Walt Whitman: Vida y aventuras de Jack Engle

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La editorial mexicana Aquelarre presenta el primer libro de su catálogo: Vida y aventuras de Jack Engle del escritor estadunidense Walt Whitman (1819-1892). Hay muchas curiosidades que se conjuntan en esta obra: estamos, en primer lugar, frente a una novela de un autor celebrado y conocido por su trabajo con la poesía; además es un rescate bibliográfico hecho por Zachary Turpin, un investigador que, de manera fortuita, siguió unas pistas –en apariencia intrascendentes, hasta llegar a la novela publicada por Whitman en un diario de escasa circulación y firmada con un seudónimo.

La historia de los libros perdidos, de los rescates bibliográficos asombrosos, es un tema que ha generado discusiones, polémicas y, también, nuevas aproximaciones a la historia de la literatura. Si en la actualidad el rescate de una obra perdida es percibido sólo como una nueva forma de obtener dinero de un autor famoso –pensemos en el caso de Roberto Bolaño–, si retrocedemos en el tiempo y quitamos de la ecuación el factor comercial, el panorama se amplía y los textos ofrecen nuevas posibilidades de interpretación. Un primer punto de análisis es, por supuesto, el mercado editorial y su influencia en las decisiones de los autores que, muchas veces, concentran su atención en un género literario porque es el que les abre las puertas de las editoriales a pesar de que su interés y vocación vayan por otros caminos. En el caso de Whitman –reconocido por su obra Hojas de hierba publicado en 1855– su trayectoria como poeta opacó todo su trabajo que abarcó no solo la novela sino la crítica de arte, el periodismo e, incluso, la redacción de un tratado de salud masculina, como se señala en el prólogo de Vida y aventuras de Jack Engle. ¿Qué hubiera pasado si Whitman hubiera tenido fortuna como novelista? Por supuesto, es una pregunta ociosa, pero sirve para mirar, libre de prejuicios, el rescate bibliográfico que presenta Aquelarre Ediciones.

 

La novela de Whitman es un texto que manda señales, en apariencia, contradictorias: si atendemos al nombre parece que estamos ante una novela folletinesca, de largo aliento, en la que ocurren decenas de aventuras protagonizadas por decenas de personajes. Sin embargo, estamos ante una novela corta, casi una nouvelle, que sigue puntualmente la vida –narrada en primera persona– de Jack Engle, un huérfano que vive en las calles hasta que entra a trabajar en un despacho de abogados. El tema y el personaje insinúan que estamos leyendo una novela de iniciación o, al menos, una novela picaresca como Tom Jones de Henry Fielding publicada en 1749 en la que se satiriza la sociedad en la que transcurre la vida del personaje principal. La novela de Whitman es diferente porque tiene una intención más cercana a la moral y a la ética: el personaje va siempre por la senda correcta y enfrenta, con estoicismo, los obstáculos que se interponen para que consiga la felicidad. El antagonista, un abogado que conoce el origen del huérfano– no se sale con la suya y parte al exilio. Al final de la historia, Jack Engle –dueño de una vida próspera y con un feliz matrimonio– mira su fortuna desde la sabiduría de la adultez.

 

Es inevitable hacer un paralelismo entre las novelas de Dickens y la narración de Whitman. Si exceptuamos la extensión de la historia, tenemos muchos puntos en común, sobre todo con Oliver Twist, publicada en 1837: el huérfano que desconoce su origen; el golpe de fortuna que permanece latente, sujeto a las decisiones de personas que pueden, en algún momento, frustrar el destino feliz del desamparado. Al final, como se sabe, el bien triunfa y la recompensa llega para los que actúan de buen corazón. Quizás por la vocación de la poesía, su técnica que busca la exactitud antes que la abundancia, Whitman no entrega un fresco de la sociedad de su época, como lo hicieron Dickens y otros autores, que narraron con muchos detalles las ciudades, las clases sociales, y los barrios marginales por los que deambulaban sus personajes. El poeta sólo busca el bosquejo y la acción precisa. Por esta razón Vida y aventuras de Jack Engle se acerca a la narrativa moderna: en lugar de las fatigosas descripciones, párrafos enteros que usaban los realistas para describir una casa o un paisaje, el autor se enfoca en lo imprescindible para conservar la tensión que debe tener una narración relativamente corta. Ésta, entre otras muchas anotaciones, deja la lectura de la novela perdida de Whitman.

Walt Whitman, Vida y aventuras de Jack Engle, Prólogo de Zachary Turpin, Traducción de Arsinoé Orihuela Alvarado y Arisnoé Orihuela Ochoa, Aquelarre Ediciones, 1era edición 2018, 155 p.