Sandra Val: el miedo es un monstruo que no puede obviarse, hay que darle su lugar y aprender a convivir con él

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©2021 Antonello Dellanotte

¿Cómo se inició en el estudio de las artes visuales y en el conocimiento de los materiales?

 Comienzo a estudiar el Grado de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y continúo la formación con un Máster de Investigación en Arte y Creación. Durante ese periodo me voy interesando por el proceso de trabajo de la porcelana, dirigiendo mi mirada hacia la exploración y conocimiento de este material y sus procesos, así como del vidrio, el latón y el textil.

 

¿Cómo describiría su proceso creativo? ¿Parte de borradores? 

Mi proceso creativo se gesta desde diferentes situaciones. Por un lado, está la recopilación de elementos matrices que extraigo del mundo cotidiano, muy relacionados con el ámbito de lo gastronómico, habitualmente son recipientes que sirven para contener líquidos, que selecciono y con los que voy a configurar los moldes en escayola. Una vez realizados dichos moldes elaboro la barbotina de porcelana que voy tiñendo con distintos óxidos para obtener diferentes gamas cromáticas. Como parte final del proceso estos positivados se cuecen en mi horno eléctrico a alta temperatura. Una vez cocidas estas estructuras modulares comienza para mí una parte lúdica, que consiste en combinar unos elementos con otros. Después de esta primera visualización utilizo, si lo considero, nexos de unión fabricados por mí como pueden ser cilindros o herrajes de latón. Estos nexos pueden servir en ocasiones para incorporar cordones forrados de textil y piezas de vidrio soplado.

 

En una entrevista del Diario El Mundo dice: A medio camino entre el arte, la joyería y la artesanía. ¿Esta de acuerdo con esa mirada sobre su obra?

Ante todo, pretendo que mi obra se contextualice dentro del tejido del arte contemporáneo. Durante el proceso de producción de mi obra pueden existir formas de hacer muy cercanas a diferentes oficios artísticos, pero estudiar la cultura visual en la actualidad es lo que da como resultado mi trabajo.

 

¿Cómo cree usted que el público debe ver su obra?

Sigo valorando la libre interpretación del público y su experiencia a la hora de contemplar arte. El público suele coincidir en lo fundamental, ve mi obra como una construcción que apunta a la memoria, a las arquitecturas del pasado y del futuro, al ritual del juego, y al concepto de escala y de repetición. Me interesa muchísimo percibir en la gente una cierta idea de atemporalidad cuando contempla mis obras.

 

Usted ha dicho: El resultado de mis obras habla del presente, pasado y futuro. ¿Cómo los logra hacerlos dialogar? 

Estos tres estados de tiempo, relativos entre sí, se enlazan desde diferentes perspectivas. Digamos que la técnica y el concepto en mi obra se nutren desde la revisión del pasado hasta la actualidad. Pretendo abordar el futuro al inventar y construir nuevas posibilidades, es decir, abrir camino a nuevos imaginarios. Intento que las formas de mis piezas, como ya he mencionado antes, tengan un tipo de diseño y estructura donde cueste adivinar de qué tiempo hablamos. Me estimula la idea de que un espectador pueda mezclar diferentes tiempos, a la hora de argumentar mi obra. Que una obra mía pueda hablar del pasado y del futuro al mismo tiempo es algo que me resulta muy interesante.

 

¿Cuál sería la tradición de la cual parte para arribar a su obra? 

Mi trabajo desde un punto de vista histórico parte del momento en que la cerámica empieza a formularse dentro de la era de la industrialización. Mi trabajo, al fin y al cabo, es muy artesanal y procesual, pero con una cierta idea de industrialización debido a la repetición de mis estructuras modulares a través del molde. En mi caso la tradición en mi trabajo tiene que ver con la sabiduría de las técnicas.

 

¿Qué puede decirnos de su proyecto Espacio liminales? 

Un proyecto muy interesante que surgió durante el confinamiento. También contó con la ayuda por parte de algunas instituciones para apoyar a artistas de distintas nacionalidades en un momento crítico. ‘Espacios liminales’ sigue evolucionando acorde con el estado actual de la pandemia, esperando dar en un futuro lo mejor de sí a través de una itinerancia expositiva por diferentes países como Costa Rica, Colombia, Estados Unidos y España.

 

¿Qué experiencia le ha dejado montar escaparates de moda?

Una buena práctica en la visión del espacio; me ha ayudado a comprender mejor las escalas, la luz, la composición, etc.

 

¿Cómo se relaciona con redes como Instagram, Facebook?

 Utilizo Instagram en la medida en que cubro las necesidades profesionales y estratégicas con los diferentes agentes culturales implicados en mis proyectos artísticos.

 

¿Cómo se relaciona con las curadurías a la hora de exponer?

Me encanta trabajar con diferentes agentes culturales, ya sean curadores, críticos, galeristas, etc. Todos pueden aportarme distintos enfoques en mi trabajo. Estoy muy abierta a los discursos que otros agentes proponen y me gusta que mi producción artística sea como un aspersor de ideas para otros profesionales del sector.

 

¿Qué nos puede decir del proyecto de exhibición Corner Gallery & Studio?

Corner es un espacio de producción artística del que formo parte junto a otros tres creadores: Carlos Cartaxo, Óscar Seco y Luis Miguel Rico. Está ubicado en el madrileño barrio de Carabanchel, donde proliferan más de cuarenta estudios de artistas y varias galerías de arte. Esta zona se ha convertido en el centro neurálgico de producción artística de Madrid. Nuestro estudio convive a su vez con un lugar destinado a proyectos de exhibición donde en estos dos años de vida hemos asistido a varias ferias nacionales y hemos ofrecido visibilidad a una inmensa mayoría de artistas de la zona. Por Corner Gallery & Studio han pasado artistas de la talla de Felicidad Moreno, Marina Núñez, Sonia Navarro o Patrick Michael Fitzgerald.

 

¿Cómo es la experiencia de trabajar con otros artistas como en La Palabra Maldita?

Una experiencia muy gratificante y enriquecedora. Este es un proyecto que no está cerrado y sigue imprimiendo nuevas ideas; espacios nuevos de exhibición, nuevas incorporaciones de artistas, etc. Lo interesante de ‘La Palabra Maldita’ es cómo el comisario Óscar Manrique ejerce una labor pedagógica a la hora de dar a entender al público el uso del material cerámico dentro del contexto del arte contemporáneo.

 

Muchos artistas hablan de la necesidad de crear nuevas formas de exponer. ¿Cuál podría ser esa nueva forma para su obra? ¿Cine, performance, en la calle, danza por ejemplo? 

Me interesan los espacios singulares, cargados de memoria. Algunos de mis site-specific han estado en estos lugares tan especiales como La Neomudéjar de Madrid (antiguo taller ferroviario), Fabrica Braço de Prata de Lisboa (antigua fábrica de armamento) o El Convento Santo Domingo en Lanzarote (antigua iglesia de la misma orden). Actualmente estoy trabajando en un proyecto que se inaugura a mediados de enero de 2022 en Mallorca donde aúno dos conceptos fundamentales en la cultura del material de la porcelana, la luz, en occidente; y el sonido en oriente. La luz en occidente como elemento clarificador de cualidades como translucidez o textura de los materiales y la sonoridad en oriente, un concepto que determina pureza, valor, en definitiva, nos habla de las cualidades hápticas de la materia.

 

En La matriz del miedo ¿cómo logra exorcizar esa sensación, hasta paralizante, que es el miedo?

Sobre el miedo me interesa mucho el film Babadook de Jennifer Kent, una historia que hace comprender que el miedo es un monstruo que no puede obviarse, hay que darle su lugar y aprender a convivir con él para que no se agrande.

 

¿Qué cree que le ha dejado el paso de la pandemia?

Con la pandemia seguimos conviviendo hasta hoy, es un problema que nos afecta a todos y con el que creo debemos colaborar. Como se ha dicho muchas veces el estado habitual del artista es el confinamiento en su taller y la incertidumbre.

 

¿Qué lugar cree usted que ocupa la escultura en las artes visuales?

Creo que la escultura hoy en día está más en forma que nunca, una disciplina que ha encontrado nuevos caminos. La exploración en los nuevos materiales y la hibridación de los lenguajes plásticos ha generado nuevas lecturas. Es importante destacar la incorporación del trabajo de muchos artistas en las principales ferias de arte contemporáneo cuyo material principal es la cerámica.

 

Si bien una de las tareas de un artista es generar belleza ¿cree que también debería tener un “mensaje social”?

Hoy en día existen muchos tipos de artistas, artistas políticos, artistas de contenido social, artistas que hablan desde la belleza, la estética, arte feminista, medioambiental, existencialista, futurista, etc. En principio no me gusta incluirme en ninguno de estos cajones…o en todos.

 

¿Cuál es el lugar de España en la escultura contemporánea?

La escultura contemporánea en España siempre ha gozado de muy buena salud con grandes referentes ya históricos como Chillida u Oteiza y algunos mas actuales como Pello Irazu, Juan Muñoz, Susana Solano, Cristina Iglesias y Eva Lootz.

 

¿Quiénes han sido y son sus influencias y qué siente que sumaron a su obra?

Me gusta revisar la obra de muchos artistas contemporáneos, incluso los que a priori no trabajan con disciplinas cercanas a la mía. Tampoco podemos hablar de artistas exclusivamente plásticos pues me interesa el cine, la literatura, la música y el diseño en todas sus vertientes. Para mí tiene poco sentido mencionar aquí sólo algunos nombres. En un momento dado una propuesta de danza contemporánea de Dimitris Papaioannou me puede inspirar profundamente en mi trabajo.

 

¿En qué proyecto se encuentra?

Actualmente se exhibe mi exposición individual ‘Mundo después’ en la galería XF Proyectos de Madrid, que durará hasta el 29 de enero. El 15 de enero se inaugura ‘Proyectar Mundos’ en el Casal Son Tugores, Baleares. Fuera del territorio nacional sigo teniendo presencia en el Gyeonggi Museum of Contemporary Ceramic Art con motivo de la Bienal Internacional de Cerámica de Corea hasta finales de abril de 2022. También está en curso la itinerancia expositiva perteneciente al proyecto ganador de la Bienal de Mujeres en Las Artes Visuales, BMAV2020 que recorrerá distintas instituciones; Costa Rica, Colombia, Estados Unidos y España.