Ya no vendrá tu mano por mí
Aguardamos nuestro camión en la central de autobuses.
Tico me ha dicho que espere.
—Ahora vuelvo —repite—. Voy a la tienda. No te muevas de aquí,...
Una maldita eternidad
Faltaba poco para que el hombre llegara.
Vaciló entre organizar y limpiar el patio o matar al dragón.
A su alrededor el patio estaba atestado de...
Re-cuento Al vuelo
Domingo: las cenizas
Porque si tú existieras
Tendría que existir yo también…
Rosario Castellanos
Lunes: hoy amanecí sin ti. Me sentía desnudo pero no por ello ligero. Desayuné...




























