Jerome Rothenberg: Un espacio más hondo

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I move

into a deeper

space

J. R.

 

Para fortuna suya, el lector hispano tiene otra vez consigo una muestra de la poesía de Jerome Rothenberg, uno de los mayores poetas vivos de los Estados Unidos. Nacido en Nueva York en 1931 en una familia de inmigrantes judeopolacos, y habiendo fatigado distintas instancias del decir poético, Rothenberg constituye hoy por hoy una de las figuras más polifacéticas y fecundas de la escena lírica internacional. Lo patenta su labor como autor, traductor, antólogo y, por supuesto, teórico, un lado poco socorrido por los poetas, dado que una cosa es la de ejercer la crítica y otra la de crear tendencia o escuela y abrir derroteros en el ámbito de la poética, encauzando novedosas maneras de leer la poesía de nuestros ancestros y acuñando términos para nombrar esa herencia muchas veces inadvertida por la imperiosidad de una tradición canónica. Desde su debut en la denominada estética de la imagen profunda (deep image), fórmula que contribuyó a definir al comienzo de los años sesenta, hasta la etnopoesía (ethnopoetics), campo legitimado por él mismo durante la década posterior, Jerome Rothenberg convirtió su amplitud de intereses en una forma de ahondamiento en las raíces de la expresión poética. Horizontalidad y verticalidad. Más allá de la escritura, Rothenberg concede al texto un valor sonoro, histriónico y visual que permite la recuperación del sentido de la poesía del pasado remoto como una actividad integral y evocadora; más allá de la letra, el habla; más allá de la semántica, el ritual, la trascendencia de los significados, la tentativa de alteración de este momento en pos de otro.

Y es que la aportación artística de Jerome Rothenberg, toda ella compuesta de poemas, versiones al inglés de idiomas europeos y dialectos amerindios, teatralizaciones, performances y adaptaciones y composiciones acústicas, apunta hacia esa otra tradición, la de la coexistencia de lenguajes que en conjunto o combinados evaden las estructuras predeterminadas, los automatismos y las reducciones de especialidad. Partiendo de la sabiduría popular del folclor y de la innovadora experimentalidad de las vanguardias, Rothenberg aspira a resarcir la regencia de la voz primigenia, insobornable, apegada a la procuración de lo humano esencial a través de una relatoría simple, natural, cuya transparencia se vuelve quizás el mejor cáliz para destilar los misterios del aquí y el ahora, las incógnitas del cosmos y los callejones sin salida del trasmundo. Basta echar un vistazo al título de algunos trabajos suyos de cualquier índole: White Sun Black Sun (1960), Technicians of the Sacred (1968), Origins and Meaning (1968), From a Shaman´s Notebook (1968), Poems for the Game of Silence (1971), Net of Moon, Net of Sun (1971), Shaking the Pumkin (1972), Rain Events (1975), A Vision of the Chariot in Heaven (1976), A Big Jewish Book: Poems and Other Visions of the Jews from Tribal Times to Present (1978), History of Dada as My Muse (1982), Altar Pieces (1982), An Oracle for Delphi (1994), The Book, Spiritual Instrument (1996), Poems for the Millennium (1998). Entre el pensamiento mágico y la clarividencia de la condición poética, entre los mandatos de la modernidad y la piedra de fundación, Jerome Rothenberg ha conferido a su heterogéneo pulso inventivo la búsqueda de lo sustancial.

Las dos colecciones que recoge Testigo & MilagrosA Further Witness y A Poem of Miracles⸺, traducidos por primera ocasión al castellano por el poeta Javier Taboada con fidelidad de contenido y estilo, confirman tales observaciones a la obra de Rothenberg. Ahí están su exposición a la vez penetrante y desenvuelta, su prosodia tersa, aparentemente espontánea, y su preocupación tanto por los rondines de la muerte, sombra invisible, como por el poder de salvación de la comunicación verbal que facilita refrendar el pacto de amor y discernir la delicada frontera que separa los alcances del alma y los de la sensibilidad. La vocación testimonial y el acento colocado en los prodigios del hecho poético, atributos de ambos poemarios, reivindican de sobra la relevancia que Jerome Rothenberg otorga a la palabra, dispositivo para exorcizar los enigmas y las paradojas de la vida, pero también para inducir la emotividad, explorar lo insondable y tensar el hipotético ligamen entre la persona y una fuerza suprema que regula las frecuencias del universo. No obstante, Rothenberg insiste en la coyuntura de la amistad o en la energía de las complicidades afectivas como un baluarte para conjurar, aunque sea de modo iluso o parcial, la enfermedad, el olvido, la desaparición; en suma, el maleficio de la finitud. No resta sino aferrarse al sedimento de la memoria y la solidez de la experiencia, viendo en la acumulación de un presente tangible las esperanzas de la permanencia.

Articulados de quince y veintiséis piezas (y una coda) respectivamente, A Further Witness y A Poem of Miracles congregan un espectro de referencias que destaca por su polaridad lingüística o epocal: Empédocles, Artaud, Han Shan, Amirgen White Knee, Rimbaud, Ikkyu. La pluralidad de la nómina enfatiza la variedad de fuentes y planteamientos que nutren y singularizan el proyecto de Jerome Rothenberg, una suerte de ensambladura multidisciplinaria por la que la poesía se pronuncia disgregada en diferentes bocas. Pero en medio de este bazar de prácticas y resonancias de lo poético, Rothenberg ha desarrollado a la par su propia noción de mesura y proporción, como se aprecia en la extensión de las estancias de ciertos fragmentos de A Further Witness, donde se repite una misma cantidad de líneas; la pauta se evidencia en A Poem of Miracles, con un orden estrófico mantenido a lo largo de la serie que consiste de dos bloques de siete líneas cada uno. El autor genera para sí un recurso encaminado a dosificar, a propósito de la ausencia de puntuación en los poemas, el flujo de conciencia desde el cual el sujeto parlante semeja ponderar cuanto lo circunda, aquello que se asoma y oculta, lo que emerge y se pierde, aquello que está y no está, comprendido en la contradictoria unidad del ser movida por la verdad y la ficción, la percepción y las creencias. Girando en torno a lo fenoménico, y desafiando el irrefutable principio de causa-efecto, Jerome Rothenberg relativiza los opuestos que se reparten las más altas intrigas del individuo y que, sin embargo, le consienten acunar todavía, frente a la materia y el abismo, la perplejidad sobre la que se levanta día a día el portento de lo que sucede y se da por sentado.

La poesía de Rothenberg no es ajena al español ni al genio cultural de dicha lengua. Luego de incidir en el lanzamiento de la legendaria revista El corno emplumado, que imprime The Gorky Poems (1966) en versión de Sergio Mondragón, Jerome Rothenberg inicia con Iberoamérica un diálogo fructífero. En el transcurso de tres decenios participa en festivales y ofrece lecturas en distintos foros de México, mientras el listado de su bibliografía continúa creciendo y conquistando audiencias, en particular la curiosidad de recientes generaciones atraídas por una perspectiva más vasta e incluyente de la enunciación lírica, partidaria de la concordancia entre la caligrafía y la oralidad, el canto y la representación. Así, el siglo XXI le sienta bien a Rothenberg, editándoselo con periodicidad en castellano: A Cruel Nirvana / Un Cruel Nirvana. Poems / Poemas 1980-2000 (2001), Después de Auschwitz y otros poemas (2001), 25 caprichos a partir de Goya (2004, 2011), Siembras y otros poemas (2010), Ojo del testimonio. Escritos selectos 1951-2010 (2010). Los traductores: Heriberto Yépez, Laura Jáuregui, Mercedes Roffé, Antonio Díez Fernández. Testigo y milagros se incorpora, pues, a este historial de valoración y divulgación de la poesía y el ideario poético de Jerome Rothenberg en las dos orillas del Atlántico; vaya, no sólo en México sino igual en España, donde es un poeta de culto. Yo tuve por ejemplo el gusto de reencontrarlo en un recital que brindó en el Ateneu Barcelonès en marzo de 2007. Mas su hechizo con el dominio hispánico remite a mucho antes: aparte de Goya, poetizó inspirado en Lorca, cuya acepción del cante jondo sirvió para conceptualizar la imagen profunda que rigió sus composiciones media centuria atrás. Al publicar de nuevo en español, Rothenberg regresa en el fondo a la semilla porque regresa a la matriz de sus indagaciones.

 

Jerome Rothenberg, Testigo & Milagros, trad. Javier Taboada, Universidad Autónoma de Nuevo León / CETYS Universidad / Matadero, México, 2017, 160 p.