Traducción de Armando Pinto
CUARTA DE CINCO PARTES
Hotel Rennert
Baltimore, Maryland
[antes del 30 de abril de 1932]
Querido Max:
Me impresionó saber de la enfermedad de su hija. Si es algo mental puedo compartirlo profundamente pues no hay nada tan “terrorífico y misterioso”, como dice usted. Yo soy una especie de experto amateur en el tema. Si en algún momento las cosas no marchan bien veámonos en Nueva York y hablemos de eso. Quiero decir que durante la enfermedad de Zelda hubo momentos en que necesitaba el consejo de un profano. Si ella se encuentra en buenas manos no cometa el error criminal de tratar de acelerar las cosas por cariño u orgullo familar.
———————————————————————–
La novela de Zelda [Save Me the Waltz] quedó bien, mejorada en todos sentidos. Nueva. Ha eliminado casi totalmente la atmósfera nocturna de los bares clandestinos y nuestro viaje a París. Le gustará a usted. Deberá llegarle en diez días. Estoy demasiado cerca para juzgarla, pero podría ser incluso mejor de lo que creo. Pero le recomiendo dos cosas.
-
Si le gusta a usted, por favor no le telegrafié sus congratulaciones y por favor mantenga en un tono formal cualquier elogio que considere usted adecuado trasmitirle, es decir, como lo haría usted naturalmente, sin ceder a la tendencia que tiene uno con los inválidos de exagerar nuestra simpatía para animarlos. Esto parece un matiz, pero es importante, en este momento con los doctores, que Zelda no sienta que su aceptación (concediendo siempre que a usted le guste) significará fama inmediata y dinero. Temo que nuestras tendencias críticas en la última década estuvieron llenas de optimismo; descubrimos un Hemingway por cada docena de Callaghans y Caldwells (creo que el último es un fracaso) y probablemente creamos un montón de genios echados a perder que habrían podido ser buenos artesanos. No es que yo lo lamente, si los últimos cinco años revelaron a Ernest, Tom Wolfe y Faulkner valió la pena, pero no estoy suficientemente seguro de la estabilidad presente de su carácter para exponerla a cualquier superlativo. Y si tiene éxito, debe asociarlo con el trabajo realizado de una forma concienzuda, parte de él hecho cuando se está cansado y sin inspiración y parte de él hecho cuando incluso recordar la inspiración original y el ímpetu es un truco psicológico. No tiene 20 años y no es fuerte, y no debe intentar seguir el molde de mis huellas, el cual por supuesto brilla de un modo diferente en su mente.
-
No discuta el contrato con ella hasta que yo haya hablado con usted. El último cuento de Ring en el Post era patético, una sombra de él, pero me alegra que lo hayan publicado primero y espero que eso aguijonee su orgullo profesional para repetirlo.
El lunes comienzo el artículo para usted. Puede contar con él a finales de la próxima semana.
Ahora, muy importante.
-
-
Debo tener un reporte de mis regalías de 1931, ellos insisten.
-
Pedí un préstamo de $600 en 1931. De él $500 fueron amortizados por mi artículo. Los cien restantes deben aparecer en el reporte de regalías.
-
Como Gatsby no fue colocado con Grosset o Burt, me gustaría tenerlo en la Modern Library. Esta es una idea mía y no he hecho ninguna aproximación, pero imagino que puedo negociarlo. En cuanto ellos se interesen le dejaré las negociaciones a usted. Pero siento que si usted pusiera obstáculos me haría un gran daño y una injusticia. Gatsby es constantemente mencionado entre los libros memorables, pero el hombre que lo pide en una librería con base en dicha mención no lo pedirá una segunda vez. Los libreros no mantienen un título así en existencia y hay una generación completa que no puede conseguirla. Esto ha estado en mi mente durante dos años y debo insistir en que me dé usted una respuesta que no me mantenga despierto por las noches preguntándome en qué benefició a Scribner tenerme representado en una colección de cuentos tan impersonal como la de la Modern Library con un cuento tan flojo, y a Ring, etc. con ninguno. Que ‘casi todos ellos hayan sido autores de Scribner fue una curiosa perversión de lo que habría sido materia de orgullo en una actitud de aguafiestas.
-
Perdone el arrebato, Max. Por favor, escriba contestando todas las preguntas. Dígale a Louis que me gustó su cuento y que espero que se mejore. Las cosas marchan bien ahora para mí. ¿Qué noticias hay de
Ernest? ¿Y su libro? [Dead in the afternoon]
Su amigo siempre,
[Hotel Rennert]
[Baltimore, Maryland]
[circa 14 de mayo de 1932] Querido Max:
Aquí va la novela de Zelda. Es ahora una buena novela, tal vez muy buena —estoy muy cerca para saberlo—. Tiene las virtudes y los defectos de una primera novela. Es más la expresión de una poderosa personalidad, como Look Homeward, Angel, que la obra de un artista consumado, como Ernest Hemingway. Debe interesar a los miles de interesados en la danza. Es sobre algo y absolutamente nuevo, y debe venderse.
Sobre su recepción. Si usted la rechaza, lo cual no creo que hará usted, la comunicación debe hacerse por mi conducto. Si la acepta usted escríbale directamente, yo retiro las restricciones sobre cualquier forma de elogio que usted considere conveniente darle. La tensión de escribirla fue mala para ella, pero tenía que escribirla. Tuvo que relajarse inmediatamente después y yo temía que los elogios pudieran alentar su incipiente egomanía descubierta por los doctores, pero ha tenido un sentido común tan sensato últimamente (al principio se negó a corregir, luego la corrigió por completo, añadió sus propias ideas y modificó las llamativas y auto justificantes ‘confesiones verdaderas’ que en una pieza de trabajo honrado no eran dignas de ella. Puede hacer más en las galeras pero no puedo pedirle que haga más ahora) que los elogios razonables le harán bien ahora. No debe escribir nada más de la faceta personal durante unos seis meses o algo así hasta que esté más fuerte.
Ahora, otra cosa, más importante de lo que usted piensa. Usted no ha estado durante veinte años en el negocio de la edición sin percibir las vetas de mezquindad en las grandes personalidades. Ernest me dijo una vez que él ‘jamás publicaría un libro en la misma temporada que yo’, con lo que quería decir que eso podría provocar malos sentimientos. Le aconsejo a usted, si él está en Nueva York (y siempre concediendo que a usted le guste el libro de Zelda) ¡que no elogie el libro, ni siquiera le hable de él! Conforme mejores cosas escribe, más esperará su completo vasallaje pues es uno de los pocos placeres, ricos, totales y nuevos, que puede obtener de ellas. Yo sé esto, y creo que también usted y probablemente sea inútil ponerlo en guardia. No existe ninguna posibilidad de conflicto entre los libros pero siempre ha habido una sutil rivalidad entre Ernest y Zelda y cualquier yuxtaposición podría, curiosamente, tener graves consecuencias, es decir, curiosas para los no celosos, como usted y yo.
Una cosa más. Por favor, en su carta a Zelda (si es de aceptación) no le mencione contratos o términos. Yo me ocuparé de eso en cuanto sepa de usted.
Gracias por lo de la Modern Library, no sé exactamente lo que haré. Cinco años se han alejado de mí y no puedo decidir con exactitud quien soy, si soy alguien… Su amigo siempre,
La Paix, Rodgers’ Forge
Towson, Maryland
19 de enero de 1933
Querido Max:
Estuve tres días en Nueva York en una terrible juerga. Cuando estaba a punto de visitarlo me derrumbé por completo y estuve gimiendo en cama durante veinticuatro horas. Sin duda alguna el muchacho está haciéndose demasiado viejo para estos trucos. Ernest me dijo que le ocultó a usted que yo estaba en ese pésimo estado. Le envío a usted esto, menos para escribirle unas Confesiones de Rousseau que para hacerle saber por qué vine a la ciudad sin llamarlo, violando así una costumbre de años.
Gracias por los libros que me ha estado enviando usted de tanto en tanto. Ellos constituyen la mayor parte de lo que leo ahora pues yo, como todos, reduzco gradualmente mis gastos. Cuando tenga usted un informe sobre las ventas del libro de Zelda háganoslo saber.
Encontré Nueva York en un estado muy alto de neurosis, igual que a todos los demás, y no encontré a nadie que pudiera explicarme la razón: lo cual prueba posiblemente que la neurosis está en mí. Aquí todo marcha serenamente. No voy a beber más que agua del primero de febrero al primero de abril, pero no se lo diga a Ernest porque como casi siempre nos encontramos en fiestas hace mucho se convenció de que yo soy un alcohólico incurable. Yo soy su alcohólico, como Ring es el mío, y no quiero desilusionarlo, aunque incluso los cuentos del Post tengo que hacerlos en un estado de sobriedad. Pienso que él está en buena forma, Bunny no tanto, más bien pesimista. La decisión de adherirse al comunismo, sin importar lo bueno que sea para el espíritu, debe ser por necesidad un proceso entristecedor para cualquiera que haya alguna vez probado los placeres intelectuales del mundo en que vivimos.
¡Por dios! ¿No podría aligerar usted el manto de tristeza que se ha instalado en Scribner’s [Magazine] — las imitaciones de Erskine Caldwell de las imitaciones de Earl Browder de Ernest, y las imitaciones de Stuart Chase de Earl Browder imitando a Lenin—? Tal vez Ring podría aligerar su publicación con un artículo mensual. Veo que él ha animado un poco The New Yorker.
Todo transcurre aceptablemente en Maryland, por lo menos desde la ventana de mi estudio, con distantes fogonazos en el Horizonte si te alejas de la puerta.
Su amigo siempre,
“La Paix,” Rodger’s Forge
Towson, Maryland,
30 de enero de 1933 Querido Max:
Quería preguntárselo la última vez que le escribí, pero lo olvidé: recuerda usted (tal vez no) que cuando le propuse el manuscrito de Flappers and Philosophers hace trece años le envié con él algunos poemas que iban a interpolarse entre los cuentos. Usted me aconsejó no publicar los poemas pero no me los devolvió y no tengo copias de ellos. ¿Podría alguien buscar entre sus archivos de manuscritos, y encontrarlos y mandármelos?
Lamento lo que dije sobre la revista, la cual, a pesar de todo, es una de las mejores de América. Probablemente estaba aún punzando por su rechazo de Crazy Sunday aunque entiendo perfectamente por qué tuvo que devolverlo [Scribner’s magazine lo rechazó por su extensión]. Incidentalmente, debió tener usted razón al rechazarlo, pues O’Brien lo tomó para su Best Short Stories del año y usted conoce mi impronunciable baja opinión de ese caballero.
No creo que la venta del libro de Zelda vaya mal cuando acabo de leer que Nineteen Nineteen de Dos Passos vendió sólo 9 000 ejemplares. A ese paso no sé cómo mi libro podrá pagar mi deuda con usted pues él está ciertamente más a la vista del público que yo.
Estaré en contacto con usted en pocos meses en lo que espero será un importante negocio. Siempre su amigo,
La Paix, Rodgers’ Forge
Towson, Maryland
25 de sptiembre de 1933
Querido Max:
La novela ha progresado más rápido de lo que pensé. Hubo una pequeña pausa de cuatro días cuando estuve en el hospital [entre septiembre de 1933 y enero de 1937 Fitzgerald estuvo ocho veces en el hospital para controlar su alcoholismo y recibir tratamiento para la fiebre tuberculosa], pero desde entonces las cosas han ido por delante de mi programa, el cual, recuerda usted, prometía el manuscrito completo para lectura el 1 de noviembre, con el primer cuarto listo para entrar a la revista (en caso de que lo utilizara usted) y los otros tres cuartos para posterior revisión. Ahora creo que podrá estar listo para el 25 de octubre. Haré acto de presencia personalmente, ataviado con un yelmo de picos y con el manuscrito.
Hay varios puntos que me gustaría que respondiese categóricamente.
-
¿Quiso decir usted que podría tener el primer cuarto del relato impreso en el número de la revista que sale a finales de diciembre y que, por lo tanto, el libro aparecería a principios de abril? Entendí eso en el teléfono, pero quiero estar seguro. No sé lo que las estadísticas de viajes interoceánicos prometen para la primavera, pero me parece que su publicación en mayo sería demasiado tarde si hay un gran éxodo y me perdería de ser un buen libro de regalo para la ocasión. La historia, como usted sabe, sucede por completo en Europa —hubiera querido llegar tan lejos como China, pero Europa fue lo mejor que pude hacer, Max (para entrar en el ritmo de Ernest).
-
No quiero una prueba de revista de la primera parte, aunque, por supuesto, espero que sus correctores corrijan los errores evidentes, pero me gustaría discutir con usted sobre cualquier pequeño cambio que tuviera que hacerse para la publicación en la revista, en caso necesario yo lo haría.
-
¿La publicación con usted impediría que el libro fuera elegido por el Literary Guild o el Book-of-the-Month? Cualquiera que sea la respuesta, la publicación por entregas servirá para atraer la atención y el recuerdo de mi viejo público y para ponerme financieramente en orden con usted. Por otra parte, es benéfico para ambos capitalizar todo lo posible hechos como el que los editores de esos clubes de libros pudieran sentirse estimulados por la curiosa idea de que el autor, Fitzgerald, escribió realmente un libro después de todos estos años (dicho todo esto bajo la premisa de que el libro sea bueno). Por favor, contésteme, pues resulta muy importante para mí saber si debo esperar buenos ingresos de la publicación como folletín y de los posibles derechos para teatro y película, y si tengo una buena oportunidad para la venta del libro, lanzado como cualquier otro best-seller por alguno de esos clubes.
Ober me está adelantando dinero para salir adelante hasta terminar (tal vez no serán necesarios más de $2 000, aunque ha prometido llegar hasta $4 000) y como retribución le daré el 10% de la venta como folletín. Intento reunir dinero para pagarle (si no le he pagado ya con los cuentos del Post) solicitando un nuevo anticipo por los derechos del libro o de mi próximo libro, el cual podría ser un ómnibus de dos series de cuentos sobre gente joven que publiqué hace algún tiempo en el Post como cuentos de Basil y cuentos de Josephine, esto para ser publicado en otoño.
Usted es la única persona que sabe lo cerca que estoy de terminar la novela. Por favor no le diga ni una palabra de esto a nadie.
-
¿Cómo hará usted el anuncio del cuento el mes previo? ¿Con una banda en la cubierta del número de diciembre? Quiero discutir con usted la publicidad cuando lo vea a finales de octubre, así que, por favor, no ponga todavía a trabajar al hombre de la publicidad. En cuanto a las fotografías, tengo un negativo de una instantánea de nosotros tres junto a una tabla de surf, el cual se puede ampliar a un brillante 6 x 10 adecuado para roto grabado. También tengo un buen doble perfil de Zelda y yo del tamaño regular de cámara de fuelle y acabo de recibir los precios del fotógrafo. Quiere $18.00 por doce, $24 por veinticuatro y $35 por cincuenta y dice que no vende las placas, aunque creo que puede ser convencido con un ‘tómalo o déjalo’ Estas dos fotografías son recientes. No quiero que se envié ninguna de las viejas ni tampoco ningún horror desenterrado de las morgues de los periódicos.
Dígame cuántas necesitaría para cubrir la prensa.
Hubiera sido más barato si hubiera posado cuando estuve allá, el problema es que sólo una de cada tres resulta interesante para mí.
-
Mi plan, y creo que es muy importante, es convencer a The Modern Library, incluso con un subsidio, de publicar Gatsby unas pocas semanas después de la publicación de esta novela. Por favor, no diga que es posible que alguien tenga la mentalidad de decirse a sí mismo ‘uno de él está en la Modern Library, por lo tanto no compraré otro’, o que los dos libros podrían confundirse. La gente que compra la Modern Library no es la que compra libros nuevos. Gatsby —en su presente forma no está realmente a la vista de los compradores de libros— tendrá sólo ventas dispersas como consecuencia del éxito de este libro. Siento que cada vez que su departamento comercial ha tenido una visión miope de nuestra comunidad de intereses en este asunto, es decir, mi reputación, no ha habido beneficios de su parte y aún menos del mío. Como, por ejemplo, una novela de Ernest en la Modern Library y ninguna novela mía, un buen cuento de Ernest en la colección de la Modern Library y un cuento simplemente comercial mío. Quiero hacerlo casi tanto como quiero publicar esta novela y cooperaría al extremo de compartir el costo.
Habrá otros puntos cuando lo vea a usted en octubre, pero quiero asegurarme de tener alguna idea sobre estos para que pueda ajustar mis planes en concordancia. Le haré saber con dos o tres días de anticipación cuándo debe esperarme.
Un último punto: a diferencia de Ernest, yo estoy totalmente conforme con hacer cualquier corte necesario para la publicación por entregas, pero insisto en hacerlo yo mismo.
Puede imaginar el orgullo con que entraré a su oficina de ahora en un mes. Por favor no contrate una banda pues no me interesa la música.
Siempre suyo,
La Paix, Rodgers’ Forge
Towson, Maryland
29 de septiembre de 1933
Querido Max:
Desde que hablé con usted y recibí su carta, ha surgido un nuevo ángulo. Ober me dice que Burton [editor de Hearst Magazine] y Cosmopolitan están muy interesados en la novela y que si la tomaran pagarían por ella, según la opinión de Ober, entre $30 000 y $40 000.
En contra existen los factores siguientes:
El hecho de que, aunque Burton profesa gran avidez por mi trabajo, la única vez que escribí un cuento específicamente para él [“Crazy
Sunday”], ese cuento sobre cine que usted rechazó y Mencken publicó, demostró que no puede poner sus gustos en acción; en ese caso la política de Hearst lo estropeó.
-
El gran placer que me causaría aparecer en Scribner’s.
-
La publicación en primavera.
-
Mi viejo seguro, el Post, podría no sentirse muy complacido de ver mi trabajo apareciendo por entregas durante la primavera y el verano en
Cosmopolitan.
Por otra parte, la razón por la que debe considerarse está entre los treinta y los cuarenta mil, y todo ello respaldado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Admito que es una suma puramente hipotética y ningún folletín lo vale, pero si Willie Hearst está todavía devolviendo el oro al desierto a la manera de 1929 ¿sería estúpido no coger algo? Mi opinión es que si se le ofrece la cosa a Burton, él la leerá, se entusiasmará y de pronto aparecerá un obstáculo. Por otra parte, ¿tengo que ofrecérsela? ¿Tengo que darle una copia el mismo día en que le doy a usted una pidiéndole una respuesta en un término de tres días? ¿Si él la rechazara, disminuiría el interés de usted en el libro, o lo influiría? O incluso, considerando mi relación con usted ¿sería un sucio truco el hecho mismo de mostrársela a él? Lo que me preocupa es la posibilidad de estar condenado a volver al penoso trabajo del Post el mismo instante en que termine el libro. Supongo que podría hacerlo y que probablemente lo haré, pero necesito un condenado mes de descanso en el campo o viajando antes de poder hacerlo.
¿Puede darme un estimado de cuánto puedo esperar de usted como pago por las entregas y cuánto será en dinero real? Parece terrible preguntarle esto cuando ni siquiera ha decidido si la quiere o no; pero lo que quiero hacer es ver si puedo no tener que ofrecérsela a Burton. Dios, quisiera no haberle hablado jamás a Harold de esto y no tener estas perturbadoras ideas comerciales en mi cabeza.
Estoy ocupándome del asunto del retrato. Ciertamente me gustaría aparecer en su cubierta y hacerle bajar los ojos a Greta Garbo en los quioscos de periódicos. Imagino que puedo alcanzarlo a usted cuando mucho el 25, pero trataré de que sea el 23.
La muerte de Ring fue un golpe terrible. He escrito una pequeña nota sobre él para The New Republic.
Conteste por favor.
Siempre suyo,
La Paix, Rodgers’ Forge
Towson, Maryland 7 de octubre de 1933
He pensado en su idea y hablado con John Lardner sobre ella [una antología de los escritos de Lardner]. Creo que Gilbert Seldes podría hacerla, es el hombre ideal para ese trabajo; mi idea era que los artículos que Ring escribió sobre esas épocas pudieran ser convertidos en una especie de historia del mundo de Ring. Quienquiera que lo edite debe conseguir, tanto como sea posible, que tenga unidad. (Naturalmente, no me refiero a los hechos registrados en los cuentos.) Creo que un gran libro de nonsense puede organizarse con todo lo que escribió Ring, aparte de la ficción, desde sus primeros días en el periodismo hasta el presente. Ya he establecido junto con Seldes y John Lardner (éste está aún bajo el hechizo de las exequias de su padre y probablemente no estará dispuesto a ninguna acción durante una semana o más) que tiene que ser editado. Cuando digo editado, quiero decir editado; si usted quiere tener un libro de Ring que lo represente adecuadamente debe encargarle a alguien como Seldes que revise todo lo que no sea ficción y saque una especie de relato a partir de eso. Páguele bien, 35% o 45% del total de las regalías, y publique el libro como un libro estándar de nonsense; no un delgado volumen como Story of a Wonderman (aunque deba usarse cualquier carne que contenga) sino un monumento auténtico a las tonterías americanas.
Cualquier antología de Benchley, Corey Ford o Thurber sería simplemente una colección de incidentes, mientras que la colección de Ring podría ser el relato de todo un periodo, no hasta el presente, pues hacia el final estaba enfermo y no captaba muy bien; sino durante el periodo en el que Ring funcionaba racionalmente y captaba todo lo que sucedía que podía interesarle a mucha gente.
¿Por qué no se pone en contacto con Gilbert y hablan sobre esto? Muéstrele esta carta, o mejor dígale el equivalente de las opiniones que apunté aquí. Sé lo que yo podría hacer con el material y tengo fe en el hipotético resultado, pero sencillamente me sería imposible emprender esa tarea bajo las circunstancias presentes. Esta publicación, realmente, tendrá que ser completamente distinta a las apresuradas compilaciones del nonsense de Ring que usted ha publicado. Tiene que ser tratado de un modo diferente, a un evaluador inteligente le llevará un mes completo ponerlo en una forma que no dañe su reputación. Mi opinión es que este nonsense no debe ser identificado con el de Lear sino organizado como el nonsense de Lewis Carroll. Todo lo que resulta aún gracioso (excepto las partes que eran simplemente oportunas) debe incluirse, pero debe seguir una secuencia. Bueno, consulte con Seldes y vea si tiene alguna sugerencia; esto es lo mejor que puedo ofrecerle.
Siempre suyo,
La Paix, Rodgers’ Forge
Towson, Maryland
19 de octubre de 1933
Querido Max:
Todo va bien aquí. Los dos primeros capítulos están listos y comenzaré el tercero esta tarde. Así que pondré la primera sección en el correo el viernes por la noche o el sábado por la mañana. Comprenderá unas 26
000 palabras
Naturalmente, estoy complacido por su gesto de aumentar dos mil. Espero en Dios que el resultado pueda verse en la circulación de la revista, y siento que así será. Las negociaciones con Cosmopolitan se interrumpieron, por supuesto, y Ober está seguro de que conseguir la liberación por parte de Liberty es sólo cuestión de forma y se está encargando de ello. Creo que necesitaré el dinero un poco más rápido que por mes, digamos $1 000 al recibir la primera sección y después $3 000 cada quincena: Esto último podría no ser necesario, pero los primeros $2 000 sí. Como usted sabe, le debo a Ober dos o tres mil y debo rembolsarlos de modo que pueda anticiparme más para poder concluir la segunda sección y un cuento para el Post. Naturalmente, los pagos por las entregas deben hacerse a él.
Se lo digo de una vez, pero se lo recordaré más tarde. Tengo la idea de que la novela en forma de libro debe levantarse a partir de las pruebas corregidas de las entregas, en ellas reinsertaré las escisiones que hice para el folletín.
Si tiene usted alguna forma de conseguir carteles de ferrocarril sería bueno que lo hiciera. En cuanto a los textos promocionales: creo que no deben ser muchos; le envío a usted nueve [los primeros ocho se han perdido]…
“The Great Gatsby es indudablemente una obra de arte.”
The London Times
En cuanto a T. S. Eliot: Lo que dice está en una carta que me escribió: que la había leído varias veces, que lo había emocionado e interesado más que ninguna otra novela que había visto en los últimos años, tanto inglesa como americana, y también dijo que le parecía que era el primer paso delante de la novela americana desde Henry James.
Lo he tratado un poco pero no me atrevería a pedirle su aprobación. Si pudiera manejarse de tal forma que no tuviéramos un rechazo, un juicio más calificado al lado del apoyo de Joyce o Gertrude Stein sería incluso mejor.
Por supuesto, pienso que los textos promocionales se han convertido en trivialidades, pero tal vez lo son desde el punto de vista del escritor y el lector lego no comprenda que la devolución de favores está en la base de la mayoría de ellos. Sin embargo, lo dejo en sus manos. No cite todo esto a menos que lo juzgue prudente.
Podemos volver a discutir el asunto de Gatsby en la Modern Library después de que aparezca el anuncio de usted.
Nuevamente gracias por el aumento del precio y recuerde que hasta el final el título será un secreto.
Su amigo siempre,
Tengo que decirle que hay que ser cuidadoso al decir que es mi primer libro en siete años para no sugerir que contiene el trabajo de siete años.
La gente podría esperar mucho más tanto en volumen como en rango.
Esta novela, mi cuarta, completa mi relato de los años de prosperidad.
Podría ser aconsejable acentuar el hecho de que no trata de la depresión. No subraye que trata de americanos en el extranjero, ha habido mucha basura bajo esa bandera.
Nada de exclamatorios “por fin la largamente esperada, etc.” Eso sólo provoca la reacción “Ajá, sí” en la gente.
La Paix, Rodger’s Forge
Towson, Maryland, 20 de octubre de 1933.
Querido Max:
No sólo hice los cambios que acordamos, sino que eliminé otras pequeñas faltas de delicadeza que encontré por ahí. Creo que quedó endemoniadamente bien [Fitzgerald se refiere a Tender is the Night en su forma para entregas].
Como ve esto para la promoción:
“Durante varios años ha prevalecido la impresión de que Scott Fitzgerald ha abandonado la escritura de novelas y que en el futuro seguiría escribiendo sólo cuentos populares. Sus editores sabían otra cosa y están ahora felices de poder presentar un libro que está en línea con sus otras tres muy apreciadas y exitosas novelas, demostrando así que Fitzgerald está todo menos acabado como novelista serio.”
No pretendo que estas sean las palabras exactas sino algo en esa línea, quiero decir algo lo suficientemente diplomático para no denigrar los cuentos del Post pero afirmando con claridad que este es un caballo de otro color.
Si a Dashiell le gusta esta sección del libro pídale que me escriba una línea. Comenzaré el lunes la revisión de la segunda sección.
La Paix, Rodger’s Forge
Towson, Maryland, 13 de noviembre de 1933.
Querido Max:
Fui demasiado optimista al calcular la división natural de la novela. Al revisarla resultó que el orden es el siguiente:
-
El relato del primer triángulo, el cual tiene usted.
-
El complemento de ese relato más el regreso al cortejo del doctor y su esposa (19 000) palabras.
-
La lucha del doctor con sus problemas, concluyendo con su debacle en Roma.
-
El declive del doctor después de su renuncia.
Estas dos últimas partes son largas como el demonio, especialmente la IV, la sección III, como recordará usted, incluye la parte sobre su recorrido por Europa, que acordamos que podía recortarse considerablemente, pero la sección IV no podría recortarse sin omitir incidentes claves que estropearían la continuidad de todo el proyecto. Esta sección es probable que aumente hasta unas 40 000 palabras —¿ podría usted manejarlo? O tendría que dividirlo y perder un mes de la publicación en primavera.
Para ese momento el interés del lector en el folletín se habrá despertado por completo (o muerto totalmente) de modo que pienso que la idea de la publicación del libro debe ser importante si usted puede arreglar el factor material de una entrega tan larga.
Siempre suyo,
P.S. A propósito ¿dónde demonios está la prueba? ¿Imprimirá usted dos? Esto es importante para la sección II donde comienza la parte médica, ¿pues cómo puedo pedirle al doctor que juzgue la sección II a menos que lea la sección I?
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
Navidad, 1933
Querido Fritz [Alfred Dashiell, editor de Scribner’s magazine]:
La sección III (capítulos VI a IX inclusive) ha sido mecanografiada y sale por entrega especial el miércoles en la tarde. Fui un tonto al haber venido al sur en la inevitable confusión de la navidad y sólo logré superarla trabajando toda la noche y toda la noche anterior. Comenzó siendo de 40 000 palabras pero considero que después de todo acabará entre las 24 000 y las 29 000.
Si bien no es débil tal vez sea una decepción por los dos asuntos amorosos de la secciones I y II. Este es un negocio apresurado y pretendo hacer las correcciones en las pruebas. El mes que pasé en Bermuda fue endemoniadamente costoso.
Deme una fecha real y no una tentativa para la sección IV de modo que pueda hacer mis planes con alguna racionalidad. No tiene por qué temer, en el peor de los casos podría publicar esa sección tal como está.
Si ésta no llega demasiado tarde, ‘beyed’ es un término más del sur profundo que ‘bird’, ‘bed’ o ‘buhd’. En cuanto a ‘Ah guess, etc. — mejor cambie la línea dialectal por ‘I reckon’ y déjelo así.
Aprecio su interés, el cual siento que está en la pieza tanto como en la revista. No dude en trasmitirme cualquier comentario, pero prefiero recibirlos en conjunto que por partes. Probablemente habré rescrito todo para la primavera. Mis mejores deseos navideños y dígale a Max que sólo la vergüenza me ha impedido darle las gracias por el préstamo extra.
El psiquiatra del Hopkins dice que no sólo la cuestión médica de II es exacta sino que le parece que es lo único bueno que se ha escrito sobre psiquiatría y él… pero qué importa. Como sea, esa parte está bien.
A mi madre no le interesó así que debe tener algún mérito.
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
13 de enero de 1934
Querido Max:
¿Qué piensa usted de la idea de usar veinticuatro de los grabados en madera que ilustran el folletín como cabezas o remates de los capítulos del libro o, como alternativa, esparcirlos a lo largo de la novela? Creo que, comparativamente, es una innovación en la ficción reciente y podría darle al libro cierta distinción. Me he hecho muy aficionado a las ilustraciones. ¿Quién demonios es el ilustrador? Si es un proceso demasiado costoso hágamelo saber, pero como los grabados están ya hechos creo que podría no serlo.
Por favor, no me mande las galeradas del libro por el momento, téngalas ahí. Estoy ya confundido por la multiplicidad de tareas que tengo que realizar y en la medida de lo posible quisiera revisar las galeradas en uno o dos grandes tramos.
No le di las gracias por teléfono por los posteriores anticipos, lo cual no significa que no los aprecie, sino sólo que tengo demasiadas cosas que agradecerle a usted.
Dígale a Dashiell que no puedo prometer no hacer cambios en la sección III, pero que no crecerá bajo ninguna circunstancia. La sección IV está alargándose más de lo que yo pensaba y tal vez no será antes de mediados de la semana próxima que la reciba usted.
Siempre suyo
P. S. 1. Pídale a Dashiell que tire una media docena de pruebas adicionales pues yo siempre las distribuyo por ahí en busca de consejos técnicos. Pero está solicitud está condicionada a que no quiero que sea exorbitantemente cara.
P. S. 2. No olvide mi sugerencia de que la solapa implique que si bien el libro comienza de un modo lírico pronto se convierte en un gran drama.
P. S. 3. Cualquier contrato que proponga usted estará posiblemente bien. Podría traer uno con usted cuando venga, algo que espero con ansías.
P. S. 4. También recuerde que, después del debido examen, preferiría que la cubierta sea uniforme con mis otros libros. Si ésta fuera una época próspera y hubiera alguna perspectiva de una mejor redición de toda mi familia diría ‘partamos de aquí’, para citar al famoso comandante de los Minutemen, pero como no es así prefiero ceñirme a mi mediocre uniforme verde incluso hasta el punto de que el estampado dorado sea uniforme con los demás.
P. S. 5. No quiero aburrirlo con mis reiteraciones, pero pienso que el asunto de Gatsby en la Modern Library debe ser abordado lo más pronto posible después de la aparición de la entrega II.
P. S. 6. Solo tengo respuestas de unos cuantos escritores y del cine. La novela puede ciertamente tener succès d’estime pero puede ser lenta en llegar. Ay, otra vez he escrito una novela para novelistas con muy poca probabilidad de forrar con oro los bolsillos de nadie. La cosa tal vez está demasiado atestada para que los lectores de cuentos busquen en ella la historia, pero no puede evitarse, hay veces que tienes que imprimir cada borde de tus uñas en el papel. De cualquier modo, creo que esta publicación por entregas puede darle la mejor oportunidad que posiblemente tendrá pues es un libro que sólo logra su efecto completo en una segunda lectura. Casi todas sus partes han sido revisadas y elaboradas entre unas tres y seis veces.
P. S. 7. ¿Sabe el nombre de una agencia de recortes de prensa que funcione?
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
18 de enero de 1934
Querido Max:
Su carta abarca todo excepto lo de la publicación inglesa. Desde la vieja idea de Chatto & Windus llegué prácticamente a un acuerdo con Cape, alcancé uno real con Knopf que se rompió cuando disolvieron su sucursal de Londres. ¿Qué haría usted con Faber & Faber? Aconséjeme [Tender is the Night fue publicada por Chatto & Windus en 1934]. Con todo lo que valoro sus consejos, los cuales aproveché en la revisión de Gatsby, no me veo sacando el “tiroteo al lado del tren.” Sirve a toda clase de sutiles propósitos y desde que decidí que el plan es mejor que como fue concebido originalmente, la pequeña mondadura sería de muy poca ayuda y creo que haría más daño que bien. Me propongo pensar en este asunto una vez más, pero por el momento estoy satisfecho con el libro como está, y también estoy muy cansado de él. Quisiera saber de algunas reacciones sobre la Sección II, pero prefiero la aproximación lenta, que creo que tiene un significado psicológico que afecta no sólo el trabajo en cuestión sino que tiene importancia para mi carrera en general. ¿Es una asociación demasiado condenadamente egoísta?
Siempre suyo
F. Scott Fitz
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
5 de febrero de 1934
Querido Max:
¿No hay algún medio mecánico mediante el cual pueda usted incluir las 1 400 palabras del arresto en Cannes? Cuanto más pienso en eso más convencido estoy de que es necesario para la unidad del libro y la eficacia del final mostrar a Dick en su faceta digna y responsable hacia el mundo y sus vecinos que tan insistentemente se sugirió en la primera mitad del libro. Está muy bien decir que eso puede remediarse en la impresión del libro, pero ha trascendido que al menos dos docenas de escritores y periodistas importantes están siguiendo la novela en las entregas y pueden formar su impresión a partir de ellas. He hecho cortes en la sección IV —un buen trozo de la última escena entre Dick y Tommy— pero lo contrarresta el hecho de que también las pruebas se han inflado algo en la revisión, tampoco puedo reducir las 1 250 palabras de la escena a 800. Digo 1 400 porque sé que habrá una pequeña expansión. ¿No podría eliminar alguna pequeña pieza del número? Seguramente no ha cristalizado aún en esta temprana fecha. Incluso con esta adición, la entrega, tal como le prometí a Fritz, es más pequeña que las otras.
Si no sostengo estos dos personajes hasta el final del libro podrían muy bien jamás haber sido escritos. Es legítimo arruinar a Dick, pero de ninguna manera es legítimo hacerlo inútil. En las pruebas estoy poniendo de relieve el hecho de que su propósito domina toda esta última parte, pero no es suficiente, y el escorzo sin el uso de esta escena, la cual desde el principio forma parte de la estructura del libro, no contiene lo suficiente de él para que el lector reconstruya toda su personalidad, considerada como una unidad, de principio a fin, y la razón es que mi intención es narrar la última parte a través de los ojos de Nicole. Estuve a punto de incluirla en el episodio de Cannes pero decidí no hacerlo por la necesidad de ver solo a Dick.
Esta conclusión fue precipitada por la opinión del joven psiquiatra, quien es la única persona que ha leído toda la prueba de revista y sólo la prueba de revista. Él sintió un agudo detrimento al final, algo que no han sentido quienes que han leído la novela completa.
Ya que le escribo quiero tocar otros puntos:
-
Por favor, no olvide la sangría del título y el autor en la portada, como en los libros anteriores. Hay otros Fitzgerald escribiendo y quisiera mi nombre completo en la parte de afuera del libro, y preferiría también la uniformidad.
-
¿Podría tirar por lo menos tres pruebas del libro para mí, todas ellas para emplearse en las revisiones, tales como la médica, la lingüística, etc.? También me gustaría una galerada extra de las pruebas de la sección IV del libro cuando la tenga usted, para que Ober se la dé a Davis y supla el material que se perdió.
-
Para la publicidad del libro, algunos puntos importantes son: por favor, no emplee las frases “Riviera” o “Alegres balnearios”. No sólo suenan a la trivialidad de la que algunas veces soy acusado, sino que también la Riviera ha sido completamente explotada por E. Phillips Oppenheim y una generación completa de escritores, y su sola mención invoca la sensación de irrealidad y falta de sustancia. Así que pienso que sería bueno cuidar esto y reducirlo sólo a la afirmación de que el libro se desarrolla en Europa. Podría no ser inoportuno sugerir, si puede hacerse, que después de un inicio romántico se despliega una historia sería; también podría mencionarse que por las exigencias de la publicación por entregas una escena o dos fueron cortadas. En general, como usted sabe, no apruebo los anuncios exagerados o sensacionalistas, aun la de elogios muy citados. El público está totalmente harto de que se le vendan bienes falsos e inevitablemente reacciona a las manufacturas más sólidas.
Encontré que en este caso revisar fue fortalecer las secciones más débiles del libro y luego las siguientes más débiles, etc. Primero la sección III era la más débil y la sección IV la más fuerte, así que animé la sección III; luego la IV era la más débil, y aún lo es, pero cuando la arregle, la sección I será la más débil. La sección que mejor se sostiene es la sección II.
Estaba sumamente impresionado con South Moon Under [novela de
Marjorie Kinnan Rawlings] hasta que leí su cuento premiado ‘Gal Young
Un.’ Y súbitamente vi el rostro de Ethan Frome asomándose bajo un sombrero de palmito. Incluso la heroína se llama Matt en homenaje al poder del inconsciente. Vaya, vaya, vaya, a menudo pienso en lo que dijo Picasso “Hazlo tú primero, luego otra gente vendrá, lo hará bien y lo librará de una gran cantidad de defectos. Cuando tú lo haces primero no puedes hacerlo bien.” Imagino pues que, después de todo, Miss Rawlings es sólo otro escritor más, justo cuando estaba preparado para darle la bienvenida a la clase 1896, con Ernest, Dos Passos y yo.
Por favor, telegrafíeme lo de la inclusión del episodio de Cannes, y no deje de lado los puntos de la publicidad.
Siempre suyo,
Tercera Parte
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
4 de marzo de 1934
Querido Max:
Confirmando nuestra conversación por teléfono de esta mañana, quisiera que les dijera a los impresores que no interfieran con mi empleo de las cursivas. Si estuviera confundiendo las fuentes sería otro asunto. Sé perfectamente lo que estoy haciendo, y quiero usar las cursivas para dar énfasis y no derrocharlas aceptando la convención para los diarios establecida por Mr. Munsey en 1858. Usted, por supuesto, ha sido terriblemente amable al hacer que sus impresores sigan mis especificaciones, pero en este caso, y bajo las apremiantes condiciones bajo las cuales estamos trabajando, me preocupa que las galeras regresen exactamente con las mismas advertencias que tuvieron las de la revista. Podría usted indicarles de algún modo que, por favor, sigan mi original justamente como lo han estado haciendo, pues ésta es mi última oportunidad con el libro. Quienquiera que esté a cargo del libro debe ser muy paciente, pues a mí, en la novena revisión, sólo de ver cualquier parte de ella me da náuseas. Sin embargo, en este caso particular, yo tengo que insistir mientras que ellos no, y por eso son más propensos a ser descuidados.
Pasando a los otros puntos, espero 1) que los ejemplares de la revista salgan con tiempo de sobra, y 2) que puedan tener la versión de la novela tal como será publicada pues no hay duda de que cada revisión significa una tremenda diferencia en la impresión que provocará el libro. Yo, Max, soy, a pesar de todo, un trabajador incansable. Una vez tuve una charla con Ernest Hemingway y le dije, contra toda la lógica prevaleciente entonces, que yo era la tortuga y él era la liebre, y ésa es la verdad del asunto: todo lo que he conseguido ha sido gracias a una lucha larga y persistente, mientras que
Ernest tiene un toque de genio que le permite producir con facilidad cosas extraordinarias. Yo no tengo esa facilidad. Tengo la facilidad de abaratarme si quiero permitírmelo. Puedo hacer cosas de pacotilla. Modifiqué el otro día la actuación de Clark Gable en la película. Puedo hacer esa clase de cosas tan rápido como cualquier otro pero, cuando decido ser serio, lucho con cada aspecto hasta que me convierto en un lento behemoth (si es que se escribe así), y así será por el resto de mi vida. Como sea, estos aspectos de la lectura de pruebas, etc., son de tremenda importancia para mí. Y puede usted cargarlo todo a mi cuenta, le pagaré todo el trabajo que haya invertido en él.
Como le dije por teléfono, disfruté los elogios de Marjorie Rawling, pero el placer disminuyó de algún modo cuando llamó trivial a mi pueblo. Otros comentarios elogiosos, algunos de ellos por telegrama, han llegado de escritores de toda América.
En cuanto a la publicidad. Quiero repetirle mi teoría de que todo mundo es absolutamente insensible a la publicidad sensacionalista de cualquier tipo, y puede ser desastroso que su departamento de publicidad pretenda explotar el interés que los intelectuales han mostrado por el libro. La reputación de un libro debe brotar desde dentro y elevarse, tiene que ser un crecimiento natural. No creo que haya comparación entre este libro y The Great Gatsby en cuanto a las ventas. The Great Gatsby tiene en contra su extensión y su interés puramente masculino. Este libro, por el contrario, es un libro de mujer. Pienso que puede, si se le da una oportunidad decente, tener éxito en la medida en que la ficción puede venderse bajo las presentes circunstancias.
Discúlpeme si esta carta tiene un toque dogmático. He vivido tanto en el círculo de este libro y con estos personajes que a menudo me parece que el mundo real no existe, que sólo existen estos personajes, y, a pesar de lo pretenciosas que puedan sonar mis palabras (y, Dios mío, tengo que ser pretencioso con mi trabajo), es un hecho que tanto sus alegrías como sus aflicciones para mí son tan importantes como lo que sucede en la vida real.
Zelda está mejor. Existe la posibilidad de que pueda levantarse para la exhibición de sus pinturas en Pascuas, pero ninguna certidumbre. ¿Todavía piensa que es válido apilar los manuscritos en el aparador? [el aparador de
Scribner’s en la Quinta Avenida] Mi instinto no acaba de resolver el problema. ¿Qué piensa usted? ¿No parecerá un poco falso?
Con mis mejores deseos,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
5 de marzo de 1934
Querido Max:
La cerveza de malta llegó esta mañana y voy a catarla en el almuerzo. Pienso que primero me haré la fotografía, pues si quedo tan inflado como usted pretende mis miles y miles de jóvenes admiradores pueden simplemente abandonar el barco que se hunde.
Por cierto, ¿cuando usted y Louise se fueron de aquí, se llevó consigo de pura casualidad, doce cucharas, doce tenedores, doce cuchillos, doce cuchillos (para pescado), una bandeja de plata, un revólver, un extensible para reloj de pulsera de platino y diamantes? No quiero acusar a nadie de nada pero es una coincidencia muy curiosa. Puedo asegurar que si todo es devuelto en el transcurso de la semana no daré ningún paso posterior. Le aseguro a usted, señor, que nosotros devolvimos los pantalones equivocados y hemos pedido a nuestro agente que se ocupe de ese asunto. Con una empresa tan grande como la suya y unos pantalones tan cortos como los suyos este tipo de cosas suelen suceder.
En cualquier caso, Max, si la cerveza me mata me protejo con una nueva cláusula en mi testamento basada en la antigua Acta de Venenos de
Maryland: MD. 362XX:1, 47.
Suyo verdaderamente,
1307 Park Avenue,
Baltimore, Maryland
15 de mayo de 1934
Referente a nuestra conversación: tengo unos cuatro proyectos para un libro que podría publicarse este otoño [Tender is the Night fue publicado el 12 de abril]. Pienso que debemos dejar de lado, hasta cierto punto, la idea de que una difusa colección tenga alguna posibilidad de ventas decentes, sin importar el récord que Ernest y yo hayamos previamente alcanzado. Por supuesto, haré lo necesario para unificar lo que estoy preparando mediante un título incluyente y definitivo, lo cual es todavía más importante con los cuentos que con las novelas, pues es necesario empastarlos juntos para provocar que alguien los compre. Además, con tanto material para elegir, pienso que la colección debe tener alguna unidad interior, esto es preferible a incluir cuentos seleccionados de muchos tipos. Aquí van mis ideas sin elaborar:
Plan 1. La idea de un gran ómnibus que incluya tanto nuevos cuentos como una selección de las otras tres colecciones. Debe decirme qué tanta suerte ha tenido con los volúmenes ómnibus de Lardner, Galsworthy, etc.
Plan 2. Los cuentos de Basil Lee, unas 60 000 palabras, y los cuentos de Josephine, 37 500, con uno o dos cuentos más, el último de los cuales puede reunir a Basil y Josephine, formando un libro de unas 120 000 palabras bajo un título sencillo como “Basil y Josephine”. Esto luciría de algún modo como la mejor apuesta comercial porque podría tomarse, como “Gentle
Julia”, “Penrod”, etc., de Tarkington, casi como una novela, pero, por la misma razón, sería artísticamente más peligroso, pues la gente que compra mis libros podría pensar que estoy tomándole el pelo vendiéndole bagatelas bajo un nombre falso.
Plan 3. Una colección de nuevos cuentos. De estos hay unos cuarenta, de los cuales son aceptables unos veintinueve y digamos que unos quince serían elegibles, con la adición, para elevar el tono del volumen, de uno o dos cuentos muy serios no comerciales que durante mucho tiempo he planeado pero que tengo todavía que escribir. Esto podría unificarse bajo un título que indicara que se trata de cuentos de los dorados veinte, o incluso específicamente “More Tales of the Jazz Age”. El índice del contenido podría ser algo como esto:
1918. The Last of the Belles o, si no, The Love Boat (la fecha no es la de la escritura sino la fecha que cada cuento podría representar.) 1919. Presumtion.
-
The Adolescent Marriage o, si no, One Trip Abroad.
-
Outside the Cabinet Makers o, si no, A Short Trip Home.
-
Two Wrongs o, si no, A Freeze-out.
-
A Your Age o, si no, In a Little Town.
-
Crazy Sunday o, si no, Jacob’s Ladder.
-
Rough Crossing o, si no, Family in the Wind.
-
The Bowl o, si no, Interne.
-
Summers o, si no, A New Leaf.
-
Change of Class Majesty o si no…
-
The Bridal Party, I got Shoes.
-
Babylon Revisited o, si no, More Than Justa a House.
-
Unos tres o cuatro.
y otros tres, Two for a Cent, The-Pusher-in-the-Face y One of My Oldest
Friends los cuales, excluyendo los cuentos de Basil y Josephine, los que no he escrito todavía y un par de nuevos que acabo de terminar y no puedo juzgar todavía, completarían los veintinueve.
No sé cuántos de estos recuerde, pero, por supuesto, le pediría a usted, y tal vez a unas pocas personas más, que lean una selección y manifiesten su opinión, aunque entre estos veintinueve apenas habrá uno que todo mundo ha disfrutado y otro que a nadie ha complacido.
Plan 4. Esta idea se basa en el éxito de libros como While Roma Burns de Alexander Woollcott. Como usted sabe, nunca he puesto cosas personales entre las cubiertas porque las necesito para mi ficción; sin embargo, muchos de mis artículos y piezas de ocasión han atraído una gran atención y podrían hacerlo otra vez si pudiera pensar en un título y un tema que los vinculara, que tuviera ingenio y una pizca de sabiduría y no la hiciera lucir como una colección desaliñada o perseguida al estar alegremente fechados, por los fantasmas de los artículos en un mundo cambiante. Podría ser la mejor idea de todas. Permítame darle una idea de lo que tengo en esa línea: Están mis dos artículos para el Post, los cuales atrajeron tanta atención en su día que tengo que oír todavía el último de ellos, “How to Live on $36 000 a Year” y “How to Live on Practically Nothing a Year”. Están “Echoes of the Jazz Age” y “My Lost City” que el Cosmopolitan ha estado deteniendo pero que no me lo revendería para publicarlo en el American.
Otros artículos que llamaron la atención son “Princeton” en College Humor;
“One Hundred False Starts” en el Post; “The Cruise of the Rolling Junk”, un largo y supuestamente humorístico relato de una jornada automovilística que apareció en Motor; un artículo llamado “Girls Believe in Girls”, en
Liberty; y dos artículos llamados “Making Monagomy Work y “Are [our] Irresponsible Rich?” publicados por el Metropolitan Syndicate a principios de los veinte, y un artículo llamado “On Being Twenty-five” en el
American. Y estos también de principios de los veinte: “Wait till you have children of your own (Woman’s Home Companion), “Imagination” y “A
Few Mothers” en el Ladies Home Journal y “The Little Brother of the Flapper” en McCalls.
Éstos, o buena parte de ellos, formarían la columna vertebral del libro y tendría unas 57 000 palabras. Además hay algunas reseñas literarias, etc., de las cuales no hay nada que preservar excepto la elegía a Ring y un artículo en el Bookman” dándole la bienvenida a Ernest, “How to Waste Material”.
Después de éstos hay unas pocas hors d’ouvre como “A Short
Autobiography” y “Salesmanship in the Champs Elysées” ambos en el New Yorker y otras pequeñas notas del Vanity Fair, College Humor, etc., y algunos poemas ligeros. Hay también dos pequeños artículos en los cuales Zelda y yo colaboramos —la idea, la edición y el relleno son míos y, de ella, la mayor parte de la escritura, pero no sé si estaría justificado que yo los usara. También tengo algunos de mis verdaderamente primeros cuentos escritos a los doce y los trece años, algunos de los cuales son lo suficientemente divertidos como para ser publicados.
Mirando todo superficialmente no parece muy voluminoso. No he visto el libro de Woollcott (a propósito, ¿tiene él un ejemplar de la novela?). Y no sé qué tan grueso es, pero parece haber público en alguna parte para las colecciones (Dorothy Parker, etc.) como no existía durante los veinte. Lo anterior es todo lo que cuento con tener listo para el próximo otoño. Tal vez la novela de la “edad oscura” no estaría lista en el del lapso de un año, es decir para el otoño de 1935.
Podría, por favor, considerar cuidadosamente el orden y darme su consejo. También le preguntaré a Zelda, quien a menudo es muy buena en lo que no la atañe directamente y, por extraño que parezca, siempre es conservadora. Una quinta idea se me ha ocurrido: la de emparedar algunas de mis cosas entre las de ella, sus viejas notas sobre muchachas en College Humor, sus pequeñas fantasías, etc., pero no sé si es aconsejable.
Podría ir, pero probablemente no lo haga. Muchas gracias por el dinero
[Perkins le había depositado $ 600.00 el 15 de mayo].
Siempre suyo,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
21 de mayo de 1934
Querido Max:
Al pensar y volver otra vez a los cuentos de Basil y Josephine el asunto parece imposible. No son tan buenos como pensé. Están llenos de Tarkington, y como él está escribiendo una nueva serie de juveniles habría una inevitable comparación y tal vez no a mi favor.
Requerirían, en segundo lugar, una enorme cantidad de trabajo y una buena cantidad de nueva inventiva para hacerlos presentables.
En tercer lugar, no tengo la suficiente fe en el Departamento de Negocios para creer que no lo explotarían como novela (como cuando usaron una carta privada de T. S. Eliot en la cubierta de Tender después de que juraron que sólo la querían para mostrársela a los vendedores) y una equivocación así podría arruinar la posición que he reconstruido frente a los críticos. A quienes les gustó Tender podría disgustarle; aquellos que se sintieron desconcertados o no les gusta mi trabajo me la meterían. Es demasiado arriesgado, la pena podría ser demasiado alta y yo estoy viejo para arriesgarme. Significaría que si se presenta como novela me hundiría y si se presenta como cuentos ¿cuál sería su ventaja sobre una mejor colección de cuentos? Admito que habría alguna.
En cuarto lugar, descubrí que había despojado a varios de ellos de sus mejores frases e ideas para Tender is the Night.
Sin embargo he decidido destrozar la serie y usar algunos de ellos en este libro (Kipling destrozó sus cuentos de “Soldiers Three” de la misma forma y los utilizó en varios libros.)
Eso deja el Plan 3. He escogido ocho cuentos que sé que quiero reimprimir y estoy proponiéndole ahora otros quince, de los cuales quisiera que eligiera (tal vez recogiendo diversas opiniones) unos seis, siete u ocho para agregarse a los ocho originales. Yo puedo, mientras tanto, comenzar el trabajo nocturno revisando los primeros ocho.
El título de trabajo podría ser “More Tales of the Jazz Age” aunque seguiré pensando en ese tema. Salvo accidentes, puede usted contar con los cuentos en seis semanas.
Siempre suyo,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
8 de junio de 1934
Querido Max:
He ordenado bastante bien el libro. Llega a dieciséis cuentos como puede ver en el adjunto. Como parece que a usted le gustan bastante los cuentos de Basil Lee y Josephine, le estoy enviando aquí mismo los otros de la serie y, si hay algunos que le agraden, los puedo incluir. Por supuesto, el libro alcanzaría las 120 mil palabras de extensión y tal vez quiera que saque uno o dos de los otros. Odio aprovecharme de usted cuando sé que está muy ocupado, pero me sentiré muy agradecido si examina estos siete en el lapso de dos semanas y me los devuelve. Como dije, tengo dieciséis cuentos y cualquiera de estos que usted escoja añadiría unas 7 500 palabras. Adjunto también una lista de títulos. No estoy loco por ninguno de ellos pero no me siento muy fecundo en esa dirección por el momento.
Como le dije en el telegrama, no me preocupo por la cubierta. Mi sugerencia es realizar alguna de las ideas que empleó usted en la publicidad de All the Sad Young Men la cual, antes que intentar ocultarla, hace de la diversidad del material una virtud, en breve, un conjunto de figuras repartidos sobre la cubierta tipificando ocho o diez de los principales personajes. John Held Jr. hizo eso en The Vegetable, si recuerda usted. Aquí podríamos tener a Basil, a Josephine, a una estrella de cine, a un oficial del ejército, a una muchachita, a un hombre siniestro y fantasmal (como en “A
Short Trip Man”), a una muchacha con una corona como en “Majesty”, etc. No tienen que ser caricaturas como las figuras de Held ni decoraciones como los dibujos de Shenton, sino algo intermedio. Tal vez conozca usted a alguien que pueda realizar ese esquema. Podrían ser como nubes dando vueltas y mostrando sólo el rostro y el busto. Puedo ver la idea pero no puedo representarla, no obstante no tengo duda de que un hombre hábil podría lograrlo. Como usted sabe, últimamente el mayor éxito en cuentos ha sido un libro que se titula francamente Siete cuentos góticos [de Isak
Dinesen].
Lo que sigue es una parodia de la idea pero puede ilustrarla: suponga que estas figuras fueran vistas como almas saliendo del humo de la antorcha de la Estatua de la Libertad, o vistas en la ventana de un expreso despeñándose en un precipicio, o podrían surgir del humo de un devastado campo de batalla, o podrían ser colocadas sobre un trabajador sudoroso que hace posibles sus aventuras. Como sea, usted captará la idea.
Siempre suyo,
P.S. ¿Suministro los cuentos conforme los vaya corrigiendo para que comiencen a levantarlos?
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
26 de junio de 1934
Querido Max:
Le estoy enviando con ésta el número 1 de los cuentos porque siento que es el diablo quien va a levantarlo. Hay dos más corregidos, pero lo que es lento es examinar Tender is the Night para ver qué frases tomé de los cuentos. Resulta confuso por el hecho de que hubo tantas revisiones de Tender que no sé qué dejé en él y qué quité finalmente. Tendré problemas con dos cuentos que usted sugirió. Para “The Captured Shadow”, tendré que inventar por completo un nuevo final, lo que es casi igual a escribir un nuevo cuento. El segundo, el cuento de Josephine, “A Nice Quiet Place”, tiene algo tan falso en medio que tendré que buscar algo para sustituirlo. Por lo tanto no podré enviar los cuentos en el orden original, habrá que levantarlos por separado y luego introducir entre ellos los últimos dos si puedo pensar en alguna forma de arreglarlos a tiempo.
Nada nuevo sobre el título.
Para cuando reciba usted ésta, le habrá llegado un telegrama implorante solicitando mil dólares. ¿Cómo pude hundirme tanto en deudas? no lo sé a menos que haya sido por el asunto de la clínica, pues he escrito con regularidad un cuento cada mes desde que acabé la última prueba de Tender y los he vendido. He corregido y vendido además algunos pequeños artículos de Zelda. Deber es algo extraño, y parece que si comienzas una vez a enredarte con las deudas es muy difícil liberarte de ellas después. Me he sacado de la mente por el momento la posibilidad del cine para la novela, aunque el hombre joven del que le hablé, quien de aquí se fue a la costa, está intentando todavía otras adaptaciones con la esperanza de que la compren. Mi única oportunidad ahora es que si el cuento psiquiátrico de Phillis Bottome funciona, pueden apresurarse a comprar todo lo que esté disponible en esa línea. Parece que voy a quedarme aquí hasta bien entrado el verano, pero voy a tratar por todos los medios de tomarme un mes de descanso en algún sitio si puedo deshacerme de las deudas y del trabajo al que me comprometí. Entiendo muy bien su dificultad de trabajar durante el día en la oficina y luego con Tom Wolfe durante la noche porque hasta hace unos diez días en que me derrumbé y caí en cama estaba haciendo casi lo mismo. Estoy bien ahora y una vez que termine este cuento para el Post habré salido de lo peor.
Zelda está mucho mejor. Morrow leyó su trabajo pero rechazó el plan.
Siempre suyo,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
30 de julio de 1934
Querido Max:
El ambiente desfalleció después de su partida. Luego hablamos de usted durante horas. Lo único malo de la velada fue que después parece que fui incapaz de dormir mejor en Virginia de lo que lo hacía en Maryland, así que, después de leer un viejo relato de las batallas de Stuart durante más o menos una hora me vestí desesperado y pasé las horas de la madrugada vagueando por ahí, finalmente alcancé a dormir dos horas entre las 7 y las 9. Al día siguiente —era costumbre de nuestro huésped dormir hasta tarde— Anne me llevó a conocer al legendario Harden, quien resultó tan interesante como prometía la discusión sobre él. Al regresar a Welbourne [una mansión anterior a la Guerra Civil en Middleburg, Virginia, que Fitzgerald estaba visitando] apareció una verdadera multitud de virginianos y, para mi pesar, ya no tuve mucha oportunidad de hablar con Elizabeth [Lemmon, prima y amor platónico de Perkins] porque mi conciencia había comenzado a preocuparme y decidí tomar el autobús de las tres de regreso a Washington. Sin embargo uno de los huéspedes tomó dictado y registró en papel mi chiste sobre Grant y Lee. Luego apareció en el Sun de aquí de Baltimore, voy a enmarcarlo para enviárselo a Elizabeth. Por favor regrese el que le adjunto aquí para que lo examine.
Elizabeth Lemmon fue encantadora… la atmósfera rural me hizo pensar en muchas cosas. El lugar me pareció más apartado que cualquier otro que haya visitado en la Unión, excepto por unos pocos remotos pueblos en Alabama y Georgia durante la guerra, antes de la llegada de la radio. A propósito, nunca había viajado antes en autobús y fue una experiencia horrible después de la bella amplitud de esa casa.
Esta mañana, antes del desayuno, leí el cuento de Tom Wolfe en Scribners [The house of the far and Lost]. Pienso que es sumamente bello y tiene una sutileza que a menudo está ausente de su trabajo, una poesía intensa similar a la de Ernest (aunque, por supuesto, no se lo diga a Tom pues no lo tomaría como un cumplido). El parecido familiar que existe entre nosotros tres
como escritores es el esfuerzo que de tanto en tanto aparece en nuestra narrativa de volver a capturar el sentimiento exacto de un momento en el tiempo y el espacio, ejemplificado por la gente más que por las cosas. Es decir, un intento de lo que Wordsworth pretendió hacer y Keats hizo con esa magnífica facilidad, un intento de madurar el recuerdo de una experiencia profunda. Como sea, por favor felicítelo de todo corazón en mi nombre.
Esta carta está alargándose. Espero que haya encontrado a Louise perfectamente bien. Mil gracias por introducirme en esa novelesca y estimulante atmósfera. Me hallaba en un bache del demonio.
Siempre suyo,
P. S. Aquí va el dinero que le debo. Puse doce en vez de once porque había olvidado el costoso vino que insistí en ordenar y que yo me bebí casi en su totalidad y, de cualquier modo, doce es un número mucho más simétrico que once.
1307 Park Avenue
[Baltimore, Maryland]
17 de agosto de 1934
Querido Max:
No creo posible corregir las pruebas de Taps a Reveille [título que finalmente se eligió para la colección de cuentos] antes del 1 de octubre, y supongo que eso significa que la publicación se pospondrá hasta el 1 de noviembre. Me lamento como el demonio de que tenga que ser así; tal vez sería mejor que lo pusiera usted en la lista de los libros de febrero, aunque pienso que debería ser capaz de tenerlo antes del 1 de octubre bajo circunstancias normales. Trabajar con mala salud, sin embargo, hace más lento todo, la consecuencia final de intentar trabajar más duro en el presente es hacerme incapaz de más trabajo. Recuerde que ya no tengo 21 años.
Usted no querrá sacar el libro en diciembre, ¿o sí? Un libro de cuentos no podría competir, no me lo imagino, con la avalancha de novelas que se ofrecen en esa época. Últimamente he tenido la sensación de que la gente que compra libros, mujeres la mayoría, lo hace cuando el marido le da dinero; así que un pronunciamiento de nuestro Actual Dictador podría ser más significativo en ventas que las viejas reglas estacionales. No se podría vender esta idea a un viejo tory como Whitney [probablemente el caricaturista Whitney Darrow]. Pero dentro de un año se acordará usted de esta idea.
Espero que esté usted bien. Aquí todo es confuso por una acumulación de trabajo y por el hecho de que mi secretaria se tomó dos semanas de vacaciones —le he dejado tantos detalles que apenas hallo la salida— y también porque los asuntos con Zelda no marchan muy bien.
Beth (Elizabeth Lemmon] me escribió para decirme que había recibido el recorte enmarcado de Appommatox, y en la misma nota me pregunta si puedo ir un par de días a principios de la semana próxima, pero no puedo imaginar en este momento como podría permitírmelo. Sé que si llevara el trabajo conmigo no podría hacerlo; y si no lo hiciera estaría tan preocupado que no la pasaría bien. Sin embargo, sería práctico el fin de semana del 27, y ¿qué tal si usted me acompañara en esa peregrinación?
Con mis mejores deseos,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
[23 de agosto de 1934]
Querido Max:
He examinado cuidadosamente todo sobre el libro y decidí que sería demasiado difícil. No quiero decir que lo examiné con prisas, sino tan cuidadosamente como algo que requiere ser examinado, observando cualquier ángulo posible. No creo que esté en la condición adecuada, física o financiera, de hacer la clase de trabajo apresurado que éste implicaría. Sería un intento de hacer lo que hice con Tender y me dejaría exactamente en el mismo lugar en el que Tender is the Night me dejó. Comprendo su razonamiento sobre los críticos; no obstante, tengo la sensación de que no es tan importante como podría parecer.
He tenido que salirme de este embrollo de deudas y en gran medida veo ahora claro el camino al haberlas reducido de veinte mil dólares en rojo, en las que estaba hundido cuando empecé la última etapa del libro, a los dos o tres mil dólares de ahora; pero me siento terriblemente infeliz debiendo y no obtengo mucho consuelo de mi vida personal si siento esa sombra sobre mí.
Hablando de asuntos más luminosos, pasé un día con Elizabeth después de todo. Ella fue como de costumbre, pero casi al momento de llegar supo que su hermana y su cuñado estarían en casa por una enfermedad (yo nunca puedo enderezar sus relaciones familiares). Así que decidí que mi papel era el de partir, aunque había planeado estar ahí otras pocas horas y Elizabeth y yo tuvimos, además, que aullar por usted en el telégrafo para ver si podía interrumpir su semana a la mitad. […] Ella es una persona muy dulce y comprendo el afecto que siente usted por ella.
Siempre mis mejores deseos,
1307 Park Avenue
[Baltimore, Maryland]
24 de agosto de 1934
Querido Max:
Ésta es una especie de posdata a mi carta de ayer: creo que hace usted un razonamiento especioso en su carta. El hecho de que Ernest haya repetido aquí y allá una frase no justificaría que yo hiciese lo mismo. Cada uno de nosotros tiene sus virtudes y una de las mías es el sumo cuidado que pongo en mi trabajo. Él podría permitirse un error en una línea que yo no podría permitirme y, después de todo, yo he logrado tener la última palabra de lo que es apropiado en estos casos. Max, para repetirlo por tercera vez, esto no es cuestión de pereza. Es cuestión de autopreservación. No va a ser, en todo caso, un libro que de dinero y no va a alcanzar a reembolsarle el dinero que aún le debo, así que, en vista de todo, creo que mi sugerencia de esperar hasta Navidad es la mejor.
Por otra parte, no es sólo cuestión de las repeticiones pues hay ciertos cuentos en la colección que no creo posible dejar en la presente forma. Me doy perfecta cuenta que esto puede ser un serio inconveniente para usted pero para mí emprender algo así en este momento significaría la muerte repentina y nada menos que eso.
Siempre suyo,
P.S. Acabo de recibir un reporte de las regalías y no sé si la suma de mi débito está en la página roja o en el reporte normal de regalías. Por favor, haga que alguien me informe.
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
17 de octubre de 1934
Querido Max:
El sentimiento de terrible depresión y desesperanza no va a convertirse en mi característica, después me siento avergonzado y acobardado por ello.
Pero negar que esos estados de ánimo se incrementan sería fútil.
Max, creí en su palabra y fui durante una tarde a pavonearme frente a
Elizabeth y la encontré en su acostumbrada buena forma y también a Mary
Rumsey. Pero el problema con las mujeres es que cuando uno más las necesita nunca están en un estado receptivo (no es que Elizabeth y Mary no fueran hospitalarias, es sólo la vieja historia de que cuando quieres llorar en el hombro de alguien estás en tal estado mental y corporal que nadie quiere que llores en su hombro).
El campo, sin embargo, era bello. Le escribiré largamente más tarde. Ellas lo extrañan, y contribuí a su disgusto contándoles cómo le exigí que viniera la noche anterior.
Me siento refrescado y acabaré hoy mi cuento.
Siempre suyo,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
30 de octubre de 1934
Querido Max:
No sé qué leyendas dejé en Lowden County [Perkins había escrito: “Tom Wolfe vino a Welbourne el fin de semana y regresó con las leyendas de tus andanzas por aquí”]. Fui y me porté bien todas las ocasiones excepto una, cuando hice mi acto acostumbrado, el cual, parece, es estar perfectamente bien y cinco minutos después derrumbarme y quedarme totalmente a oscuras. Esta vez mi chofer estaba junto a mí y me dejó dormir. Para Elizabeth el esfuerzo fue nulo. He llegado a querer mucho a Charlie y Missy, pero si el sentimiento es recíproco o no es otra historia.
Y otra historia más es si descanso al ir allá. Acabo excitado por la despreocupación. Mary Rumsey estuvo allí pero parecía cansada por sus asuntos de Washington y no era la mujer que conocí en Long Island. Parece estar llamando todo el tiempo al mayordomo. Aunque fue muy dulce conmigo, ordenó una cena especial, tuvo invitados al té, al cual, debido a las circunstancias, no pude ir y ella se sintió dolida, pero con sus usuales buenas maneras no expresó ningún resentimiento.
Volví y acabé el cuento del Red Book [In The Darkest Hour, parte 1 de The
Count of Darkness, la novela sobre la vida medieval que planeaba Fitzgerald], creo que es bueno. Son las doce del día y anoche trabajé hasta las doce despachando este asunto del Red Book. Voy a dormir media hora, después, si tengo alguna energía, saldré y me cortaré el cabello.
Voy a escribir cuando menos dos cuentos más pero hasta que consiga algún dinero del negocio Red Book, lo cual deberá suceder el miércoles; no sé si podré comenzar en serio la corrección de los cuentos. Dios sabe, y usted también, lo concienzudo que soy. Y cuando dice usted que tal vez estaremos listos para la primavera, subestima usted mis pensamientos sobre las condiciones actuales en el negocio de la publicación. Qué demonios, Max, su lista de primavera no llega hasta Navidad, ¿no es cierto?
Nunca he tenido que pedirle que me aguante, pero después de la terrible sensación de desaliento que tuve el último mes, podría usted haber tomado literalmente lo que dije. No estoy, de hecho, realmente desalentado; sin embargo trasmitirlo fue verdaderamente un crimen.
Después de despachar la historia medieval voy a tomarme un día de descanso.
Gracias un millón de veces por El arte de la novela de Henry James. Creo que el libro de Calverton [tal vez The Passing of the Gods] es muy pobre, pero le dije lo contrario.
Siempre suyo,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
1 de noviembre de 1934
La presente es sólo para decirle que el cuento sobre Welbourne [“Her Last Case”] aparece en el número del Post de esta semana. No quisiera que se lo perdiera usted.
Me siento aliviado de que las leyendas que le contó a usted Tom Wolfe fueran inofensivas, pero acuso a Elizabeth de intentar convertir a todos los personajes literarios en figuras legendarias y poblar su región con una nueva mitología.
Me alegra que Tom Wolfe la haya pasado bien y espero que todo progrese bien en esa dirección.
Sobre los cuentos: todo lo que puedo decir es que estoy haciendo todo lo posible y creo que puedo tener las pruebas completas para usted antes de
Navidad. Recibirá las pruebas de lectura de “Her Last Case” del Evening Saturday Post y envíeme las galeras, aunque es muy poco lo que quiero cambiar. Trataré de que tenga usted dos o tres cuentos más a mediados de la próxima semana, lo cual disparará más, mucho más, tipografía. Esto depende del tercer cuento medieval (Balmer [editor de Redbook] acaba de aceptar el segundo) en el que me he embarcado y que me suena bien a mí. He decidido hacer una serie de éstos, cuando menos dos aparte de éste, y luego uno para el Post. Proporcionan aproximadamente la mitad del dinero pero los puedo hacer más rápido debido a la sensación de entusiasmo, el sentimiento tal vez de escapar del mundo moderno. Voy a meter entre los cuentos el siguiente medieval y el que le siga.
Lo mejor como siempre,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
8 de noviembre de 1934
Querido Max:
En referencia a mi telegrama del martes por la tarde: primero, le estoy enviando a usted el tercer cuento en el sitio preciso listo para que entre al libro. Lo que me preocupaba cuando lo hice es si el corrector de pruebas sería capaz de dar salida a un montón de tipografía, pues debido al hecho de que el final de un cuento y el comienzo de otro fueron impresos en una galera tendría que desechar la mitad de la tipografía en la galera y conservar la otra mitad, esto debido a que los cuentos no fueron levantados en el orden apropiado. Sé que éste es un terrible y costoso embrollo y acepto toda la responsabilidad; sin embargo pensé que los cuentos serían levantados por separado, como si los capítulos de un libro fueran levantados de cualquier modo, como I, VII, II, V, III, VI, y todo tuviera que enderezarse cada vez. Cómo usted sabe éste es un trabajo fatigoso y puede ser mejor hecho cuando uno está fresco y es difícil hacerlo de noche.
Mi gran error fue pensar que podría entregar la colección este otoño. Debí haber sabido perfectamente que con una deuda de unos 12 000 dólares al terminar Tender, yo tendría que dedicar el verano y la mayor parte del otoño a liberarme de ella. Mi plan era hacer el trabajo regular durante el día y escribir los cuentos por la noche, pero resulta que después de un buen día de trabajo estoy tan agotado que arrastro el trabajo en un cuento dos horas cuando debería hacerlo en una y me voy a la cama tan cansado y nervioso que me revuelco en la cama sin poder dormir y no soy capaz de nada a la siguiente mañana excepto dictar cartas, firmar cheques, atender asuntos de negocios, etc. Para desarrollar un estado creativo tengo que esperar hasta cerca de las cuatro de la tarde. En parte se debe a la mala salud. No parecía algo difícil hace diez años, incluso hace cinco, pero ahora una sola paja de más es capaz de quebrarle el lomo al camello.
Tengo hecho una media docena de éstos pero estoy decidido esta vez a enviarlos sólo en el orden adecuado y no añadir más confusión ya sea a mi mente o a la del impresor. El problema empezó cuando le envié a usted dos cuentos para ser levantados, los cuales no estarían juntos en el libro. Si cuento una historia sobre un muchacho de 16 años y sesenta páginas después el lector se encuentra con un cuento sobre el mismo muchacho a los trece no tendrá sentido para él y le parecerá una presentación descuidada, lo que, como sabe usted, me disgusta mucho.
Como habrá usted visto, saqué “A New Leaf” y metí “Her Last Case”. No me dijo si lo leyó o si le gustó.
Sé que piensa que he holgazaneado últimamente pero no es así en absoluto. He bebido mucho y eso, ciertamente, me ha hecho más lento. Por otro lado, no sé cómo habría podido sobrevivir este tiempo sin beber. En trabajo real, desde que terminé la última prueba de la novela a mediados de marzo, hace ocho meses, escribí y vendí tres cuentos para el Post. Escribí otro que fue rechazado, escribí otros dos y la mitad de uno para Redbook. Reescribí tres artículos de Zelda para Esquire y uno original para ellos con el fin de conseguir dinero de emergencia, colaboré con unas 10 000 palabras para una adaptación de Tender is the Night, que no funcionó. Escribí un cuento de 8 000 palabras para Gracie Allen, que tampoco funcionó. Hice unos cinco falsos comienzos para cuentos que fueron de 1 000 a 5 000 palabras, y un prefacio para una edición de la Modern Library de The Great Gatsby, lo cual iguala muy bien lo que he hecho en otros años. Soy bueno para un buen cuento cada mes o dos artículos. No tomé vacaciones este verano excepto tres o cuatro viajes de una noche a Virginia y dos viajes de negocio a Nueva York, cado uno de los cuales duró unos cuatro o cinco días. Por supuesto, esto no es excusa para no hacer más dinero, pues en épocas difíciles uno tiene que trabajar más duro, pero sucede que estoy en una condición en este momento en que el trabajo extra significa que inevitablemente tenga que reposar más tiempo aquí o en el hospital. Todo lo que puedo decir es que trataré de hacer dos o tres de éstos al mismo tiempo, después de terminar cada pieza del trabajo y como ahora estoy trabajando al ritmo de un cuento cada diez días para las series del Redbook deberé terminar los diez que dejé de hacer en unos cien días y entregar el último de ellos a mediados de febrero. Quizá, si las cosas resultan mejor, podrían estar un mes antes.
Muchísimas gracias por el Henry James, creo que es maravilloso; el que debió haber sido tan difícil de escribir como es difícil de leer, es At Sea
[novela de Arthur Calder-Marshall].
La prensa sobre mi libro en Londres ha sido irregular, pero el London Times le hizo una buena reseña, lo mismo hizo G. B. Stern en The Daily Telegraph, The Manchester Guardian y The Spectator. Creo que son los cuatro más importantes de Inglaterra y tuve una columna en cada uno de ellos. Una carta dice que no ha llegado a mil ejemplares todavía.
Espero que pueda usted venir pronto. Me siento melancólico de pensar que
“Welbourne” estará cerrado durante el invierno, pero la última vez vi a Elizabeth resignada a hacer visitas aquí y allá aunque esa perspectiva podría volverme loco. Espero que haya enviado la copia al carbón del sumario.
Lo mejor siempre,
1307 Park Avenue
Baltimore, Maryland
26 de noviembre de 1934
Lo que hizo decidirme en “Her Last Case” era que se trataba de un cuento de lugar y justo antes de verlo en forma impresa me topé con “The House of the Far and Lost” de Thomas Wolfe y creo que no hay ninguna posibilidad de competir con él en el mismo tema cuando él consiguió tal triunfo. Habría sin duda comparaciones envidiosas. Si mi cuento tiene algo que lo redima, aparte de la atmósfera, no dudaría en incluirlo, pero en su mayor parte depende de una mezcla de histeria y sentimiento; como sea, no tomé la decisión sin pensarlo.
Pienso que a estas alturas habrá usted leído y gustado de “The Fiend”, el cual, con lo parco y exiguo que pudiera ser, tiene, creo, una cualidad obsesionante. Por lo menos el relato en sí mismo tuvo tal intensidad como para mantenerse en mi cabeza durante seis años. Si le he dado el tratamiento correcto o lo he desprestigiado al despojarlo de sus accesorios, no puedo saberlo. Ésta es una de las razones por la que le pedí que lo levantara, pues tal vez no tengo muy claras las cosas respecto a él y quizás pueda hacer algo con las pruebas si parece aconsejable. Saqué muchas cosas de mí con la satisfacción de que se hayan ido. Sería interesante considerar esta afirmación con relación al artículo de Ernest en el último número de
Esquire [“Genio After Josie: A Havana Letter”]; una idea que no se expresa a menudo se convierte en tormento, incluso cuando su expresión es probable que deje una brecha casi demencial en la continuidad de nuestros pensamientos. Y habría sido absolutamente imposible para mí alargar “The
Rich Boy” en algo más grande que una noveleta.
Esa afirmación fue algo que Ring exploró; él nunca supo nada de composición, excepto si atañía a formas más pequeñas. Ésa es la razón por la que siempre necesitó consejo de nosotros sobre cómo organizar su material; tal fue su más grande falta —la falta de muchos hombres salidos de la escuela del periodismo—, mientras que un novelista con su sempiterno suspiro puede cortar algunos respiros. ¡Es endemoniadamente más difícil construir un largo quejido que desarrollar un par de pequeños golpes de tos!
Qué alegría que Ernest no esté haciendo el cuento sobre las cruzadas ahora, pues sería una desafortunada competencia.
Josephine continúa. Pienso que estaré libre de ella esta semana y —como le dije a usted— dos o tres de los otros están ya terminados y sólo necesitan un vistazo.
Su sugerencia de ir a Key West es tentadora como el demonio pero no sé si sería aconsejable para Ernest o para mí. Podemos hablar de eso más tarde.
Una pequeña nota de Beth agradece mi invitación de presentarla a Gertrude Stein si está cerca y dice que recibió una larga carta de usted. Fuera de eso, la vida ha seguido transcurriendo con lo que a la mayoría de la gente le parecería una monótona rutina: recibí a Lovestone de la “oposición comunista” el sábado y lo alojé durante la noche pero no acabo de decidir qué es lo que pienso de él.
Estoy tan fascinado con los cuentos medievales que mi problema es hacerles los cortes de carnicero adecuados para su consumo mensual. He pensado en el tema durante tanto tiempo que una auténtica fertilidad de invención se ha convertido en un inconveniente.
Siempre suyo,
1307 Park Avenue,
Baltimore, Maryland,
17 de diciembre de 1934
Querido Max:
Adjuntos hay dos galeras y también un cuento pequeño llamado “The Night Before Chancellorsville” que quisiera fuera incluido en el libro. Este cuento y “The Fiend” juntos no son tan largos como “Her Last Case”, así que creo que pueden encajar en el espacio originalmente destinado para él.
2. En la galera original 84, en la sexta línea desde abajo (en el cuento “First Blood”) aparece la frase “sus ojos eran ventanas resplandecientes al otro lado del patio”. Encontré que esta frase aparece en Tender is The Night y estoy ansioso por cortarla si no lo ha sido ya en la galera que le regresé a usted. Esto es terriblemente importante para mí y quisiera que lo revisara usted antes de ponerlo en la página de prueba. Cierta gente que conozco lee mis libros una y otra vez y no puedo pensar en nada que pueda enfadar o desilusionar más a un lector que descubrir que un autor usa una y otra vez una frase como si su imaginación estuviera desfalleciendo. ¡Por favor, dígame si la encontró!
[…]
Siempre suyo,
P.S. Si no le gusta “The Night Before Chancellorsville”, por favor dígamelo con franqueza. Mi idea es que éste y “The Fiend” puedan darle a la gente menos oportunidad de decir que son cuentos estándar del Saturday Evening Post, ya que, independientemente de lo que pueda decirse de ellos, no lo son…
1307 Park Avenue,
Baltimore, Maryland,
18 de diciembre de 1934
Querido Max:
Tremendamente agradecido por los cincuenta dólares [depositados por Perkins el 18 de diciembre]. El Redbook está, para mi disgusto, atascado con esos cuentos medievales, y eso está haciendo más lentas las cosas y puede también poner una traba a las series en lo que a la publicación por entregas se refiere. Han tomado tres y no pueden decidirse sobre el cuarto, así que temporalmente retornaré al Post y haré más dinero hasta que eso se arregle. Ésta fue la razón de la emergencia financiera.
He conseguido salirme de mis casillas porque un incidente con estas pruebas me ha perturbado toda la mañana. Usted sabe, y esto se agudiza con los años, lo irascible que soy cuando estoy trabajando pero no he visto a un corrector de pruebas tan estúpido como el que ha revisado esta segunda galerada. En primer lugar no quería una segunda galerada y no la pedí. Estos cuentos fueron corregidos una vez por mí, una por el Post y la tercera vez en la primera galerada y eso es todo lo que puedo hacer. Esperaba tener la página de pruebas levantada a partir de la primera galerada corregida y solicité que ni siquiera ésta se me enviara. Entiendo que es una ventaja no hacer más correcciones, luego llega un conjunto completamente superfluo de galeras marcadas con las más tontas y molestas dudas.
Ejemplo: este corrector sugiere tranquilamente que corrija ciertos errores de construcción en el diálogo de los personajes. Dios mío, debe ser del tipo que reescribiría lo de Ring Lardner corrigiendo su gramática o arreglando los discursos de Penrod para que suenen como El pequeño Lord Fauntleroy
[de Frances Hodgson Burnett]. ¿Quién es? ¿Robert Bridges?
Su segundo brillante golpe de genio victoriano fue poner el signo de interrogación en todos los infinitivos separados. Si en una cuarta versión decidí dejarlos es porque soy lo suficientemente viejo para saber lo que estoy haciendo. En esta prueba sencillamente taché los signos de interrogación y devolví el resto sin examinarlo. Mi preocupación es que no examiné los cuentos de Basil antes de devolverlos, y si él ha corregido el lenguaje de Basil estropeando algunos de mis chistes… bueno, me dan ganas de devolverle el paquete completo de la primera galerada y decirle que la levante.
Francamente, Max, he trabajado como perro en esas galeras y me está costando dinero hacer esos cambios y tener una tonta cháchara sobre ellos me exaspera más allá de toda medida. Debieron haber pasado de la primera galerada a la página de prueba. Preferiría cien veces más que se deslizara una docena de errores que tener media docena de partes humorísticas y un ritmo cuidadosamente preparado destruido por alguna marmota de escuela. Puedo parecer vehemente pero le digo que me acosará durante el sueño hasta que no me escriba asegurándome que nada de eso pasará en el caso de los cuentos de Basil.
Otra vez, gracias por el dinero. Fue un salvavidas. Otro cuento llegará mañana.
Siempre suyo,
Continuará


























