Ricardo Carrizo: Siempre tengo en mi memoria un pensamiento de Bertolt Brecht: “El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma.”

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Cómo comenzó tu interés por el arte?

El balance sobre mi interés por el arte, o mi actividad de artista plástico, tiene sus origenes en dos visiones tempranas: Un interés, ya desde mi niñez, en todo lo que configuraban imágenes: libros ilustrados de cuentos y revistas. Me “contaban” las ilustraciones, no los textos. Hojas de cuaderno donde mi mundo se reproducía en dibujos y acuarelas. Y la necesidad de reproducir o representar volúmenes y colores de mi entorno: las arboladas calles, con su empedrado, del barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo una forma de encontrame, en mis angustias adolescentes, con dibujos diarios que llenaban ese vacío.

Finalmente esas visiones tempranas me constituyeron física y metafísicamente.

Siempre tengo en mi memoria un pensamiento de Bertolt Brecht: “El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”. A partir de lo cual lo llevo al concepto de oficio, de un trabajo donde hay una construcción de sueños y de martillazos

Soy lo que hago.

Cuál es tu proceso creativo?

Siempre pensé que llegar a una imagen, en mi caso soy figurativo, nunca es un suceso, sino un proceso. Ver, imaginar, inspirarse (aludo a la música, los paisajes y la condición humana). El recorrido es arduo, se parte de un “vacío” para tratar de ser completado o sublimado. Es como construir una pared que devendrá en pausas por cansancio, admitir la caída de parte del muro hasta llegar a verlo soportar la idea pre-concebida.

Creo en la secuencia formal sin entrar en un academicismo. Hay una estructura que soporta mi obra: la forma, el color, el plano y la textura. Todo confluye en reproducir lo que me interpela, lo que me duele, lo que me alegra…lo que percibo y le doy forma. Creo, finalmente, que he buscado perturbar más que agradar.

Cuáles han sido en el comienzo y cuales son ahora, tus influencias?

Desde el comienzo me ha influenciado el arte donde pudiese ver realidades, o sea siempre me interesó el Realismo (la figuración con lenguaje trágico). Recuerdo mi visita temprana a la obra “Sin Pan y sin Trabajo” de Ernesto de la Cárcova (1866-1927) en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina representando una temática obrera durante las crisis económicas del país.

En el Expresionismo (la “Nueva Objetividad”) el alemán Otto Dix (1891-1969) donde la tragedia de la primera guerra mundial se respira en sus monumentales, vale para mi ese adjetivo, dibujos. Por supuesto he resumido, sin desvalorar a otros artistas y movimientos que me han influenciado, y conservan cierta influencia todavía.

Actualmente en esta etapa de mis “Paisajes Mentales” abrevo en las marinas de Courbet y la luz de Turner. Se me ocurre pensar que los entornos trágicos y “mis” paisajes cotidianos tienen una influencia en mi oficio.

Tuviste formación académica o tu recorrido fue autodidacta? Cómo influyó en tu manera de trabajar?

He sido un autodidacta pero mis imágenes pictóricas son producto de una visualización totalizadora. Ver la naturaleza: la humana y del entorno me interpela. He aprendido con los años que la pintura, el dibujo y la escultura (géneros que realizo) es producto también de mi acercamiento a maestros argentinos que a través de charlas, discusiones, empatía me llevaron a ser un “académico” sin serlo. Trabajo en un oficio que a través de los años me permite encontrar formas y colores que me han dejado conciente, e inconscientemente, esas visiones compartidas.

Cómo decidís que técnica o formato usar para cada proyecto? El concepto llega primero o es el material que te lleva a la idea?

Lo conceptual me interpela para buscar una representación material. A modo de ejemplo, para mi serie de “Bosques” inspirado en Pinamar, una localidad de la costa Argentina, tuve la necesidad de realizarla en tres dimensiones que devino en una arboleda realizada en cerámica esmaltada y horneada.

Me “arriesgo” a las técnicas mixtas cuando mi idea previa, con necesidad de empastado, confluye en materiales más sólidos como arena o enduído.

Pero creo que ambos se encuentran y la puedo ver, o entrever, antes de una finalización de la obra cuando “ella” lo pide.

Trabajás en serie o cada obra es un punto de partida distinto?

Mi punto de partida es disímil, diferente…diverso. Cuando estoy trabajando en una serie se me facilitan los comienzos, nunca las finalizaciones. La series corren riesgos de oir “la misma respiración” en todas la obras que pueden transformarse en una producción seriada o autoimpuesta.

En cuanto a mis dibujos parto de lecturas, figuras femeninas que imagino o me cruzo por la calle, la plaza enfrente de mi café preferido, miradas y gestos…mi cotidianidad.

El lenguaje plástico tiene sus significados y sus significantes. Tal vez el punto de partida en el inicio de una obra haya que encontrarlo en la voluntad de representarlos.

Hay temas que volvés a tocar sin habertelo propuesto?

A veces me siento atrapado por “el estilo”, ese corset que nos define para los coleccionistas. Y suelo preguntarme: no hay temas en esta “Era de Ira” (gracias Oswaldo Guayasamin) para contar? Una condición humana en crisis para representar en su gravedad actual. En lo que me duele. En mi desarmonía existencial. Toda esta realidad hace que me pregunte: qué temática me sirve para cierta catarsis individual aunque no cambie nada?

¿Qué disciplinas ajenas a las artes visuales, música, literatura, cine, filosofía, han marcado tu forma de crear?

Hay necesidad espiritual, digamos, para mi, de buscar otro géneros. La música, como la trascendió Nietzsche, la considero un arte mayor; me inspira como para darle forma plástica. En definitiva una sinfonía o una ópera son imágenes donde operan toda la sensibilidad que puede llegar a un ser humano. La filosofía me permite pensar sobre el pensar de quienes se acercan a los grandes enigmas de la existencia: el ser, el devenir… la muerte.

Quiero destacar, en mi obra reciente, la influencia del “Fausto” de Goethe en su capítulo del “Walpurgisnacht” (la noche del aquelarre en el Monte Brocken donde es llevado por Mefistófeles para su encuentro con las brujas y sus séquitos infernales ). En cada parágrafo esta lectura me iba dictando las imágenes que, en cada pincelada, y trazos de grafito, fueron configurando las visiones metafísicas de esa noche.

Cómo se relaciona tu vida personal con lo que producís?

Antes mencioné que “soy lo que hago” con lo cual mi actividad artística me constituye, se relaciona diariamente conmigo en una convivencia de autocrítica, balance y proyección. Vuelvo al concepto de voluntad y necesidad de representación.

Mi vida personal, asimismo, está atravesada por un pensamiento pesimista frente a los acontecimientos mundiales que, frecuentemente, no llego a poder reperesentar en mi obra.

Hay cosas que deliberadamente mantenés fuera de tu obra?

Están “fuera de mi obra” las cosas que no siento y, a veces, que no llego a darle un abordaje que sume a mi temática. Convivo con mis limitaciones y mis aciertos. No tengo autoimposiciones de estilo o necesidades “comerciales” ni mucho menos sugerencias conceptuales de críticos o curadores.

Trato de “oirme” e interpretar sueños que se sumen a mi necesidades emocionales.

Qué lugar ocupa Argentina –su historia, su paisaje, su cultura– en tu trabajo?

La historia argentina me concierne independientemente de mis influencias pictóricas, muchas veces, foráneas. Toda mi carrera se desarrolló en mi mirada de lo que considero el paisaje argentino: crisis sociales, terrorismo de estado, esperanzas, familia, y los colores que me regala la naturaleza. Bosques, calles, miradas de angustia y soberbia, la poesía de la locuacidad proto-italiana y algún que otro paseo por la costanera del Rio de la Plata que ha sido el tema de algunas de mis últimas obras.

Considerás importante que un artista, tenga hoy, un compromiso político y social ?

Mencioné en otra respuesta mi influencia del Realismo, y fundamentalmente el Realismo Socialista desde la interpretación argenta en algunas obras donde se muestran descarnadamente las crisis sociales tan frecuentes en Argentina. Si bien son manifiestos inocuos veo en ellos una trascendencia como espejo de realidades que duelen. Me pregunto si en este momento de Argentina y el mundo no hay inspiración de temas desde el dolor. ¿La estética está matando a la ética? ¿El conocimiento a la sabiduría? Los artistas debemos interpelar y autointerpelarnos lo que estamos viendo socio-politicamente. Acaso, y vuelvo a Otto Dix, no se puede sentir en esos dibujos la muerte y la desesperanza? O en la obra “Desocupados” de Antonio Berni la injusticias sociales?

Uno puede encerrarse en su taller y aislarse en su oficio, que siempre tiene una autoprotección emocional, o asomarse a la ventana para ver otras realidades socio políticas que nos trascienden.

Cómo ves el ecosistema del arte contemporáneo local hoy?

Es una pregunta que me abre dos posibilidades de encararla: una, es lo que considero la necesidad temática de ser dirigidos y manipulados (los artistas) por “orientaciones” en forma de literatura por curadores que definen “lo que hay que mostrar” y constituye una intromisión con resultados mediocres y, rapidamente, olvidables. La otra, desde el lugar de una sana emancipación de toda influencia curatorial; esta elección resulta un desafío.

La primera de susbsistencia personal desde lo económico. La segunda es de pertenencia para poder mostrar procesos individuales, búsquedas y riesgos. El panorama actual de la actividad plástica argentina coquetea con las “razones del mercado” donde hay mas precio que valor.

Usas las redes sociales?

Sí, uso las redes sociales. Se han transformado en canales multimediáticos para mostrar y difundir exposiciones, obra actual e histórica, videos y entrevistas. Representan un canal de comunicación a escala mundial.

Las subastas, los coleccionistas, son un factor de poder determinante para legitimar artistas ?

Las subastas posicionan comercialmente (no siempre, claro) a un artista (consagrado, o no). Los inversores son sensibles a lo subastado legitimando con su inversión al artista. Las pre-subastas y sus bases provocan un interés económico-financiero a la hora de “invertir en arte”. Es un canal, asimismo, para los coleccionistas como actores fundamentales para el mercado del arte. Los mismos, y sus patrimonios artísticos, representan una de las “patas de la mesa” junto a los artistas y las subastas para cerrar un círculo virtuoso. Pero también tienen capacidad de desligitimar artistas (maestros olvidados por ambos) en ese factor de poder que constituye la oferta-demanda. Argentina ha “sacado de escena” a grandes , devaluando el valor de su obra.

¿Los curadores son actores que contribuyen al arte o es parte de cierta confusión general ?

Pienso que el arte no necesita intermediarios. Históricamente ha necesitado de mecenas, coleccionistas, instituciones y estados que lo promuevan y adquieran. La metamorfosis de la Crítica de Arte y sus grandes referentes (tomemos a Baudelaire y sus ensayos) Rafael Squirru o Córdova Iturburu en Argentina (agrego grandes escritores y filósofos que han tenido miradas universales sobre nuestra actividad) a la dudosa actividad de la curadoría constituye una intrusividad literaria en las artes plásticas. La obra tiene su propio lenguaje, habla el idioma que le queremos, o pretendemos dar para ser visto, apreciado o despreciado, pero esa lengua sale del artista no de un curador.

Hubo un momento bisagra en tu carrera, una obra, una exposición o una experiencia que sentiste que te cambió como artista?

A partir de mis treinta años (década de los ’80) mi obra comenzó a ser seleccionada por premios nacionales y municipales. A partir de la “Bienal Arche” –Fundación Arche– de rigurosa selección, se inició una difusión de mi obra a nivel nacional. La exposición fue mostrada en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo Provincial de Bellas Artes de Argentina. La exposición “Generación Joven” en la Galería Julia Lublin potenció mi obra en un ámbito que comenzó a crecer con nuevas manifestaciones artísticas.

En que proyecto te encontrás ahora?

Acabo de editar un libro: Paisajes mentales con obra reciente. Un proyecto que implicó un trabajo de relevamiento de obra y diseño. Estos Paisajes serán vistos en una exposición en una Galería en el mes de septiembre. Con otra rigurosa selección presentaré obras en Premios Nacionales e Internacionales para el próximo año.

Estoy en gestión, asimismo, con galeristas en Berlin para exponer y presentar el libro mencionado.