Nekane Aramburu: Las políticas culturales son entelequias

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¿Cómo inició su vinculación con el mundo de la cultura?

Desde lo familiar mi vida estaba próxima a la cultura, y más que nada al campo de la literatura. Empecé a escribir de niña y los libros eran una forma de evasión que después sustituí por el cine. He trabajado siempre en el campo de la cultura así que es mi ámbito natural.

 

¿Qué lugar ocupa la museología en sus criterios?

Como dice Antoni Muntadas es diferente plantear proyectos en el espacio protegido y en el no protegido. Desde la museología tener una plantilla de básicos te permite operar con seguridad para, en la praxis, ir experimentando con carácter mas abierto.

 

Usted ha creado una empresa de gestión cultural y espacio independiente: Trasforma. ¿Qué tareas realiza Trasforma?

Trasforma era la típica empresa de servicios culturales especializada en gestión de museos y exposiciones, durante aquel momento eran habituales este tipo de proyectos proveedores fundamentales para las instituciones: se ofrecían estudios museográficos, producción de muestras, itinerancias o congresos entre otros. Al no existir espacios para el arte emergente y lo electrónico, generamos en nuestras propias instalaciones una sala alternativa que daba cabida a aspectos más experimentales.

 

Su trabajo tiene relación con lo urbano, la arquitectura ¿Cómo ve hoy esa fusión de lo urbano y la arquitectura, no sólo en España, también en el resto de Europa?

Es clave y no entiendo como incluso se disocian de la cultura. Con los cambios que debemos realizar para la sostenibilidad medioambiental es muy importante seguir trabajando en estos parámetros.

 

Se dice desde la cultura que no hay políticas culturales con continuidad. Que es más el voluntarismo lo que va construyendo la tradición más valiosa. ¿Es real esta lectura sobre las políticas culturales?

Las políticas culturales son entelequias que oscilan sin bases firmes. Lo que ha venido sucediendo, utilizar el nombre Cultura como slogan, es una inmoralidad. Evidentemente las bases resisten pero muchas veces no tienen voz mediática y no son escuchadas directamente por la población a la que se distrae con otras cuestiones. Yo creo que es labor de la sociedad civil mantener los puentes entre lo real para fomentar el pensamiento crítico y el conocimiento.

 

¿Cómo es realizar una gestión independiente frente a una gestión de encargo, sea encargo del Estado o privada?

En lo independiente aplicas tus criterios, en los encargos dependes del cliente, pero si éste es inteligente y escucha, es posible construir en común.

 

¿Está tan politizada la cultura como distintos actores culturales afirman?

Bueno, yo diría que en la cultura se adscriben con carácter momentáneo seres que no han tenido ningún tipo de relación con ella y sólo la utilizan para propósitos ajenos a la misma. En la cultura circulan esos personajes aunque muchas veces son esporádicos y no se quedan mucho tiempo, pero mientras tanto su desconocimiento del medio es el peor de los males. El filósofo Peter Sloterdijk ha manifestado en numerosas ocasiones el fracaso del humanismo como utopía de la domesticación humana mediante la lectura, ante las nuevas técnicas de agitación y desinhibición de las masas. Las construcciones piramidales y burocratizadas quizás son las más difíciles de desenmascarar, pero ahora estamos en un cierto umbral de cambios

 

En Archivos colectivos usted dice: El mapeo, censo y documentación muestran que lo importante no es el espacio, sino lo que propicia el avance de la cultura y la creación son las personas, esa sociedad civil integrada por artistas y profesionales, motor y nodo. Esta lectura de los espacios, ¿son entendidas por las instituciones tanto del Estado como privadas?

Suele haber tres actitudes: consentimiento tolerante, utilización para sus propios fines propagandísticos e ignorarles mirando a otro lado.

 

¿Por qué cree usted que la cultura le genera cierta desconfianza y en algunos casos, total desconfianza, a los políticos?

Es algo muy complejo pero en cualquier caso llevo trabajando con políticos de todos los bandos desde los noventa y en muchas ocasiones ha sido una gran experiencia positiva. Basada en el respeto mutuo fundamentalmente, también diré que la mayoría de ellos no se quedaron en política mucho tiempo y volvieron a sus trabajos profesionales.

 

Usted ha dirigido el museo Es Baluard (Palma de Mallorca). ¿Cuál es hoy su mirada de esa experiencia que abarcó seis años y tuvo encendidos elogios?

Bueno, gané un proyecto internacional que publiqué el mismo día de la rueda de prensa de mi presentación en la página web del museo. Me quedé dos años más de los previstos inicialmente ya que había aún muchas cuestiones por consolidar: el código deontológico, el plan estratégico, la colección, así como el plan de patrocinio y mecenazgo. Una vez concluida esta fase y los objetivos cumplidos di por terminada la misión. Fue un tiempo intenso, de muchísimo trabajo, con momentos luminosos imborrables para quienes lo vivimos de forma directa. Una época de construcción de un modelo de institución referente en el Mediterráneo y sembrando las bases innovadoras en educación que serán visibles en próximas generaciones.

 

¿Los museos están trabajando de acuerdo con el tránsito de los tiempos?

Están intentando resolver y actuar a tiempo real en medio de una situación completamente desconocida e inesperada.

 

La plataforma Generación digital ¿Puede hablarnos de esa experiencia? ¿Quedó conforme con los resultados?

Estoy satisfecha con los resultados no con la responsabilidad institucional para con ellos. Fue una plataforma activa de cursos, talleres y conferencias que recopilan la historia del arte electrónico en España. El proyecto se orientaba hacia la formación de profesionales, universitarios o interesados y además sus resultados servían de base documental y fuente para la divulgación de la historia de las últimas tendencias del arte contemporáneo digital. Pasaron de Elena Asíns a Joan Fontcuberta a través de charlas y talleres. Funcionaba por la proximidad humana de los días transcurridos con los artistas y las grabaciones en vídeo de las sesiones para ir subiéndolas on line de cara al futuro. Pasó lo de los cambios políticos y la falta de responsabilidad institucional, las grabaciones con todo su potencial están aletargados en la mediática del Centro cultural Montehermoso.

 

Como curadora ¿cree que existe la curaduría de autor?

Absolutamente, cada ensayística teórica tiene un estilo propio si es que es verdaderamente profesional.

 

¿Cuál es el límite de injerencia de un curador en el armado de un proyecto?

Creo que ha habido mucha confusión respecto a esta profesión. Hay una cuestión de base: la base son los artistas. Los acompañantes teóricos u organizadores deben trabajar con ellos desde el respeto y la horizontalidad.

 

Su excelente libro: Alternativas. Políticas de lo independiente en las artes visuales, ¿cómo cree que fue recibido y leído?

El libro acaba de salir a la luz, así que es pronto para tener opiniones. Necesitaría que se entienda bien la voluntad de practicar entre todos nuevas historias del arte más abiertas y horizontales. Yo hablo del “Co-historiar”, un nuevo termino que alude al hecho de que no hay una historia sino muchas. La publicación es un ensayo y una caja de herramientas, tiene 670 páginas y aunque se remite al caso español se piensa desde los sures emocionales que nos unen a Latinoamérica. Esa caja de herramientas y sus métodos son extrapolables a otras regiones. Hay países como Colombia o Perú donde ya estuve formando a diversos colectivos, y luego está la red de nueva curadoría latinoamericana que llevé durante un tiempo. Todo está aún por construir.

 

En una entrevista por su libro usted dice: Las artes han estado en manos de ‘influencers’ y hombres tecnócratas en la sombra. Sin duda una afirmación cierta y muy valiente. Pero la pregunta es ¿cómo se llegó a ese punto?

Bueno desde el Renacimiento es algo constatable. Creo que se trata sobre todo de una voluntad de poder por parte de ciertos prototipos de macho alfa, mientras que hay géneros y transgéneros que no están tan interesados en estas manipulaciones interesadas.

 

Me parece necesario repetir una pregunta de esa entrevista: Dice usted en el libro que los relatos ocurridos en este período se desconocen, que no hay trabajos académicos que informen de ellos. ¿Por qué ese silencio? Y sumarle ¿Hoy es modificable ese silencio, esa falta de documentación? 

Lo que ha pasado es que muchas personas que han dirigido tesis al respecto no han vivido el momento, por lo cual no tienen fuentes directas ni criterios, y otras publicaciones toman citas que no se revisan y se arrastran luego de unas a otras. Sólo desde la pedagogía continua será posible ir colmatando estas lagunas.

 

¿Mantiene que terminologías como artista, gestor, crítico o comisario, son nomenclaturas obsoletas? ¿Son reemplazables por cuáles? 

Están los artistas y luego los intermediarios, sobre este paquete habría que revisar los matices y escalas de responsabilidades.

 

 Las ferias, las subastas, los coleccionistas ¿son un aporte a la vida del arte o son poderes que van creciendo y funcionan más por caprichos que por criterios?

Se desarrollan en general en función de las demandas del capitalismo, es una parte del sistema el cual es importante se encuentre en buen estado de salud para que todo sea más justo, educativo y respetuoso con los creadores e intelectuales.

 

 ¿En qué proyecto se encuentra?

De momento mantengo los proyectos entre Latinoamérica y Francia enfocada en dar tiempo aquello que lo precisa. Por ejemplo, nuevas curadorías de procesos largos y también en transmitir conocimiento.