No me siento en posición de intentar convencer a nadie que no sea a mí mismo: Miguel Marina

0
196

¿Cómo se inició en las artes visuales y en el conocimiento de los materiales?

El interés por dibujar me viene de niño. Encontraba muy entretenido crear lugares, personajes o lo que fuera, como un juego donde imaginaba y sucedían cosas. Más adelante realicé estudios enfocados a las artes como el bachillerato o la carrera de Bellas Artes en Madrid donde poco a poco fui definiendo y formando un interés más específico por la pintura. Al licenciarme trabajé de manera puntual como asistente de algunos artistas que me fueron enseñando y aconsejando cariñosamente sobre cuestiones más relacionadas con el mundo del arte contemporáneo y lo que significa vivir en él. Tanto en cuestiones materiales como a nivel personal y comprendí que lo que sentía desde siempre pero no me atrevía a verbalizar era que yo quería vivir únicamente para pintar, independientemente de todas las renuncias que van ligadas a ello.

 

¿Quiénes han sido y son sus influencias y que siente que sumaron a su obra?

Son tantas que no sabría por dónde empezar. Lo más directo sería mencionar a los artistas que dentro de mi contexto, ya sea por afinidad, cercanía o amistad han significado algo en momentos determinados. Siento que he aprendido mucho de Jorge Diezma, José Díaz, Guillermo Pfaff o Álvaro Negro ya que cada uno de ellos me ha acompañado sean o no conscientes de ello en algún punto de mi trabajo. Me enseñaron cuestiones relacionadas a los materiales, preparaciones para telas, medios con los que mezclar el óleo, cómo construir y mover la pintura según el estado de la superficie, pero también a pensar sobre lo que significa pintar hoy en día.

 

Usted ha dicho: No son piezas muy meditadas o con grandes planteamientos previos. ¿Qué lugar ocupa el azar, el encuentro o lo que Bacon llamaba: el accidente?

Cuando mencioné eso creo que me refería a que no trabajo con una hoja de ruta, ni con bocetos. Lo que me mueve a pintar es explorar desde la experiencia y los diálogos que surgen con el material. Atiendo a cuestiones básicas de la pintura como la escala, la luz, el color, la masa o la superficie para iniciar derivas que no buscan una respuesta ni una conclusión cerrada a un tema. El azar y por consiguiente los accidentes están presentes. Simplemente porque no controlo ni pretendo controlar el proceso. Soy olvidadizo y me sorprende que movimientos, formas o colores que creo conocer se revelen novedosos en cada pieza. Esto no siempre es positivo y lo divertido que pueda parecer trabajar sin un planteamiento cerrado puede devenir en frustraciones y fracasos que descubro como parte del día a día. Aun así, creo que la pintura en ocasiones es generosa y de vez en cuando me ofrece algo que abrazo como un regalo.

 

¿Qué lugar ocupa la fotografía en su obra?

Fotografío cosas que me llaman la atención y confecciono mi archivo personal. No las utilizo como fuente o recurso para empezar las piezas, pero con el tiempo, y revisándolo, veo que se establecen nexos con series de obras o exposiciones que he realizado.

 

¿Usted hace hincapié en su relación con el espacio? ¿Cómo se vincula con su obra?

Por un lado, pienso en el espacio de la obra como un lugar donde me muevo y con el que convivo y me relaciono durante un proceso. Por otro lado, atiendo al espacio entre las cosas como un campo donde tan importante es lo que transformo como lo que no toco. También me he referido a él desde la necesidad de plantear en mis exposiciones la posibilidad de crear un relato que se configura con el propio espacio. Me refiero a que las obras instaladas sean capaces de transformar el lugar y abrir caminos a ambientes, sensaciones, recuerdos o simplemente a imaginar algo fuera de lo que se está viendo.

 

Usted hace mención del lugar de la fragilidad en su obra. ¿Es sólo la fragilidad de los soportes o la construcción de la obra toda?

No recuerdo en que contexto mencioné esa idea, pero imagino que dentro de los materiales hay muchas obras que si se mueven en términos de fragilidad. Desde los papeles que he usado para pintar (finos y ligeros, casi translucidos y sin gramaje) a instalaciones con madera, cáscaras de mandarina o mosaicos de lentejas. La gran mayoría, aunque obviemos la fragilidad natural del material, puede que tengan en común un proceso íntimo y manufacturado, donde el hacer implica una carga emocional y temporal que seguramente nos lleve a la idea de frágil.

 

¿Qué recuerdos tiene de su primera muestra individual: Combustión Espontánea?

La recuerdo con mucho cariño no solo por ser mi primera exposición individual sino también porque puse mucha energía en realizarla y para llevarla a cabo rompí con lo que venía trabajando desde mis años de estudiante. El título Una suerte no intencionada ahondaba en la idea de azar y accidente como catalizador de algo nuevo. Con el tiempo creo que eso que intuía como novedoso se fue asentando en una manera de hacer que de alguna manera todavía me acompaña. Esa serie de pinturas sobre papel que miraban al exterior, hacia arriba, para imaginar composiciones y lugares totalmente abstractos, resultó ser el primer paso para mi trabajo posterior y creo que sin esa experiencia no habría conseguido sentirme seguro para desarrollar mi práctica tal como la entiendo hoy.

 

¿Cómo fue la experiencia con el proyecto En ausencia de socorrista?

El comisario de la muestra, Rafa Munárriz, realizó durante varios años exposiciones en su piscina, en la que invitaba a diferentes artistas a sumergir o simplemente dejar flotando las obras que creyeran convenientes para ese proyecto. En esa muestra participamos Víctor Santamarina, Teresa Solar y yo. El carácter escultórico e instalativo del trabajo de Teresa y Víctor se podía acoplar mejor a este tipo de experiencia. En mi caso, la pintura, exigía una dislocación o ruptura. Un gesto de violencia o un desplazamiento hacia la intervención específica. Opté por sumergir un papel plegado pintado con pigmento en polvo y encerrarlo en dos planchas de metacrilato transparente para que la obra se mantuviera estática en el fondo de la piscina. Pensábamos que la obra no duraría más que unas horas, pero no se deterioró nada. En ese sentido creo que podría entenderse como un fracaso alegre, pues la obra estaba pensada para perderse en la exposición y finalmente sobrevivió a todo el proceso.

 

Usted declaro en una entrevista en el ABC: No me siento en posición de intentar convencer a nadie que no sea a mí mismo. ¿Qué alcance tiene este criterio?

Es algo que creo firmemente. Si lo que hago no me sirve a mí en primera instancia, ¿qué sentido tiene intentar convencer o agradar a terceros? Una vez escuché que en una cena en la que se sentaban en la misma mesa artistas, comisarios, coleccionistas, directores de museos, galeristas y críticos, un artista comentaba a otro: “en esta mesa el cuchillo más afilado es el del artista”. Creo que esa frase lo resume bastante bien.

 

Usted ha trabajado en empleos no vinculados con el arte de manera directa. ¿Han ejercido alguna influencia consciente en su obra?

Creo que no. Cuando he trabajado fuera de lo que es mi práctica he vivido con cierta angustia el no poder dedicar todo mi tiempo a estar en el estudio. Aun así no lo veo como algo negativo. Simplemente en ese momento sentía que no quería hacer otra cosa que no fuera trabajar en lo mío.

 

¿Qué puede decirnos del colectivo que formaba con Rodrigo Serna e Israel Larios, relacionado a La Trasera de la Facultad de Bellas Artes de Madrid?

El colectivo Snø en el que trabajamos Rodrigo, Israel y yo, duró casi tres años. Lo montamos cuando nos licenciamos en 2013. En ese momento pensamos que sería bueno organizar encuentros, talleres y conferencias con artistas que nos interesaban dentro del contexto de Madrid y traerlos a la Facultad de Bellas Artes. Intentamos acercar lo que nos hubiera gustado recibir cuando éramos estudiantes. Guardo muy buenos recuerdos de esos momentos con invitados excepcionales como Cristina Anglada, Alfredo Rodríguez, Lluc Baños, Kiko Pérez, Joaquín Jesús Sánchez, Nina Paszkowski o Nacho Martín Silva por mencionar algunos nombres.

 

El vivir en Italia ¿Lo ha vinculado más al paisaje?

He vivido en Italia en dos etapas muy diferentes. La primera fue en Bologna durante 2010-11 en el contexto de las becas Erasmus. Por aquel entonces tenía 21 años y estaba en tercer curso de Bellas Artes. Fue muy bonito y estimulante vivir allí. La segunda vez fue durante 2017-18 en Roma y el motivo fue trabajar durante mi residencia en La Real Academia de España en Roma. En ambos casos viajé mucho y visité todo lo que pude. El paisaje en Italia es una maravilla y cambia muchísimo en cuestión de pocas horas. Podía salir en tren de una ciudad gris, envuelta en una bruma plomiza y pasado un rato estaba rodeado de campos verdes y amarillos con una luz indescriptible. Puede que sí, que el vivir allí, aunque fuese dos años separados, me vinculara al paisaje, pero al mismo tiempo siempre ha estado cerca de mi trabajo y de mi interés personal. He vivido y trabajado en otras ciudades y contextos bien distintos y el nexo que puede unir mi obra está cerca del relato, la imaginación, el encuentro y las sensaciones que nos puede trasladar el paisaje, siendo este muchos y ninguno al mismo tiempo.

 

¿Cómo fue la experiencia de comenzar a trabajar en madera?

Tanto la madera y otros elementos naturales como lentejas, piel de mandarina, cera de abeja, cañas de bambú, cuerdas o fieltros los uso como un desplazamiento lateral desde el centro de mi práctica que es la pintura. Cuando los trabajo no los concibo como esculturas. Son ensamblajes, dibujos o puzles que miran la pintura desde otro lugar. Este puede ser la policromía, las artes decorativas o la ornamentación. También los motivos instalativos y arquitectónicos, como mosaicos, muros esgrafiados, colgantes de lámparas de hierro o vigas estructurales. Existen en estos lugares una serie de líneas, colores, formas y superficies que me llaman poderosamente para trabajar sobre ellos. Hacen que en mi pintura aparezcan otros términos como gravedad, caída, peso o equilibrio. Inevitablemente cuando lo hago aparecen otras connotaciones y la obra pide abarcar otro lugar. Esto lo asumo con gusto y entusiasmo y también con dudas y sorpresas. En definitiva, lo hago por pura necesidad personal, pues me fascina construir, pintar o ensamblar algo que antes no existía y que después de un proceso creativo en el que surgen tantas dudas y emociones, pueda devenir una obra.

 

¿Qué otras diciplinas suma a su obra?

Un poco a raíz de lo que comentaba antes, el uso de otros materiales más alejados de la pintura me ha llevado a hacer instalaciones y planteamientos escultóricos. Pero siempre desde una idea de pintura y dibujo que ocupa un lugar. De todas formas vuelvo una y otra vez a lo mismo, ya que la pintura me atrapa con naturalidad y en mi día a día es lo que más trabajo o en lo que más pienso.

 

Qué relación tiene con las redes: Instagram, Facebook. ¿Las frecuenta?

Si, antes Facebook. Ahora Instagram.

 

¿Cómo se vincula con las curadurías al armar una muestra? ¿Hasta dónde permite una opinión sin sentirse invadido?

Hasta ahora mi experiencia con comisarios ha sido en exposiciones colectivas de varios artistas por lo que hablo únicamente desde esta experiencia. Lo que he vivido ha sido más bien una selección de trabajos en función de un planteamiento teórico y una adhesión al espacio marcada por el contexto y la vinculación con los otros artistas. Me gustaría trabajar en un proyecto que implique un proceso donde ambas voces tengan cabida y eso haga crecer o ampliar mi trabajo desde otra mirada. Con respecto a la pregunta, no tengo ningún problema en observar otras apreciaciones y puntos de vista, al contrario, las veo necesarias y positivas.

 

¿Frecuenta las Ferias de Arte ya sea con su obra o como visitante?

He participado en varias ferias, pero también las he visitado sin exponer en ellas. Aquí, en España, se pone mucho, por no decir toda la atención en ARCO Madrid. Personalmente disfruto la parte más humana de la feria como los montajes, las visitas y los encuentros con amigos y compañeros. Siempre es estimulante.

 

Hay artistas que ven mucha manipulación en el Mercado del Arte. Sea legitimaciones del artista por los precios, el poder de los coleccionistas. ¿Está de acuerdo que existe un poder fuera de los criterios estéticos?

Nuestro trabajo llega a otros pasando por muchos filtros y opiniones. Según unos criterios u otros puede llegar a determinados lugares como galerías, colecciones y museos. Ahora, intentar entender cómo funciona esto no me parece interesante. Me refugio en el ejemplo de artistas que sin estar en esos debates han construido un trabajo bueno y honesto.

 

¿En qué proyecto se encuentra?

En los últimos meses he tenido dos exposiciones individuales y he presentado obras nuevas en ARCO Madrid con las galerías que me representan (The Goma y Nordés). Ahora no tengo ningún proyecto entre manos ni fechas apuntadas. Eso no quita que pase la mayor parte del tiempo en el estudio.