Los pies de mi Dorotea
Primero fueron sus pies, blancura de extensión mínima enfundada en un par de huaraches rudos, manchados de lodo, los que una tarde de marzo...
El Aleph es un biombo
I
El timbre electromecánico activa la llamada, setenta voltios de corriente se disparan, el oscilador de periodo conmuta entre dos tonos a cero punto cinco...
Caballo de hielo
R. miró el reloj encima del mostrador del lobby. La mañana era un contar de tiempo vacío.
La pizarra de uno de los ascensores indicaba...
Árboles de ramas demasiado curvas
San Mateo Cuanalá, los últimos ladrilleros, dice Carolina. De inmediato apunto sus valiosas palabras: son una manzana arrojada por la suerte. Alzó la vista...




























