Saavedra Gastélum Beatriz, Alfonso Reyes, Cartografía del espíritu y la palabra, Pigmalión, España. 1926, 188p
I
No es casual que la poeta mexicana Beatriz Saavedra Gastélum (Culiacán, Sinaloa, 6 de mayo de 1961) se haya interesado tanto en la obra y en la persona de Alfonso Reyes. Beatriz estuvo cerca de Alicia Reyes durante muchos años y, de hecho, se hizo cargo de su taller literario en la casa biblioteca conocida como Capilla Alfonsina, actualmente animada por el historiador Javier Garciadiego.
Una de las contadas personas que fue a visitar a Alicia cuando se retiró a vivir a Niza, a casa de su hijo Philippe, fue Beatriz Saavedra. La otra fue el poeta y crítico Fernando Corona. Estos datos acaso ayuden al lector español e hispanoamericano a situar los escritos que Beatriz ha dedicado a Alfonso Reyes a lo largo de los años.
Una afinidad radical entre Beatriz Saavedra y Alfonso Reyes es la de la cultura y la historia griega. La cercanía de la poeta con las letras griegas de diversas épocas es un signo de esa armonía con la obra del polígrafo regiomontano. La otra coordenada más sutil tiene que ver con el misterio de la vocación. Ese misterio es tan intenso que cabe decir que en ambos casos es de índole demoníaca, para situar estas letras en el horizonte de las culturas helénicas y de las letras europeas que las supieron resucitar en el Renacimiento. Esa alusión comporta desde luego la de la magia y la del amor y sus misterios.
II
Esta presentación de Alfonso Reyes. Cartografía del espíritu y la palabra1 es una buena ocasión para ensayar un mapa o cuadro de la recepción crítica y editorial de la obra y la vida de Alfonso Reyes y establecer una periodización tentativa de la cadena de lectores y editores que ha tenido.
En primer lugar, estaria él mismo, Manuela Mota y sus amigos y discípulos más cercanos, empezando por Juan Ramón Jiménez, Pedro Henríquez Ureña, Enrique Díez Canedo y, terminando, con José Luis Martínez, Alfonso Rangel Guerra, Ernesto Mejía Sánchez y su nieta Alicia.
Luego vendría un segundo eslabón de la cadena de la recepción, encabezado por la misma Alicia, quien fue además, junto con Manuela Mota, la organizadora de la publicación de los Diarios y de las más de cincuenta correspondencias, amén de encargarse del funcionamiento de la Capilla Alfonsina durante varias décadas hasta su relevo por Javier Garciadiego.
Una tercera estación de esta cadena se inicia con este último, y los editores del Diario de Alfonso Reyes: José Luis Martínez, Alfonso Rangel Guerra, Adolfo Castañón, Jorge Ruedas de la Serna, Víctor Díaz Arciniega, Alberto Enríquez Perea, Fernando Curiel, Belém Clark y, más tarde, los discípulos de Alicia Reyes en la Capilla Alfonsina, como la misma Saavedra Gastélum, Fernando Corona y Fabián Espejel. A éstos se sumarían los investigadores nacionales, como Minerva Margarita Villarreal (q.e.p.d.), encargada de la Capilla Alfonsina de Monterrey y de publicaciones como el Catálogo bibliográfico Capilla Alfonsina. La biblioteca de Alfonso Reyes realizado bajo su tutela por Carolina Olguín García y Jorge Saucedo (UANL, 2011), y los estudiosos Sebastián Pineda, Sergio Ugalde, David Noria y Laura Sofía Rivero.
Sin la conciencia de esta cadena no cabría valorar con justicia el libro de Beatriz Saavedra Gastelum, galardonado con el premio de Pensamiento y Ensayo “Aristóteles 2025” y editado por el sello Pigmalión de Madrid, con prólogo de Angelina Muñiz Huberman y palabras preliminares del autor de estas líneas. Para apreciar en toda su dimensión este ejercicio crítico compuesto por diez piezas habría que tener en cuenta estas coordenadas.
También cabría recordar que es autora de: Luz de otra sombra (Floricanto, México, 2010), Noche última (Arts & Press, España, 2016), Al filo de tu piel (Floricanto, México, 2016), Engarzados o recursos del olvido (Mi cielo Ediciones, 2016), Sueño obscuro que somos (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, 2016), Anatomía del erotismo en Griselda Álvarez (Floricanto, México, 2018), A la intemperie del tiempo (Literarte, España, 2019), Ciudad de gritos (El Nimbo S.C., España, 2021), Memoria de la muerte y sus mitologías (Grupo Editorial Círculo Rojo SL., España, 2021), Presagio en el olvido (Trajín Literario, 2021), Esa otra piel (Bitácora de Vuelos Ediciones, 2022), Noche de polvo (LP5 Editora, 2022), Cicuta de tiempo (Universidad Autónoma Metropolitana, 2023), Frente al acantilado, otras voces (Grupo Editorial Sial Pigmalión, España, 2024), Aparece en anacrusa el deseo (BONART, México, 2025), El Jardín de la desmesura (2025), Jardín cerrado. (Primera nostalgia) (Grupo Editorial Sial Pigmalión, España, 2025), Mar de fondo (Vía 5105 Editorial, España, 2025).
III
No resisto la tentación de traer a esta presentación las palabras que hice para ella y que están incluidas en mi libro Arcoíris:
Sobre el Gladiador Borghese
Cuando en 1974 regresé a México de mi viaje iniciado un año antes a Francia, España, Italia, Grecia, Turquía e Israel, traje en la maleta, además de ropa sucia, algunos libros que había comprado allá o que me había llevado de aquí de paseo, como el Cicerone de Jakob Burckhardt o Le bain de Diane de Pierre Klossowski y un puñado de tarjetas postales. Una de ellas era la del Gladiador Borghese (tallado en Éfeso en el siglo I a.C. y firmada por Agasio de Éfeso) que había comprado en el Museo del Louvre. Esa tarjeta estuvo presidiendo mi escritorio durante muchos años, como si éste hubiese sido un altar y la imagen una de las figuras tutelares de esa religión personal que me fui armando a lo largo de los años para abrigar mis creencias e ideales… ¿Quién me diría que más de cuarenta y cinco años después la figura, para mí sagrada y por así decir dotada de poderes mágicos, regresaría a mi escritorio en la forma de un libro: Los dones de la tierra para el cual Beatriz Saavedra Gastélum me pediría unas líneas de saludo en forma de prólogo? No puedo ocultar que la coincidencia o encuentro me dejó más que pensativo, casi temblando. Sentí que la autora se había adentrado por otras vías y siguiendo acaso otros llamados al mismo “claro en el bosque”, para decirlo con María Zambrano. Dudé durante días antes de animarme a hacer esta confesión de fraternidad estética.
A Beatriz Saavedra Gastélum la conocí gracias a Alicia Reyes, a quien tantas cosas debo. Ella era una de las personas más asiduas y fieles a los cursos de literatura que daba Alicia en la Capilla Alfonsina, asistía al taller que ella daba los martes. Por otra parte, yo solía visitar entre semana ese santuario de las letras algunos días en la mañana con diversos pretextos editoriales o literarios. Alicia siempre me recibía con el corazón y los brazos abiertos y me invitaba a tomar un breve café caliente. Hablábamos desde luego de Alfonso Reyes, de su amor por Grecia, Francia, Alemania, la cultura del Mediterráneo, y desde luego las letras y la historia mexicanas. Hablábamos de Borges y de Pedro Henríquez Ureña, del General Bernardo Reyes, de Goethe, de Grecia y Roma. De tanto en tanto, se asomaba subiendo la escalera una joven de elegante perfil estatuario, y penetrante, incisiva, mirada que templaba su sonrisa. Era Beatriz. Cuando Alicia se retiró y se fue a pasar sus últimos días a la casa de su hijo Philippe, en el sur de Francia, supe que Beatriz había sido una de las personas que la había ido a visitar allá. Ella fue en compañía de Alejandro Mejía. Fernando Corona la visitó más tarde. Al regreso, se hizo cargo del taller de creación literaria que animaba Alicia con la misma entrega y capacidad desplegadas por la nieta del escritor.
IV
Volviendo a este acto de presentación, Beatriz Saavedra arma una guía para sostener la memoria de Alfonso Reyes:
-
La revelación literaria de Alfonso Reyes en España
-
Conciencia poética y sueño en la poesía de Alfonso Reyes
-
Oración del 9 de febrero. Devolver la memoria desde el exilio
-
Ifigenia cruel de Alfonso Reyes, entre la palabra y el mito
-
Alfonso Reyes en su poesía vital
-
Los tres espíritus
-
Diálogo extra textual en Alfonso Reyes
-
El lenguaje encarnado en la literatura María Zambrano y Alfonso Reyes
-
Experiencia y pensamiento del exilio en Alfonso Reyes
-
Metafísica de la ausencia Jorge Luis Borges y Alfonso Reyes
Los textos que asedia son Cartones de Madrid, Ifigenia cruel, La Oración del 9 de febrero, las correspondencias con seis reinas de las letras como Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, Juana de Ibarbourou, Emilie Noulet, Cecilia Meireles y la mencionada Alicia; además de la relación entre Jorge Luis Borges y Alfonso Reyes.
En esta selección de interlocutores presentes en Alfonso Reyes. Cartografía del espíritu y la palabra, destaca la presencia de Alicia Reyes como custodia y heredera del legado Alfonsino y la discreta pero eficiente figura de Manuela Mota, compañera y coautora, cómplice y albacea visible e invisible.
A Manuela Mota se le debe no sólo haber integrado la edición de las Obras completas con la publicación de La Oración del 9 de febrero que don Alfonso dejó guardada entre sus papeles escritos en Brasil, y que seguramente escribió luego de haber leído las memorias de su hermano Rodolfo, o la edición de la opereta Landrú, sino la organización misma del legado Alfonsino: inéditos y correspondencias, durante los 10 años transcurridos entre la muerte del escritor y su propio final, la formación y, por así decir, la capacitación de Alicia, quien había hecho estudios de medicina en la Sorbona y que regresó a México justo a tiempo para recibir de la sabia Manuela las llaves y claves del reino Alfonsino. La presencia de estudiosos como Ernesto Mejía Sánchez y José Luis Martínez es insoslayable, del mismo modo que es invaluable el testimonio que da Beatriz.
El otro aspecto que creo vale la pena subrayar es el paralelo entre orfandad, exilio y autoconciencia, que son visibles en Reyes y que le abrieron los ojos no solo hacia su propio drama íntimo como hacia el mundo externo, como muestran los Cartones de Madrid. De ahí entonces la fuerza e intensidad de su propia creación poética, como deja claro la autora en Alfonso Reyes. Cartografía del espíritu y la palabra.
Los escritos que reúne Beatriz Saavedra representan una singular oportunidad de acceder a la obra de Alfonso Reyes a través de la guía de una de las contadas personas que han podido atender su voz guardada en el rescoldo de su memoria heredada. Agradezco a Beatriz Saavedra la invitación a acompañar sus letras alfonsinas.
1 Grupo Editorial Sial Pigmalión, 2025.























