Los pies de mi Dorotea

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Primero fueron sus pies, blancura de extensión mínima enfundada en un par de huaraches rudos, manchados de lodo, los que una tarde de marzo...

El Aleph es un biombo

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I El timbre electromecánico activa la llamada, setenta voltios de corriente se disparan, el oscilador de periodo conmuta entre dos tonos a cero punto cinco...

Agua

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Para Araceli Meza   —¿Entiendes el rollo en el que estás metido? —Sí señorita. —Ay muchacho. ¿Cuántos años dices que tienes? —Quince. —Eres un chamaco. —No señorita, soy un hombre ya...

Caballo de hielo

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R. miró el reloj encima del mostrador del lobby. La mañana era un contar de tiempo vacío. La pizarra de uno de los ascensores indicaba...

Árboles de ramas demasiado curvas

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San Mateo Cuanalá, los últimos ladrilleros, dice Carolina. De inmediato apunto sus valiosas palabras: son una manzana arrojada por la suerte. Alzó la vista...

Es de que

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Para el Máster y el Mounstrin   Número desconocido. 19 de mayo de 2024 Nicolás, de verdad, híjole, yo esperaría que por decencia contestaras mi llamada. De...

El bohío libertador

No es bueno seguir unidos

El buen gusto

Succès de scandale