Homero en Cuernavaca: un viaje alrededor de Alfonso Reyes

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Recientemente se ha publicado una nueva edición de Homero en Cuernavaca, libro emblemático del poeta regiomontano Alfonso Reyes. Es relevante esta reedición porque conlleva una doble importancia: por un lado, rescatar una obra que pertenece a una zona no tan conocida de su autor; y por otro, porque la publicación de este libro inaugura las Ediciones Odradek, que se caracterizan por una simbiosis entre gráfica y literatura, así como por un marcado interés en la cultura editorial.

Homero en Cuernavaca es una serie de treinta sonetos compuestos a partir de diversos momentos y personajes de La Iliada que fueron escritos por Reyes paralelamente a su traducción del clásico emprendida en 1948. En este libro se conjugan a un mismo tiempo, la erudición del escritor y su sentido del humor. Ya con Ifigenia Cruel (1923) Reyes había mostrado su capacidad ejemplar para verter al español a los clásicos y reelaborar sobre ellos consiguiendo obras nuevas. Para Reyes, quien creía que la titánica acción de trasladar los hexámetros griegos de Homero al español en verso alejandrino era una tarea que “le mandaba dios”, las traducciones debían de ser legibles, simples, directas, sin los rebuscamientos que tiempos después otros traductores de los clásicos han impuesto como regla haciendo inaccesibles al lector común sus obras. Así, esta otra región de la labor de Alfonso Reyes, hace de Homero en Cuernavaca una sublimación de lo que se podría llamar su poética de la traducción: “La fidelidad ha de ser de obra y no de palabra”. Por lo tanto, no se consentía ningún tipo de transigencia, con la falta de oficio o con el descuido, le importaba mucho conservar el aliento original de la obra que quería traducir para no traicionarla: “Pero adelante con cuidado y prudencia, sin anacronismos, sin deslealtades”. Reyes muestra entonces tal conciencia de este doble trabajo a partir de La Iliada -la traducción y la glosa- que transmite una afortunada dosis de perspicacia e imprime el tono adecuado a sus sonetos. Este libro muestra la faceta de Reyes como poeta, que entre sus muchos recursos cuenta con un uso refinado del humor y la ironía, lo que lo lleva a compenetrarse con los heroicos personajes de La Iliada a los que tanto conoce, despojándolos de esa aura reverencial que comúnmente los rodea, como puede apreciarse en estos dos tercetos del poema titulado “Paris”:

 

Guerrero de opereta y de chiripa,

tu alegórico bulto se disipa

en cuanto te columbra Menelao.

 

Muchos hay como tú que obran portentos

a la hora del baño y los ungüentos,

y al combatir son aire y humo y vaho.

 

Homero en Cuernavaca fue publicado por primera vez en forma parcial en 1949 en la revista Ábside, dirigida por Gabriel Méndez Plancarte, y a partir de entonces ha tenido varias otras ediciones, muchas de ellas inconseguibles. Dos de las últimas han sido llevadas a cabo por Alfonso D’ Aquino, una para la colección La Sombra del Viajero (ICM, 2009) y esta nueva edición bajo el sello de Ediciones Odradek. Ésta, al igual que la de 2009, cuenta con un prólogo escrito por Braulio Hornedo, que ha sido ampliado y actualizado y está nutrido de profusas citas del diario de Reyes que reflejan las motivaciones, circunstancias y anécdotas que lo llevaron a escribir esta obra. A la edición de 2009, que incluía una selección de textos y fotografías, el presente volumen se enriqueció con nuevos poemas y una selección de caricaturas y grabados de Elvira Gascón, que hacen patente el carácter humorístico de esta obra.

Respecto a los dibujos de Elvira Gascón, pintora española exiliada en México desde 1939, creo que puede resultar interesante contar brevemente la forma en que dimos con estas ilustraciones que no habían sido publicadas de nuevo desde 1951. Mientras buscaba en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM textos de José Moreno Villa olvidados en periódicos de los años cuarenta y cincuenta que luego se integrarían a la edición de Canciones a Xochipilli y otros textos mexicanos (Secretaría de Cultura de Morelos, 2016), llamaron mi atención, entre las páginas de un número del suplemento México en la Cultura en homenaje a la traducción de Reyes de la Ilíada (FCE, 1951), estas caricaturas que nunca antes había visto. Al mostrarle a D’ Aquino las fotos que tomé de esos dibujos, me encomendó que buscara más, porque le pareció un material digno de rescatarse. Al volver a ver estas ilustraciones en las páginas de Homero en Cuernavaca, editado por Ediciones Odradek, me asombra ver hasta qué punto aquellos borrosos dibujos que obtuve, se aclararon gracias al trabajo de Marco Antonio Cuevas, quien los sometió a un delicado proceso para restaurar su nitidez, y que acabaron dándole un innegable atractivo gráfico a esta edición.

Desde la ilustración de la portada, en la que las caras de Homero y de Reyes unidas por la mitad, forman un nuevo rostro, hasta las caricaturas del poeta regiomontano ataviado a la usanza griega y ungido por las musas, estas imágenes, en clara armonía con los sonetos jocosos que componen Homero en Cuernavaca, acompañan con gracia el ingenio lúdico de la poesía de Reyes y en conjunto, la selección de dibujos y poemas, permiten al lector solazarse en una lectura placentera de los temas clásicos aclimatados a la literatura mexicana y realzados por el trabajo gráfico de Elvira Gascón.

Esta edición incluye además varios otros sonetos como “Rima imposible” o “Al buen tuntún” y algunos textos en prosa escritos por Reyes durante sus estancias en Cuernavaca en los que se hace evidente su habilidad como poeta y como narrador, como observador y viajero que da testimonio de su peregrinaje. Así, en “Érase un perro”, la estampa realista convertida en fábula conmueve por su sencillez. El tono desenfadado con que inicia la “Divagación de otoño en Cuernavaca” conduce a un análisis de la situación de América Latina en la década de los cincuenta, con opiniones que siguen siendo vigentes. Por último, en “Cuernavaca” el autor asume el papel del viajero que va descubriendo y describiendo con ironía una ciudad llena de matices y personajes pintorescos, como esos niños que “piden limosna en inglés” o “aquellas morenas de por acá [que] se cuelgan adornos de plata, fabricados en Tasco, al gusto de los Estados Unidos”.

Finalmente, esta edición incluye una breve pero significativa serie de fotografías de Alfonso Reyes tomadas en Morelos. De este modo, gracias al material reunido bajo la forma de una colección rara y única, el lector tiene la posibilidad no sólo de gozar de un libro de poesía que hasta ahora era de difícil acceso, sino la de conocer el contexto en el que Alfonso Reyes escribió esta joya de la poesía mexicana en la que los ideales clásicos florecen en la tierra de la eterna primavera, gracias a la incansable labor del poeta regiomontano y universal.

 

Reyes, Alfonso, Homero en Cuernavaca y otros textos, Ediciones Odradek, México, 2020, 128p.