Jorge Luis Herrera: las conductas más primitivas, complicadas y conflictivas de la especie humana

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La creación literaria de Jorge Luis Herrera no deja de sorprenderme. Los diecisiete cuentos que integran roja. (2019) se encuentran vertebrados por las conductas más primitivas, complicadas y conflictivas de la especie humana: la violencia, la agresividad, la inclinación a hacer el mal y la capacidad de infringir sufrimiento.

Desde mi perspectiva como lectora asidua de periódicos impresos, la nota roja o policiaca está vertebrada por un trío indisoluble: la redacción puntual de los encabezados, los detalles de la brevedad de la nota, y la crudeza y espectacularidad de las fotografías que acompañan al texto. En este sentido, es posible detectar ya en la primera y en la cuarta de forros de roja. un claro eco de la triada macabra que conforma esta clase de periodismo: un título breve, una concisa advertencia a los lectores, redactada en escasos quince renglones, y la fotografía de un accidente automovilístico en la que se observan dos cuerpos inertes —uno de un pequeño— y el rostro de cuatro hombres que miran de frente la cámara del reportero de nota roja, quienes pareciera que se acercaron al lugar para “saber qué es lo que había pasado” y “ver cómo habían quedado”, lo que se confirma después, al leer el pie de la foto que aparece en portada y que se reproduce en el interior: “Toda la familia murió cuando chocaron contra un autobús de pasajeros. Cuando tomé la fotografía, vi a todos los mirones viendo dentro del coche para ver lo que había ocurrido” (12). El autor de la fotografía es Enrique Metinides, “El Niño”, el reportero gráfico más joven en la historia de la prensa mexicana —tenía 11 años cuando inició su carrera—, quien llegó a convertirse en “el fotógrafo que hizo de la tragedia un arte”, tal como lo denomina Elia Baltazar[1] y como lo muestra el documental El hombre que vio demasiado, de Trisha Ziff.

En general, roja. permite observar desde el humor negro y la ironía —elementos esenciales de la creación literaria de Jorge Luis Herrera— tanto la crueldad, la frialdad y la ridiculez de la conducta de los seres humanos como la perspectiva de los personajes y del lector, quien, en este caso, juega el rol de observador, de mirón, como los hombres de la fotografía de Metinides.

El primer cuento, “Premonición”, es desde mis intereses personales, profesionales y culturales, el que más llamó mi atención y el que observé con más detalle. Ahí, el narrador describe un fatal episodio en una infancia ficticia del dictador más cruel en la historia. Klara, la madre del pequeño, junto con Eduard, “su actual novio” (13), “pretendían salvar muchas vidas y ahórrale gran sufrimiento a la humanidad” (13), declara Klara en el primer párrafo. Después del ataque con un arma punzocortante, el pequeño fue trasladado al Hospital de la Milicia Austrohúngara, donde estuvo 66 días internado en terapia intensiva… Este texto, por su calidad literaria, forma parte del corpus de obras insertas en la tradición mexicana contemporánea que Dietrich Rall y yo seleccionamos para la Jornada “Zur Darstellung des Nazionalsozialismus in peripheren/postkolonialen Literaturen” que se llevó a cabo en la Europa Universität Flensburg en 2017 y que está actualmente en prensa.

Jorge Luis Herrera disfruta de jugar no sólo con el humor negro, sino también de experimentar en materia de géneros literarios. El padre del “cuentofoto” —género foto-literario propuesto en su libro Viaje por los viajes o Historia de amor entre Maniquí y Rey feo (2018)—[2] no desperdicia el panorama que abren ante nosotros los portales del mundo virtual y redacta, por ejemplo, “Lo desconozco”. Así, desde el portal de La roja. (Noticias con sangre muy roja), el lector puede seguir los pormenores de un supuesto robo en San Pedro Pochutla, Oaxaca: el del recién nacido Rómulo Puñetero García (hijo de Betsabé García y Urías Puñetero), quien al ser arrebatado de los brazos de su madre iba vestido con “un mameluco negro con motivos alusivos a la Segunda Guerra Mundial” (60). Además de a la detallada descripción de la desaparición (la cual va modificándose), el lector tiene acceso a los comentarios externados por los lectores ficticios de la nota firmada por Doña Perfecta Breeskin y el Maza Cuata Veraz (la onomástica de estos personajes es un buen pretexto para subrayar la importancia y presencia del albur en la pragmática de la comunicación en México y en roja.). Por ejemplo, en la nota del 9 de octubre de 2012, Rábano Peluso arremete contra los redactores: “Pinches chismosos, es evidente que inventan buena parte de lo que escriben. ¿Cómo podrían haber averiguado que la tía del bebé es ‘enana, jorobada y trabaja como desnudista en un cabaré’? Además, ponen algunas idioteces que nadie, por muy pendejo que sea, podría tragarse, como lo del mameluco negro, sin albur, de Rómulo Puñetero (QEPD). De cualquier modo son cagadísimos” (64). Entonces Sócrates Mandarino responde defendiendo a los “periodistas” con un argumento contundente: “ignoro que vases tienes para desir lo que digistes se bien que doña perfecta y el maza cuata son polis por eso consiguen injormación pribilejiada” (64). Después, Lupita agotada implora para que la divinidad castigue a los culpables: “Qué Dios (o Batman) se ampare del pequeño desaparecido! Fortaleza para los padres! Amén (LOS RAPTORES SON PUTOS)” (64). Y Prestigioso profeta contesta: “Estos sucesos debían ocurrir así, es la voluntad de Dios. Así está escrito en la Biblia: ‘Y el hermano entregará a la muerte al hermano y el padre al hijo, y se levantarán los hijos contra los padres y los matarán […]” (65).

En otro nivel de lectura, más allá de las historias de los cuentos incluidos en roja. y de las múltiples posibilidades de análisis que ofrecen, debe resaltarse el hecho de que este libro responde literariamente a una época de violencia álgida en México, en la cual, la nota roja ha dejado el tabloide de boulevard y ha escalado al cine, las series de televisión, las revistas especializadas en crímenes, la creación literaria y los portales de internet dedicados a cubrir la nota roja y a presentar la biografía de aquellas personas que, gestadas al interior de nuestras sociedades, se convierten en homicidas o asesinos seriales, llegando así a la casa de junto o al piso más alto de nuestro edificio.

La lectura de roja. me lleva a plantearme varias interrogantes: ¿qué es lo que nos motiva a leer la nota roja? ¿Qué fascinación ejerce sobre nosotros la imagen de un cadáver en la escena del crimen? Como sucede cuando tratamos de aclarar el misterio de la naturaleza humana, las explicaciones son diversas. Lo que me recuerda las reflexiones, por un lado, de Carlos Monsiváis en Los mil y un velorios. Crónica de la nota roja en México, cuando afirma: “En la nota roja la tragedia se vuelve espectáculo, el espectáculo adquiere características sermoneras, se extravía el regaño moral en la fascinación por la trama, el relajo aparece como cuento de la tribu, brota el suspenso de sobremesa […]. Hay en la operación entera un premio soslayado y tolerado: el ejercicio de fantasías brutales y ceremonias de la represión sexual”;[3] y, por otro, las de Gilles Deleuze en su ensayo Presentación de Sacher-Masoch. Lo frío y lo cruel (Amorrortu, 2001), donde afirma que “puesto que el juicio clínico está repleto de prejuicios, es necesario empezar todo por un punto situado fuera de la clínica, el punto literario, desde donde fueron nombradas las perversiones”.[4]

Los diecisiete cuentos de roja. ofrecen la posibilidad de ser leídos en múltiples estratos; por ejemplo, la psicología de los personajes, la sociología de la violencia, la descripción del hecho criminal en su desplegado de detalles. Sin embargo, como lo indica su advertencia, roja. no es un libro para cualquiera; se necesita tener gusto por el humor negro, disfrutar la ironía, conocer el lenguaje soez y el doble sentido, y, sobre todo, recordar que la obra de Jorge Luis Herrera es apta para lectores con un criterio, si no amplio, por lo menos parcialmente libre de prejuicios.

 

Herrera, Jorge Luis. roja. Textofilia, Libros del Marqués/Patronato de Escritores Contemporáneos, México, 2019, 125p.

 

[1] Baltazar, Elia, “Enrique Metinides: el fotógrafo que hizo de la tragedia un arte”, INFOBAE, Ciudad de México, 20 de enero de 2018. Consultada el 5 de marzo de 2020. https://www.infobae.com/america/mexico/2018/01/20/enrique-metinides-el-fotografo-que-hizo-de-la-tragedia-un-arte/

[2] Herrera, Jorge Luis, Viaje por los viajes o Historia de amor entre Maniquí y Rey feo, pról. de Ana V. Clavel, México, Libros del Marqués/Talleres de Arte Contemporáneo, 2018.

[3] Monsiváis, Carlos, Los mil y un velorios. Crónica de la nota roja en México, 2da. ed., México, Asociación Nacional del Libro/Random House Mondadori, 2009, pp. 24-25.

[4] Deleuze, Gilles, Presentación de Sacher-Masoch. Lo frío y lo cruel, Buenos Aires, Amorrortu, 2001, p. 11.