¿Cómo comenzó su relación con el arte?
Hay una frase del filósofo alemán A. Schopenhauer que dice que sólo el arte eleva al individuo de su existencia singular. Siempre sentí que a través del arte podía acceder a ese mundo espiritual, imaginario, fantástico donde no importa el tiempo ni el espacio. Una tierra libre para explorar en solitario, pero la ganancia es colectiva. Mi aproximación al arte fue a través de la lectura, de la poesía, Lorca, Unamuno, Girondo, Baldovin. Con las palabras sentí mi primera libertad, mi cómoda trinchera. Desde allí sólo yo era la viajera y esos árboles en la montaña, ese mar lleno de barcos era inmenso y fascinante. Mi primer libro de poesía se llamó Sensaciones e imágenes y es ahí donde empecé a esbozar esta idea de transmutar esa experiencia en otro escenario. No estoy muy lejos de ese lugar, sólo he sumado otras herramientas como la fotografía en movimiento, la música y un poco el teatro.
Su sensibilidad también está relacionada con la poesía. ¿Cómo la vincula con el cine y la fotografía?
La poesía como primera experiencia es la que me llevó de la mano a seguir experimentando, intentando palpar ese paisaje en conjunto. En mi primer cortometraje había un dialogo conflictivo entre una pareja y mucho teatro. Sólo un escenario con cámara fija. En esa época yo iba a clasesde teatro –un teatro más de vanguardia que shakesperiano–, taller literario y hacía fotografía enCórdoba. Después de varios años en donde me concentré más en escribir y publicar poesía, volví atomar clases de fotografía –todo había cambiado desde mi época de estudiante– y sumé algunos instrumentos musicales y plataformas digitales. Esa fue la base en general para mis cortometrajes. En “El Cuerpoespin” que son tres secuencias, es todo un texto poético con imagen y música. En el corto “La Batalla de los árboles” no hay palabras. Las imágenes y la música son las que llevan esta historia. Yo encuentro ritmo y melodía en la poesía y viceversa. Las tres están sentadas en la misma sala.
Residió en Ginebra, Suiza. ¿Qué puede decirnos de esa experiencia?
Los viajes son como guías que muestran una infinidad de circunstancias y realidades que sólo como pasajera en un tren se puede conocer. Desde esa mirada, mi estadía fue sumamente beneficiosa porque no sólo me relacioné en otra lengua, clima y paisajes también fue toda una revolución descubrir que sus costumbres son similares a las mías y que todos nos emocionamos cuando cae el primer copo de nieve. La historia misma de Suiza con sus reformadores es de unaprofunda convicción de que se puede lograr algo mejor, por eso me siento muy afín y especialmente me une un entrañable cariño que ha recorrido generaciones. Estoy en permanente contacto con mi familia por parte materna de Zúrich y con amigos. Presenté libros, hice variasactividades allí compartidas con Rodrigo de la librería Albatros de Ginebra. Suiza me aportó la convicción de que es posible que todo funcione bien. Para mi espacio de creación, la sensación de que estoy contenida por una sociedad que se mueve en consonancia conmigo, es un alivio. Me aporta concentración.
¿Qué poetas la han influido?
En primer lugar, Olga Orozco. Ella fue todo para mí. Lo que aprendí de poesía y de interpretar films (hablábamos muchísimo de cine con Olga) se lo debo principalmente a ella. Tuvo la inmensa generosidad de abrirme su casa y aconsejarme con los fastidios cotidianos y con algunas “palabras rebeldes” de las poesías que yo muy de vez en cuando, le mostraba. Tenía mucha vergüenza de mostrar mis esbozos de poesía. Su voz aún resuena en mí como un mantra que se repite para abrirme puertas, para guiarme y poner luz. La invoco como una maga en el amor, la leo cuando no sé a dónde ir o cuando extraño ese celeste abisal de sus ojos. Recuerdo que llevé a mi mamá a conocerla en su departamento de la calle Arenales y cuando terminó la charla, le dijo “me siento como si nos conociéramos de toda la vida”. Exactamente así me sentía yo en su casa.Como olvidar “Acaso lo sabían ya nuestros corazones” o “Adán miraba el mundo y no lo conocía, ni Lázaro, ni yo”. Imposible. Después vinieron todas las demás lecturas como Sor Juana y su poema “Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía”. Lautremont, Goethe, Borges, Baudelaire, Verlaine, clásicos como Ovidio, Safo, etc. Soy muy ecléctica en mis lecturas.
¿En cine cuáles son sus influencias?
Por mi temperamento, mi educación o vaya a saber por qué, me gustan los films lentos, intensos. En general veo cine por regiones. Mis favoritos son Tarkovsky, Bergman, Kurosawa, Herzog, Wenders, Mijalkov. Recientemente descubrí a Béla Tarr y quedé maravillada por su capacidad de sobrevolar, sugerir. Diría también que ese es el cine que me interesa, el que sugiere y que me lleva a otras realidades y el conflicto no es el típico con un desenlace, es un proceso que te lleva adescubrir la belleza en todas sus expresiones. Eugenio Trías en su libro: Lo bello y lo siniestro cita dos frases una de Rilke que dice: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar” y otra de Schelling “Lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”. Exactamente eso espero de un film, como de un amor.
Su primer corto: La batalla de los árboles, ha sido seleccionado en festivales de Argentina y en el exterior. ¿Cómo vivió ese momento?
Es un gran halago que ayuda a confiar y seguir. Sobre todo a sentirse parte de esa comunidad que apuesta a seguir los sueños e intenta reescribirlos y sacarlos al escrutinio de la luz y del público.Cuando participé en “La Mujer y el Cine”, o en otras proyecciones me siento en tribu. Desde muy chica me encantó el mundo de los sueños, de los dioses díscolos, de lo intangible. Son percepciones tan abstractas en un camino tan sinuoso que, para un autor, de la materia artística que sea, poder llegar a compartirlas y ser seleccionada es un sublime propósito. En los festivales además me he encontrado con verdaderas joyas cinematográficas que en general no pasan por las típicas salas de cine. Hay un festival de cortometrajes en Clermont-Ferrand, Francia que es una verdadera usina de creadores independientes y realmente se destaca por su excelente calidad.
Usted también compone la música y hace la edición de sus películas.
¿Cómo se organiza?
¡Si, hago casi todo! Editar, o la posproducción como se llama, es la parte más significativa ymágica para mí de un filme. Es perturbador y fascinante. Trabajas en un estado de encantamiento. Seleccionar que plano va o cual es el ritmo de la secuencia exige además mucha concentración.La música me acompaña siempre, no es algo impostado en mi cotidianeidad, está en todo momento. La naturaleza misma tiene ritmo. Toco algunos instrumentos con los que compongo y también me ayudo con plataformas y bibliotecas digitales que son espectaculares. Me muevoen general, intuitivamente y mi camino es por ahí pero también tomo clases de composición para precisar, conducir más la intuición. Es un universo fascinante, me he dejado llevar a desiertos inasibles con la voz de Natacha Atlas, tormentas abrumadoras con Wagner, sensacionesindescriptibles con Bjork, y eso es lo que me atrae y me convoca, los climas que excitan. ¡La vida misma tiene armonía y ritmo!
¿Cuál es su proceso de trabajo?
A veces empieza justamente con una melodía, otras con un texto que se repite como un hechizo, otras con una fotografía que al descargarla me muestra otro rostro. Estoy abierta y como dije, me manejo intuitivamente. No tengo un ritual de donde salen las ideas. ¡Me encantaría tener esa llave! Yo necesito calma para mirar y que la luz de mi escritorio se prenda. Allí voy, y luego, con el hilo de Ariadna me adentro en el laberinto y me dejo sorprender.
¿Primero parte de sus textos y luego construye el guion?
En general cuando llego al guion ya tengo la idea de lo que quiero contar y la última escena, la última palabra la encuentro mientras edito.
En “El Cuerpoespin” fueron primeros los textos que formaron las tres secuencias. Son poemasque con un guion tenían la posibilidad de ser un tríptico. Arme una dramaturgia que combinó las imágenes y la música. En “Old Love” el vaivén de un tren creó la base para ese relato de amor y desapego. Incluso en “La batalla de los árboles” aunque no haya propiamente un texto hay una historia que se va desarrollando a través de la música y de los árboles.
¿Las redes sociales son un medio para difundir tu obra?
No estoy muy convencida de que las redes sociales aporten algo realmente significativo para la difusión de una obra en general. Creo más bien en los festivales, en los encuentros con amigos, en el boca a boca, que en las redes. Personalmente le doy poca importancia a ese aspectoprincipalmente porque no dispongo de tiempo ni experticia en ese rubro. Sin embargo, no puedo mantenerme absolutamente negligente porque tanto los festivales como la posproducción se manejan especialmente a través de las redes o plataformas virtuales. Parece una dicotomía, pero más allá de eso, no considero que aporte demasiado ser un as en las redes. Hay tanta falacia y egocentrismo que accedo a ellas lo justo y necesario.
Tiene también una formación como actriz ¿qué tan útil le es al momento de pensar un filme?
Estuve algunos años relacionada con el teatro cuando volvió la democracia y se pudo ir a clases de arte. No puedo decir que tengo una profunda formación. He leído mucho teatro. Desde Sófocles, Sartre, Brecht hasta formadores de métodos como Stanislavsky, Brook o Grotowski. Me interesa la relación del actor con su emotividad y con la posibilidad de personificar a otro. La actuación para mi refleja esa posibilidad de tener a mano muchos “otros yo”. Ese desdoblamiento –que en la antigüedad lo daba una máscara– es desconcertante y a la vez provechoso para llegar a sentimientos de difícil acceso. Grandes cineastas como Bergman empezaron dirigiendo teatro. Saben perfectamente hasta dónde puede llegar un actor. Manejan la emotividad, el espacio, la posibilidad de que sea verosímil y produzca un reconocimiento en el espectador.
¿Qué otros estudios te han ayudado a buscar su propia estética?
Creo que la filosofía es una buena compañía para un artista. En mi caso estudié durante tres años con un grupo cerrado en donde tuve la oportunidad de que me explicaran gran parte de las interpretaciones o escuelas de pensamientos filosóficos. Hay un rigorismo creativo en la búsqueda de respuestas que no podemos –ni debemos– quedarnos inmunes a su toque. Sigo la idea de Spinoza que Dios sencillamente está en la naturaleza. “La batalla de los árboles” es hija de ese pensamiento y del libro La Diosa blanca de Robert Graves que es una maravilla. En el proyectoque estoy trabajando actualmente está influenciado en especial por el libro Edda Mayor y La rama dorada que si bien no son tratados filosóficos son libros que trascienden cualquier género o encasillamiento. También, el filósofo italiano Gianni Vattimo con su Pensiero debole que refuta toda verdad absoluta, nos interpela, cuestiona, nos corre del centro para mirar más allá. Te obliga a intentar ser menos ignorante…
Los festivales de cine ¿ayudan a difundir o son una tribuna más?
Yo creo que ambas cosas. En los festivales se descubren talentos antes de que se conviertan en una marca. Y ese susurro o aplauso que ocurre cuando hay un buen filme es una aventura prodigiosa. Diría que el principal motivo por el que es bueno ir y participar es por esa aventura. En cuanto aser una tribuna, pienso que el arte ya de por si es una tarima donde el artista con su batuta, megáfono, fotografía, pintura, etc. te muestra un nuevo paisaje, quizás desconocido pero asible.En tantas épocas del mundo el arte acompañó con su voz y su trazo a denunciar una inútil guerra o a clamar victoria cuando finalizó. El arte nombra, visibiliza y crea conciencia.
Las empresas de streaming como Netflix, Max etc ¿Son útiles para ayudar a formar o la pantalla grande de cine es irremplazable?
Pienso que la pantalla grande está en vías de extinción, no sólo porque las plataformas han tomado un rol activo de producción y demás sino también porque la gente está cada vez más cómoda viendo grandes producciones sentados en el living de sus casas. Hace poco fui a ver el filme Maríadel director chileno Larraín y en el cine éramos diez personas como mucho, se escuchaba mal y la pantalla estaba en mal estado. ¡Así no tientan a nadie! Además, las plataformas tienen una variedad infinita de films que de ninguna manera se compara con las salas de cine comercial. Pienso que más allá de en qué pantalla, lo importante es poder ver cine y sea accesible.
¿En qué proyecto se encuentra?
Estoy en la post producción de un cortometraje “Cartas a Odín” cuya gran influencia es el libro que mencione antes Edda Mayor que es la principal fuente de información que existe sobre lamitología y las viejas tradiciones del mundo germánico. Me siento subyugada por ese Dios maestro de la sabiduría –dio a cambio su ojo para acceder a ella–, la ciencia esotérica, padre de las runas y la poesía. Tengo una conexión con su historia que excede con creces lo tangible por supuesto. Lo siento como un pseudo padre a quien, en el contexto de un bosque fantasmal, le escribo cartas, lo invoco, le pregunto. Cartas a Odín es también una súplica, un ruego. Me alucina que tenga dos cuervos que le susurran las noticias al oído. En este proyecto no es sólo es texto y música, también está la voz humana como participe necesaria en este llamado a Odín.


























