Zeta Yeyati: es posible gozar de obras originales en casa todos los días

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¿Cuándo comenzó a involucrarse en las artes visuales?

Cuando era niño construía mis propios juguetes, autitos, muñecos de trapo y caballitos. Me atraían todos los oficios: el de carpintero, tapicero, sastre, etc. En casa de mis padres miraba una y otra vez los dos libros de arte que había allí. Cuando fui más grande comencé a visitar los museos, a ver en directo las imágenes que había conocido en los libros. Sentía que me encontraba con viejos conocidos.

 

¿Qué artistas lo han influido y por qué?

Los Móviles de Alexander Calder me dieron la libertad necesaria para comenzar; adopté el equilibrio y el movimiento gracias al conocimiento de su obra. También su elección de materiales. Todo el mundo debería conocer “El gran circo de Calder”.

Picasso fue el GRAN inventor, su diversa y prolífica obra me señalaron muchos posibles caminos. Sus cerámicas y sus ensambles son de lo mejor.

Max Ernst, maestro del surrealismo, con sus pinturas, sus collages y su técnica del frotagge. Esa técnica es adorable pues uno puede levantar desde texturas hasta bajo relieves y llevarlos a la tela. De ese modo recorro las ciudades haciendo frotagges. Me suena muy poética la idea.

Antonio Berni, el gran artista argentino. con su temática popular y su surrealismo también marcó varios caminos a seguir, sus ensambles son realmente originales y libres.

 

Usted ha pasado por talleres de artistas muy importantes: Víctor Chab, gran pintor surrealista, Antonio Pujía excelente escultor, también de otros grandes artistas como Omar Gasparinni, Diana Aisemberg. ¿Cómo reconoce esos estudios en su trabajo?

Pasar por talleres de maestros o artistas a los que admiro me sirvió para conocer a las personas, ver y aprender sobre sus técnicas; pero, sobre todo, para saber que son como uno, gente común, gente de trabajo, y así tener el valor de ser un par de ellos.

 

Usted dice: Busco y acumulo en mi taller estos tesoros relegados y, al utilizarlos en una obra, veo una esperanza, una chispa de luz en su existencia. ¿Cuál es su criterio al trabajar con esos materiales que recicla?

El criterio que utilizo es básicamente compositivo, las formas de estos son las que mandan.

Los materiales previamente seleccionados pueden ser telas de tapicería, molduras de metal o de madera, instrumentos musicales, de cuerda o bronces. Con estos elementos compongo mis personajes, los cuales suelen ser magos de galeras altas, mafaldas de pelos locos, reinas cartoneras, caballitos, autitos, guardianes, saludadores, pájaros y demás, todos en tono surrealista.

 

¿Intenta conservar las piezas que encuentra como están, no disimular su deterioro?

No modifico el estado de la pieza, me interesa ese desgaste, a lo sumo le doy una pátina o la pinto. También la modifico diseccionándola y tomando sólo una porción, pero nunca para disimular su deterioro, éste lo aprovecho y lo uso como elemento expresivo.

 

¿Cómo es su proceso creativo al trabajar con materiales que la sociedad ha dado de baja?

El proceso es percibir qué me propone esa pieza y, a partir de ahí, comenzar la construcción de ese ensamble. Por ejemplo, una pata de silla suele ser un auto o el cuerpo de un perro o una parte de un caballo, suelo hacer caballos con medio violín con ruedas, carro-violín; tengo ya mi repertorio de piezas y de personajes en los que investigo e indago con mi propio lenguaje.

 

Hay críticos, investigadores que han denominado a esta práctica creativa como Arte Basura. ¿Está de acuerdo?

No estoy de acuerdo. Vi una frase pintada que decía “Tu basura, mi tesoro”.

Si es arte, no es basura. Nada más discutible que el arte con sus múltiples enfoques, subjetividades y sentidos… Además mucha gente vive de la basura. Hay muchos tipos de recicladores.

 

Por otra parte, la idea de trabajar con material desechable no es nueva. Baste recordar a Duchamp y sus famosos ready made o lo que se conoció como arte povera. ¿Esos caminos lo han influenciado?

Sí. Siempre es bueno saber quién existió y qué hizo antes que uno, sirve para tener un punto de partida más elevado, avanzar más y no creer que estamos inventando algo nuevo. Tenemos una historia y una interacción generacional a la que le sumamos nuestra propia originalidad y creación artística, de este modo hacemos nuestro aporte a la historia del arte y al mundo.

 

¿Cree usted que el contar hoy con materiales desechables, no sólo en la escultura, también en collages y en la pintura misma, es una consecuencia de la crisis económica y de la precariedad?

No creo que las condiciones económicas lleven a los artistas a trabajar con desechos. Esto es una elección, en mi caso la elijo como una postura política. Una toma de conciencia de la importancia de reciclar, recuperar, resignificar y sobre todo, de darle voz a los olvidados aunque sea desde los materiales.

 

¿Qué nuevo significado cree usted que toman los materiales que selecciona, una vez terminada la obra?

El significado es que algo tan insignificante se torna protagonista de una obra de arte. Comienza así una nueva vida, formará luego parte de una exposición, será fotografiada, incluida en un catálogo y adquirida por alguien que la disfrutará.

 

¿Qué lugar ocupa este tipo de esculturas en las Ferias de arte?

El ensamble no es algo nuevo en las ferias de arte, lo novedoso pasa por la originalidad y la creatividad de cada propuesta, desde la fuente de Duchamp, hasta la banana pegada en la pared con una cinta en la feria de Art Bassel, del artista Maurizio Cattelan, como éstas, aparecen infinitas posibilidades de propuestas. No existen más barreras que las de cada artista y las de la galería que lo elige y lo apoya.

 

Mucho se discute y teoriza sobre la función social del arte. ¿Cómo lo social se visualiza en su obra?

Considero que el arte puede tener un compromiso social y yo intento tenerlo. Lo hago desde la elección de mis personajes que son reinas cartoneras, su pelo tiene frotagge hecho sobre alcantarillas y el color se lo doy con alquitrán que recogí de la calle. Hice un coro de cartoneros en cerámica y chapa que denominé La voz de los sin voz. Esto es en relación con el tema de las obras, pero el reciclado como forma de creación también es una posición o una postura. Elijo materiales usados porque tienen una carga de vida que me sirve para mi trabajo.

 

¿Qué parte de esa vida le interesa para su trabajo?

El mango gastado de una herramienta, la tela ajada de un sillón viejo, un pedazo de vajilla de loza son cosas que suelen considerarse basura pero, para mí, ese desgaste habla, me interesa recatarlo y así hablar de “la sobrevida de los objetos”. Ese desgaste, esa carga de vivencias de estos materiales, es de lo que me valgo para desarrollar mi lenguaje. Estos materiales tienen algo de querible, como la piel arrugada de un anciano: uno puede detenerse en un solo pliegue y contar una larga historia.

 

¿De qué manera se genera el humor en su obra?

El surrealismo abrió las puertas, sin este movimiento sería imposible pensar en un serrucho y una taza de porcelana como parte de una misma obra. Esa unión irreverente de objetos despierta risa, o eso creo. También la síntesis de las formas y volúmenes planos son ingredientes de mi receta de arte y humor.

 

Usted es saxofonista y fue fundador de La Mississippi Blues Band y líder de Babel Orkesta ¿Qué experiencia le dejaron?

Desde chico comencé con los instrumentos de viento. Conocí la emoción de crear música y también la comunicación con los otros músicos y con el público. He tocado tango, jazz, blues, rock y folklore multiétnico desde los jardines de infantes de mis hijos hasta el estadio del River Plate, frente a cincuenta mil espectadores; desde los bares orilleros hasta el internacionalmente prestigioso Teatro Colón de Buenos Aires. Conozco los sonidos, el ritmo, la melodía, las luces, la adrenalina, la armonía con los músicos. La música es magnífica. La fuerza que se genera en los escenarios y se expande a las plateas es de una potencia sumamente excepcional. He tenido la suerte de transitar esas experiencias durante varias décadas dándome una sólida autoridad artística. Amo la música y amo el color. Ser músico me sirve para saber cómo buscar fuerza en mi obra visual.

 

¿Cómo ve el mercado del arte, cómo definiría la situación actual del arte?

El mercado del arte es un terreno muy fértil es solo cuestión de saber entrar, de producir una obra atractiva pero, sobre todo, de ¡tener mucha actitud!

Además de las clásicas galerías de arte, existen las ferias de arte, algunas más importantes que otras, estas cuentan con un público internacional que busca adquirir obra. También creció notablemente el “boom” de los nuevos coleccionistas. Esta gente se dio cuenta que no hace falta saber de arte para poder disfrutarlo. Que es posible gozar de obras originales en casa todos los días, que el arte es algo posible y accesible. Tener obra original nos eleva y sube la calidad de nuestra vida.

 

¿En qué proyecto se encuentra?

En este momento me encuentro proyectando mi obra fuera de la Argentina. Montevideo, San Pablo, Miami, París y Shanghái están en mis planes mediante diferentes propuestas. Próximamente estaré, del 6 al 9 de febrero de 2020, en la feria BADA México (Buenos Aires Directo de Artista) que se realiza en la Ciudad de México. Allí podré llevar una buena parte de mi obra y será una gran experiencia en esta nueva etapa internacional.