Zeitgeist tropical de Federico Vite. Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2017

0
825

(@metaoscar)

Zeitgeist tropical de Federico Vite fue el libro que el jurado, compuesto por Luis Felipe Lomelí, Héctor Alvarado Días y Ana Clavel, escogió como el ganador de la XVI edición del Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola, organizado por el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara, en colaboración con la Dirección de Artes Escénicas y Literatura de Cultura de la UdeG y la Editorial Universitaria. Se trata de un libro por demás salvaje no sólo por la violencia que vive nuestro país sino por la forma en la que Vite logra atrapar al lector, con unas cuantas palabras, al inicio de cada uno de los 9 cuentos que integran al volumen.

La escritura de Vite se ha empeñado en no convertir a Acapulco en un lugar común, como él mismo ha señalado:

Si piensas en la cantidad de libros que se han escrito sobre Acapulco, la mayoría sólo trata un asunto paisajista. Salvo contadas ocasiones… Hay un libro de un tipo que es italiano que se apellida Piperno que retrata un poco este Acapulco que está golpeando todo el tiempo con no sólo ser turista de sí mismo. Szymborska tiene una serie de poemas en Acapulco. Hay otro escritor alemán que bordea un Acapulco que no ven los latinoamericanos, que no ven los norteamericanos. (Entrevista a Federico Vite por Óscar Alarcón: http://neotraba.com/entrevista-a-federico-vite/)

Es sabido que Acapulco es un lugar cosmopolita para el visitante, de alto contraste para quien lo habita y Federico Vite, después de una serie de correrías, ha retornado al lugar que lo vio nacer para escribir:

La relación es muy violenta porque estoy constantemente reconstruyendo las partes que me hicieron feliz de allá y ya no existen, y las que existen están muy manoseadas. Estoy re construyendo mi ciudad. Y en la medida en que eso pasa me doy cuenta de que la forma de fabularlo es la única que tengo para ejercitar mis emociones.

Es curioso porque estando ahí sigo pensando como si no estuviera, como si escribiera desde fuera: esto ya no existe, y ya no existe.

Acapulco me cambió la vida en todos los aspectos: crecer nadando no es lo mismo que crecer rodeado de nopales y de magueyes, te hace de forma distinta, la sexualidad es distinta, me ha costado mucho trabajo acoplarme. (Entrevista a Federico Vite por Óscar Alarcón: http://neotraba.com/entrevista-a-federico-vite/)

Los dos cuentos que abren Zeitgeist tropical –“Temperatura Local” y “Variaciones musicales sobre la justicia”– nos muestran primer contraste: por una parte leemos la historia de Marlin quien intenta establecer de manera tranquila un food truck en plena costera para vender los mejores antojitos del puerto, pero le resulta imposible pues los sobornos de los trabajadores de la Secretaría de Salubridad y el pago del derecho de piso a quienes controlan la plaza lo llevan a tomar la decisión de abrir sólo por las noches. En una balacera y de manera fortuita, Marlin se ve en la necesidad de convertirse en pozolero –aquel que desaparece cadáveres con sosa cáustica– y su vida cambia. Estamos frente a la violencia pero Vite rompe el lugar común al meternos a la piel del protagonista, quien desde ya reflexiona sobre su nuevo rol: un engranaje dentro de la maquinaria de la venta de drogas, menos agresivo y con mayores ganancias, pues el pozolero sólo deshace a los muertos.

En contraparte, el cuento “Variaciones musicales sobre la justicia” es un cuento en donde vemos el glamour de Acapulco. Si en el primer cuento observamos los barrios bajos, la prostitución, el correr de la droga de manera ilegal, en éste vemos que también existe un mundo en donde todo está permitido. La historia nos muestra el choque cultural entre Puerto Rico y Acapulco, cuando un reggaetonero apodado El Truco se enfrenta a golpes con El Comanche “un judicial costeño con puños de hierro y corazón de poeta” (Vite, 2017: 23) para ver quién resulta el ganador de una disputa personal, primero, y de una musical, después. Quien lo haga deberá cumplir una apuesta: sufrir la humillación pública cuando traicionamos nuestros gustos musicales. ¿Hay algo peor que eso? Cantar una canción de reggaetón es traicionar la herencia de boleros y otros ritmos que nos han heredado nuestros abuelos. Cantar una canción de reggaetón es aceptar que nos están colonizando. Cantar una canción de reggaetón es aceptar la diferencia. En las primeras líneas del cuento se nos da un adelanto sobre el ganador de la batalla: También las cachorras sufren es un disco de boleros grabado por El Truco.

“Últimos atardeceres en el mundo”, es un relato violento no por las acciones sino por la anécdota central que narra: la pérdida de la memoria y el enfrentamiento a la soledad durante las enfermedades. El cuerpo enfermo ha sido materia de estudio por mucho tiempo de la literatura, ya Roberto Bolaño lo anunciaba en la conferencia “Enfermedad+Literatura=Enfermedad”, en su libro El gaucho insufrible. ¿Cuál es nuestra reacción cuando un familiar está enfermo pero depende completamente de nosotros? ¿Cómo lidiamos con la enfermedad y la vejez? ¿Son un estorbo? ¿Hasta dónde cuándo podremos tolerar a esa persona enferma que nos reclama atención, cuáles son los límites de mí mismo frente a la enfermedad? Son las preguntas que intrínsecamente Vite nos plantea en el cuento y el desenlace, está por demás decirlo, se convierte en un acto revelador.

El cuento que le da título al libro muestra a un maestro de filosofía que se pregunta “¿Qué es el hombre?” Y busca las respuestas saliendo de la cotidianeidad: se vuelve jardinero y es en ese oficio en donde encuentra el sentido del hombre común: beber, tener sexo, ver el box con los amigos el sábado, olvidarse de los libros, de las teorías ontológicas y de la academia. Estamos frente a la comparación de dos estilos de vida, sin embargo, no es una comparación para saber quién es mejor, si el filósofo o el jardinero, sino una puesta en escena sobre lo patético que pueden ser las convenciones sociales y la falta de libertad en el matrimonio o en las ideas. Somos creativos en todos los terrenos, pero hay algo que nos lastra, que está más allá del raciocinio y que buscamos a toda costa: ser comunes y corrientes. Olvidar lo extraordinario.

“Casablanca” es un cuento en donde los personajes tienen pensamientos repentinos, lo que los hace parecer más ideas que personas. Además, gracias a esas ideas podemos observar cuadros paisajísticos de Acapulco, que se nos aparecen como si fueran naturalezas muertas. Es un cuento que destila amor y pasión, que hace un paralelismo con la película a la que hace alusión el título del cuento. Vite pone en juego toda su maestría en el lenguaje, es un tremendo generador de imágenes: esos pensamientos que son más que cuerpos nos sitúan en un puerto al que le está lloviendo el plomo de las balas y en medio de ese aguacero, el amor nos hace olvidarnos del dolor que padece el puerto por un instante, nos recuerda que es posible que la ternura surja a mitad de la violencia, que los amantes cumplan su función, que la vida tome su cauce para después regresarnos de manera intempestiva a la realidad a través de las balas. El amor es un oasis ante la violencia.

“El artista” es quizá el cuento más crudo del volumen. Narrado con la calidad propia de quien puede extirpar una lengua –me refiero literalmente al órgano que tenemos en la boca– con bisturí y luego utilizar un cautín para que la víctima no sangre después del proceso de extracción. Vite nos lleva de la mano por un cuento en el que hablar está de más sin embargo es difícil no hablar en un oficio lleno de soplones:

Un hombre fornido abre con las manos los maxilares superior e inferior de la jovencita. Víctor lamenta que la muchacha tenga labios gruesos. Observa el bisturí más largo, las pinzas y el cautín. Hace un enorme esfuerzo por imaginarse al pitbull que desfiguró el rostro de la niña. Ladra. Corta, primero con miedo; luego, al presenciar los intentos de la chica por liberarse, con prisa. Termina la operación más rápido de lo pensado. Usa el cautín eléctrico, conectado a una extensión de luz, para evitar la hemorragia. El bigotón le da un fajo de billetes. (Vite, 2017: 77)

El contraste entre el óleo que se emplea al pintar un cuadro y la sangre de las víctimas cuando se corta la lengua resulta tremendo, la potencia al cuento se la imprime el ritmo con el que Vite utiliza las palabras –otra vez la maestría del acapulqueño al usar el lenguaje– pues parece por momentos que el lector es quien está extirpando las lenguas. Gracias a ello, es posible sentir el sufrimiento de las personas que son mutiladas. La historia da un giro enorme cuando el artista se va de la boca literalmente y sucede un desenlace por demás retorcido pero no por ello menos hermoso dentro de lo grotesco.

“Costa Azul affaire” tiene como tema central la venganza después de la ruptura amorosa entre dos hombres. Uno de ellos, Efigenio, busca extorsionar a su amante, Raúl, quien está casado con Maritza, quien continúa casado con ella porque sólo le importa guardar las apariencias. Es un cuento que pone un acento severo en la historia, asimismo, en la facilidad con la que los personajes se deshacen de sus problemas: matándolos. Es un cuento en el que las sustituciones de las personas están latentes: el amante quiere ocupar el lugar de la esposa y eso genera la acción en el relato. No es el tema homosexual del cuento lo que me sorprendió sino la facilidad con la que se puede desaparecer a la gente en este país. ¿Habrá otro lugar en el mundo en donde ocurra algo similar? Matar es fácil.

El cuento “Archivo de restricción” sale del tono del libro pero no es menos interesante. La posible pelea en los tribunales entre un escritor y una escritora, que fueron pareja y que ahora están al borde de la demanda por difamación, lleva a Vite a describirnos una historia en el medio literario, el cual muchas veces tiene como su mejor tribunal al muro de Facebook donde algunos opinan, otros dan like y los más entran a ver cómo va el chisme de la semana. Es una historia de amor fallido pero que muestra un ángulo diferente y actual: las redes sociales son el juzgado que más miedo genera en nuestros días, ser exhibido en Facebook o en Twitter es uno de los círculos del infierno más temidos por las personas que exponen su vida en esos no lugares. La historia es contada por el abogado de una de las partes, quien parece entender poco de literatura pero sí mucho de venganza: “Veo la luna rojiza. Pienso que algunas personas tienen el corazón así, ingrávido, a punto de ahogarse en las aguas oscuras de la memoria.” (Vite, 2017: 118)

“E tu, come ti chiami?”, historia retorcida, donde un accidente se traduce en el motivo de una venganza –otra más a la cuenta del libro y al número de personas cuyo motor de vida es la revancha. Berenice y Gregorio son dos amantes que tienen constantes encuentros pero no son un par de amantes en condiciones normales: Goyo usa muletas y Berenice es una chica que por largo tiempo lo ha despreciado pero no puede dejarlo. Goyo es mecánico y se ha dado cuenta de la forma en la que Berenice lo desprecia, por eso buscará cualquier medio para mitigar su enojo: el auto de Berenice será el medio para emprender la empresa. Ella sufrirá un accidente, el cual la mandará al hospital sin saber quién fue el causante de ese evento. El sentimiento de venganza desaparecerá apenas Gregorio conozca a Lucinia, una chica italiana que lo ha cautivado y que le hará perder la cabeza, la pulsión que lo mantiene vivo en contra de Berenice. Vite hace parecer en esta historia que la sonoridad del lenguaje es más fuerte que la belleza física de una chica.

Cuando se terminan los 9 cuentos que integran el volumen, el lector puede tener la sensación de que es posible continuar contando historias de este calibre, como si la espiral narrativa de violencia continuara al infinito. Sin embargo, la violencia no es una moda ni un atractivo turístico para visitar Guerrero. La violencia ha permeado tanto en nuestra cotidianidad que a veces es casi imposible detectarla. El mérito en el trabajo de Vite es que ha desmenuzado todo acto cotidiano, que por más normalizado que se encuentre, no debe dejar de señalarse.

Zeitgeist tropical no es un libro de denuncia sino un libro que araña en la profundidad de Acapulco para ofrecernos de forma dolorosa y llena de asombro lo que ocurre en el puerto. Es necesario apuntar que los cuentos de Vite señalan lo que se encuentra más allá de la violencia, que aquellas víctimas tienen nombre y tienen una historia que contarnos, una historia que los ha llevado al lugar en el que comienzan las palabras. Ese es el mérito de Federico Vite: convertirse en un maestro con la pluma para desgranar una minúscula parte de un entramado gigante llamado Acapulco. Y con ello, quizá, entenderemos más a nuestro país.

Vite, Federico,. Zeitgeist tropical. Universidad de Guadalajara. Editorial Universitaria. Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2017. Guadalajara, Jalisco, 2017, 130p.

ISBN 978 607 742 849 7