pañoletas volaban por los aires. William Delgado fue, gracias a Dios, el único fallecido. Fidel mandó a ponerle su nombre a ese hospital que estaba en un lugar discreto, es decir en casa del diablo.
¿Cómo? ¿Qué nunca terminaron de construirlo?
(Vemos en blanco y negro la publicidad de una agencia de viajes que se dedica al arrear vacas de un lugar a otro por diversión.)
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Después del fracaso del rodeo, y de la modalidad del ordeño cerrero, Fidel estaba muy preocupado y frustrado con Mariana. La posibilidad de hacerse realidad su sueño se desvanecía cada vez más.
Pero si algo caracterizaba a Fidel era su fe inquebrantable en sus ideas, aunque estuvieran equivocadas. Entonces, tras una conversación con los esposos Trudeau, decide enviar a Mariana a las praderas de Alberta, ya que era de la opinión de que el contacto con otro tipo de ganado vacuno y cuidados en un clima diferente al cubano podría ser beneficioso para Mariana. Tras varios viajes a La Habana con su hijo Justin, al que Fidel le tenía mucho cariño, la primera dama, entusiasmada, se encarga de las gestiones del viaje.
Pero a pesar del arrebato de Margaret, y del joven Justin, el plan no salió como Fidel esperaba.
FERNANDO CEPEDA (Exmayor, exarchivista y desertor de la Seguridad del Estado)
Mariana Grajales, más conocida como la Diabla. Imagínense ustedes, todas las agencias de inteligencia sabían que la ruta del ganado vacuno era de Canadá a Cuba y no al revés. Y de pronto en medio de esa situación aparece una vaca que viaja de La Habana a Canadá, directo a una granja en Alberta, muy cerca de la frontera con Estados Unidos, y lo más preocupante: enviada por Fidel. Aquello encendió las alarmas de la comunidad de inteligencia. El Mossad, la CIA, el KGB y, por supuesto nosotros por cuestiones de la seguridad de Mariana, andaba detrás de la dichosa vaca, porque en ese tiempo Fidel andaba metido en África y América Latina. Todo el mundo quería saber si se trataba de una forma novedosa de espionaje. Fue la inteligencia canadiense quien aconsejó a Pierre Trudeau que la presencia de una vaca de Fidel, cerca de la frontera común, no era saludable para las relaciones entre ambos países. Por esa razón Mariana, la Diabla, le fue devuelta a Fidel, a pesar de la rabieta de la primera dama y de su hijo Justin. A Fidel no le quedó más remedio que aceptarla de vuelta.
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De regreso a Cuba en compañía de Margaret Trudeau y de su hijo Justin a bordo del crucero Queen Elizabeth, Mariana fue alojada en la sede del Comité Central del Partido y posteriormente trasladada a su residencia en la Empresa Pecuaria Los Naranjos, en Caimito del Guayabal. Lo que nadie, ni siquiera Fidel, sabía era que Mariana no se sentía para nada bien.
FERNANDO CEPEDA (Exmayor, exarchivista y desertor de la Seguridad del Estado)
Esto que voy a contar es historia secreta. Existe el expediente, aún debe estar en el archivo de la Seguridad de Línea y 10. Antes de Fidel enviar a Mariana para Canadá tuvo la idea de preñarla esperanzado en que quizás la maternidad la pudiera apaciguar y convertirla en una madre feliz y gran productora de leche. Y Fidel, dicen que influenciado por la canción Pijirigua, de Pedro Luis Ferrer, quiso encargar a un toro esa tarea y no a un inseminador.
Y entonces le trajeron a un toro. No a cualquier toro, sino a Miliciano, que no solo era famoso por ser un adicto al sexo, vacuno, claro, pero que, además, era el padre de Mariana. Cuando padre e hija se quedaron solos en el cuartón, algo le pasó a Miliciano, que era la virilidad en cuatro patas. Quizás no se gustaron, o él sintió que era su hija, o no hubo esa chispa que desencadena el acto sexual. Lo cierto es que no se hacían caso y se limitaban a comer pienso y forraje y a lamer un bloque de sal.
Eso le dolió mucho a Fidel, sino no existiera ese expediente, escrito por el mismísimo Ramiro Valdés.
Lo más extraño era que a su regreso de Canadá, Mariana vino preñada, cargá, como dicen los guajiros. Pero el expediente se quedaba ahí. A lo mejor Ramiro no tuvo tiempo o interés de seguir con aquel melodrama de Fidel y Mariana.
ALEXANDER LEDESMA (Veterinario y antiguo profesor de obstetricia del ISCAH, Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana, San José de la Lajas)
Efectivamente, Mariana regresó embarazada de Canadá. Cuando Fidel lo supo no podía creerlo. Incluso llegó a mencionarlo en una entrevista a un periodista checo del periódico Rudé Právo.
Sin embargo, en la preñez de Mariana había algo raro, parecía que el estado avanzaba, pero a la vez no se comportaba como un animal en gestación. Enseguida llamaron a los mejores obstetras de ganado del país y comenzaron a hacerle exámenes, por supuesto había que sedarla primero. Lo más probable era que algún toro la hubiese montado en Canadá. En un informe de la Seguridad del Estado en que se enumeraban, con lujo de detalles, las actividades de Mariana en la granja de Alberta y no había toros ni inseminadores por ningún lado. Todo aquel tiempo había estado en una granja de maternidad rodeada de vacas preñadas y de terneros recién nacidos. Si la cosa había sido así y las pruebas de embarazo dieron negativas, y a la vez parecía que lo estuviera, llegamos a la conclusión de que Mariana padecía de un embarazo psicológico. Algo nunca visto, o al menos no registrado, en la historia de ganadería cubana.
Imagínense, fue a mí a quien le tocó ir a decírselo a Fidel. No había acabado de darle todo el parte y el Caballo montó en cólera. Empezó a gritar: “¡Qué coño era eso de un embarazo psicológico en una vaca!” Qué cojones le pasaba a esa vaca, esta vez sí la iba a sacrificar. Todo el mundo bajó la cabeza en aquella oficina.
Entonces, en medio de la pataleta, entró un escolta, se cuadró y Fidel lo mandó a pasar. El tipo se acercó y le dijo algo bajito que nadie pudo escuchar. Cuando se retiró nos enteramos de que, en Isla de Pinos, una vaca ahí que se llamaba Ubreblanca había dado esa mañana 90 litros de leche de una sola ordeñada.
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Cuando aparece Ubreblanca, y sus récords de producción lechera, la huella de Mariana Grajales se esfuma hasta desaparecer casi por completo. Finalmente, el Ganadero en jefe tenía a la vaca de sus sueños. Y esta no era Mariana Grajales II.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Hoy se sabe que la historia de Ubreblanca fue magnificada por el equipo de Fidel Castro gracias a los consejos de Raúl y su otro hermano, Mongo Castro, que era el segundo ganadero del país. Y todo con el objetivo de distraer a Fidel de los sucesivos fracasos de Mariana Grajales, la esperanza del ganado nacional, según la visión de Fidel.
Que fue una gran productora de leche, sí. Que era de Isla de Pinos, también. Pero lo cierto es que ubicarla tan lejos daba margen de maniobra a los asesores y a sus hermanos para mantener a Fidel distraído. Y como él le gustaban los números se le ofrecía a la prensa y la televisión aquellas poéticas de cifras de litros de leche.
Hasta se les encargó a los escultores Abelardo Echevarría y Luis Ruz que hicieran una escultura en mármol de las canteras pineras de la vaca. Un animal exacto a cualquier vaca de vecinos.
En plena efervescencia y entusiasmo se trajo a Ubreblanca a La Habana para hacerle estudios y obtener sus fantásticos óvulos.
De Ubreblanca se puede hablar mucho, pero dónde estuvo Mariana Grajales durante esa época.
Todo historiador tropieza con lagunas de información en sus investigaciones. Sobre este periodo de la vida de Mariana sólo existen especulaciones o teorías conspirativas que no debemos tomar en serio debido al rigor de nuestro trabajo. El único material disponible es de una fuente para nada confiable. Además de carecer de ninguna evidencia palpable que es la sustancia del trabajo de un investigador.
FORT MICANOPY, PRISIÓN ESTATAL DE ALACHUA, FLORIDA.
RUBÉN ARÓSTEGUI (Recluso número 131567. Antiguo oficial de la inteligencia cubana)
Ante todo, quiero que sepan que amo el trabajo de inteligencia y que soy un preso político, víctima de la guerra silenciosa entre Cuba y Estados Unidos, y no un traficante de personas. Si trafiqué algo, aprovechando mi cobertura, fueron calzoncillos y bikinis para Ramiro Valdés y Raúl Castro. Así que no corte esa parte. Sabía que un día vendrían a mí. Lo que voy a contarles es absolutamente cierto, pero jamás revelaría mi fuente. El éxito del trabajo de inteligencia reside en la absoluta compartimentación de la información.
Justo cuando desparece Mariana Grajales, aparece Ubreblanca. Los huecos de la historia de una complementan la historia de la otra. Cuando a Fidel le dicen que la vaca de sus ojos padecía de un embarazo sicológico, llama a un consultor científico de la embajada soviética y le pide información sobre el programa Intercosmos que en ese momento estaba en su fase experimental y los soviéticos aún no habían mandado al cosmos ni a un mongol ni a un vietnamita ni mucho menos a Arnaldo Tamayo.
Un viaje de una vaca a la Unión Soviética era más seguro que a uno a Canadá. Así fue cómo Mariana Grajales entró al programa Intercosmos. Y este cubano que está aquí estuvo a cargo de la logística del lleva y trae. La llevamos para Rusia, la entrenan porque los rusos en eso eran buenísimos, ya habían enviado al espacio a la perra Laika, al mono Goliat, así que una vaca cubana a bordo de una nave espacial sería un paso más en la colaboración científica entre ambos países hermanos.
Mariana fue entrenada junto a otras vacas porque pasó todas las pruebas: submarinismo, ingravidez y otras que no recuerdo. Al final fue seleccionada por su carisma y condiciones físicas. Sin embargo, todo se jodió cuando montaron a la mona vietnamita en la expedición. La mona, aunque no era rusa, se llamaba Valentina, en homenaje a la Tereshkova, la primera mujer que salió al espacio exterior.
El cohete Soyus se lanzó desde Baikonur, y la tripulación estaba integrada por Mariana Grajales, Valentina y Alexander Sokolov, que no era ni un perro, ni un gato, ni un mono, sino un astronauta con tres misiones espaciales a sus espaldas. El objetivo era observar el comportamiento vacuno en estado de ingravidez. Y el potencial atlético de los macacos en ese mismo estado.
Gracias a un arduo entrenamiento Mariana comenzó a acceder al ordeño en estado de flotación porque seguro era divertido.
Y allá arriba en la Soyus, se formó tremendo bayú. Mariana y Valentina se enamoraron y comenzaron a tener relaciones sexuales, a su manera claro, pude ver las fotos de los videos que captaban a Valentina prendida a las ubres de Mariana y aquello daba espanto. La mona prendía a las tetas de Mariana, penetrándose a la vez con un instrumento científico para medir no sé qué, y la vaca enloquecida meneando el rabo con las patas para arriba, porque lo hacían flotando. Eso es duro de ver ¡y yo lo vi!
¿Y Sokolov? El ruso que era un guajiro de Remangasiberia, que al parecer había tenido ese tipo de relaciones con animales, quiso convertir la pasión de la vaca y la mona en un trío. Pero, no, Valentina era una mona habilidosa y logró aislar a Sokolov en su compartimiento mientras dormía. Y así fue cómo perdieron la comunicación con el centro de Baikonur, aunque seguían viendo a la mona lesbiana y a la vaca de Fidel en la gozadera absoluta. En algunos se ve a Sokolov mirando por el ojo de buey de su compartimento mientras se masturbaba.
Y aquello duró hasta que otra misión los trajo de vuelta a la Tierra lo antes posible.
Cuando Fidel se enteró de lo que hacía su vaca en el cosmos puso el grito en el cielo. ¡Ahora sí, que la sacrificaran de una vez! ¡Que no quería volver verla en lo que le quedaba de vida! Los soviéticos le dijeron que no habría sanciones ni para Mariana ni para la mona y ni para Sokolov, para ellos todo el que se encaramaba en un cohete era un héroe del socialismo, además no estaban en época de Stalin. Yo creo que Fidel decía eso de boca para afuera, porque en el fondo él era un hombre que amaba a las vacas. Si no hubiera sido así, no la hubiese querido de vuelta. Ahora tenía a dos Marianas una que había mandado a sus hijos a la manigua a darle machete a España y otra que había ido al cosmos, aunque hubiera sido a singar con una mona.
Después le tocó el turno a Arnaldo Tamayo y fue un viaje normalito sin ningún percance sexual, todo centrado en la ciencia, aunque Romanenko le decía Tamaya en vez de Tamayo. ¡Qué ruso más jodedor! Todavía me parto de la risa cuando me acuerdo.
ROSA MARÍA ROLOBA (Antigua asesora musical de la emisora Radio Enciclopedia)
Un día me llaman a la estación y me dicen que desean tener un encuentro conmigo para hablar de trabajo. Yo no era mala en lo que hacía en la emisora, pero ni era militante del Partido ni había sido de la UJC ni nada, así que no entendía la llamada.
Apenas colgué el teléfono había un Lada sin chapa esperándome afuera. Me monté y el chofer un tipo pelado bajito con gafas y guayabera ni siquiera me saludó. Cuando llegamos al Comité Central me estaba esperando Fidel en persona.
El hombre se sabía mi currículo de memoria, los años en que recibí mis premios nacionales de radio por mi asesoramiento en la selección musical de la emisora, que en ese momento era superpopular. Y de pronto fue directo al grano: quería retomar su vieja idea de ponerle música al ganado vacuno. Pero nada de Mozart ni de música clásica. En el país contábamos con excelentes músicos revolucionarios comprometidos con la construcción del socialismo. Y su idea era llevar aquellos músicos a tocarles y cantarles en vivo a las vacas para de esa manera aumentar la producción lechera. Primero empezaríamos con un experimento a pequeña escala, y si daba resultado planeaba reunir miles de vacas en grandes espacios para realizar conciertos en vivo mientras miles de obreros ordeñaban a la masa vacuna. ¿Pueden creerlo? Pues yo no, aún me parece una pesadilla aquella reunión.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
La idea de Fidel a corto plazo era comenzar con un experimento que sólo incluyera a Mariana Grajales y a la nueva estrella, Ubreblanca. A Mariana nadie la había visto en los últimos dos años y, aunque estaba sedada, se le veía un mejor color y estado de ánimo. Cada una estaba acoplada al ordeñador mecánico.
En eso llegaron los trovadores.
ROSA MARÍA ROLOBA (Antigua asesora musical de la emisora Radio Enciclopedia)
La opción se caía de la mata: la Nueva Trova que estaba pegadísima en toda América Latina. Y aunque me parecía una soberana locura y, como Pablo Milanés andaba por Argentina, logré comprometer para la primera prueba a Sarah González y a Silvio Rodríguez, que nada más oír el nombre de Fidel aceptaron sin chistar.
Llegamos a Los Naranjos, en Caimito del Guayabal, un pueblo que yo pensaba quedaba en lo último de Pinar del Río, y el equipo de apoyo de Fidel lo tenía todo listo como yo les había dicho. Los equipos de sonido, la pequeña tarima cerca del área de ordeño. Y me extrañó que sólo había dos vacas. Me dijeron que una era Ubreblanca la que salía en los periódicos y los noticieros y la otra era Mariana Grajales y que era muy importante para Fidel. Yo que no sabía nada de vacas las veía igualitas a las dos.
Primero le tocó a Sarah como decía el programa. Arrancó con unos versos de José Martí. Las vacas ni se enteraron. Luego cantó Girón: la victoria, y la que se llamaba Mariana Grajales empezó a mover el rabo de forma un poco extraña. Entonces me di cuenta de que el lugar estaba lleno de guardias vestidos de civil y que estaban filmando el concierto para Fidel.
Cuando cantaba El Programa del Moncada, el flujo de leche disminuyó en las tuberías plásticas. Me pareció que era el momento de que Silvio reemplazara a Sarah. Silvio entró con Sueño con serpientes. La leche fluía casi a cuentagotas y Mariana no paraba de agitar el rabo, aunque allí no había moscas. Los guardias se movían inquietos. Silvio siguió con fusil contra fusil, que era su temazo del momento. Ubreblanca estaba tiesa. La leche había dejado de fluir totalmente. La otra vaca movía los cascos de las patas traseras, y ahí fue que me di cuenta de que estaba amarrada para evitar que se moviera mucho. Silvio no había cantado todavía la primera estrofa de La era está pariendo un corazón, cuando la vaca Mariana se soltó y les fue encima a los guardias y al trovador. A mí me sacaron de allí a la velocidad de un cohete. ¡Sarah Gonzalez y Silvio Rodríguez! reconozco que apreté, pero eso era idea de Fidel, no mía, yo hubiera resuelto con Fausto Papetti y Paul Mauriat. Créanme.
FERNANDO CEPEDA (Exmayor, exarchivista y desertor de la Seguridad del Estado)
El concierto fue un desastre. A Silvio Rodríguez y a Sarah González se les hizo firmar un documento confidencial, ninguno de los dos podía contar una palabra nadie de lo sucedido en Los Naranjos.
La verdadera causa de muerte de Ubreblanca fue un ataque a tarrazos y patadas por todas partes, no el melanoma como decían los periódicos. Todo lo de Ubreblanca fue una distracción para alejar a Fidel de su obsesión con Mariana Grajales. Y sí claro que era lechera, no obstante, el resto fue un invento: los récords Guinness de ordeño, la vaca disecada como si fuera Lenin, que si ella sola podía alimentar a doscientos niños. Y quién estaba detrás de todo eso: la Seguridad, que en aquellos tiempos era decir Ramiro Valdés.
ROSA MARÍA ROLOBA (Antigua asesora musical de la emisora Radio Enciclopedia)
A mí me sacaron de allí y la Seguridad me hizo firmar unos papeles de confidencialidad que decían que yo no podía relevar nada sobre lo sucedido durante el concierto que acabó con el ataque que sufrió Ubreblanca. Hace poco cuando vi la noticia de que a Silvio Rodríguez le regalaron un AKM, me dije, como en Cuba no hay segunda enmienda de la constitución ni Asociación Nacional del Rifle, seguro lo quiere para matar vacas en vez de para defender a su revolución.
LUCIANO DURÁN (Universidad Internacional de la Florida. Historiador de la ganadería en Cuba y biógrafo de Mariana Grajales II)
Sabemos que poco después del fracaso del concierto de Sarah González y Silvio Rodríguez dedicado a Mariana Grajales y a Ubreblanca, Mariana fue finalmente sacrificada. No tenemos información sobre los detalles exactos del sacrificio, pero sí la certeza de su desaparición física: ¿Filetes para el Comité Central y Punto Cero? ¿Costillas para el comedor de Villa Marista? ¿Hígado y huesos para los círculos infantiles y hospitales? Nada sabemos.
REINALDO FUENTES (Vecino de La Pequeña Habana)
Nunca lo he contado, quiero que sepan que mi padre, el capitán Neno Fuentes, fue el carnicero del Grupo de Apoyo de Fidel Castro, eso está probado. Él fue quien, por órdenes de Fidel, sacrificó a la Diabla, y me lo dijo antes de morirse agarrándome la mano en hospital Cira García. Lo hizo de forma limpia, un corte preciso en el pescuezo seguido de un mandarriazo entre tarro y tarro, sin que la vaca sufriera un segundo. Me lo puede creer o no, pero esa es la verdad o la mentira de mi padre.
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Quizás el sacrificio de Mariana Grajales fue un duro golpe para Fidel Castro, pero él y su revolución jamás descansaban. Vinculados a Mariana Grajales quedan los nombres de escuelas, hospitales y círculos infantiles. Otras tareas como la solidaridad con el Frente Farabundo Martí, de El Salvador y la operación “Pitirre en el alambre” contra los especuladores del Mercado Libre Campesino requerían el máximo de su gestión y espíritu revolucionarios. Y a ello se entregó con su pasión característica.
FIN. CRÉDITOS. ETC.
BLANCO Y NEGRO
MACHO GIMÉNEZ (excampeón del rodeo nacional de Cuba)
Yo no soy científico ni veterinario. Pero todo ese lío de Fidel con la Diabla era porque no se le olvidaba de que los canadienses y los guajiros se lo habían dicho: no cruces Holstein con Cebú, eso es una estupidez. Y ahí fue que se fundió, se perdió en la curvita, por querer demostrarle a todo el mundo que los estúpidos eran los otros no él. F uno son los carros de carreras, no las vacas. Y él no le hizo caso a nadie y el resultado fue la Diabla. La Diabla, una vaca que daba leche cuando le daba la gana, que nunca dio un ternero, que no servía ni para el rodeo. Ese fue el resultado: la vaca más loca de todas las vacas locas.
FIN
CALLES DE LA HABANA. HOMBRE MAL VESTIDO.
A quién se le ocurre hacer una película sobre una vaca. Con tantos animales inteligentes que hay por ahí: delfines, perros, caballos, hasta tiburones si quieren. ¡Pero una película de una vaca! ¿Será porque si matas a una es peor que si mataras a tu mujer o a tu suegra?


























