De Fitzgerald a su editor Maxwell Perkins

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1818

Traducción y nota introductoria de Armando Pinto

 

La primera de las más de 170 cartas que Scott Fitzgerald le escribió a Maxwell Perkins está fechada el 26 de julio de 1919, unos meses antes de que Perkins, editor de Scribners, la editorial a la que Fitzgerald sería fiel toda su vida, publicara el libro que habría de lanzarlo a la fama literaria: This Side of Paradise; la última el 13 de diciembre de 1940, 7 días antes de morir de un ataque al corazón. Resulta paradójico que tanto en la primera como en la última carta que le dirigió a Maxwll Perkins se haga mención de This Side of Paradise, aunque en la primera la novela todavía no ha adquirido su nombre definitivo. Antes tuvo los de The Romantic Egotist y The Education of a Personage. En la última carta, Fitzgerald le pregunta a Perkins en cuánto le vendería las planchas del libro, pues quiere publicarlo por su cuenta. En ese momento, no sólo This Side of Paradise hace mucho que no se encuentra en las librerías, tampoco The Great Gatsby, su obra maestra, o Tender is the Night. En realidad sus novelas jamás fueron un éxito de ventas o, por lo menos, el éxito que él esperaba. Lo que, por lo general, le proporcionaba los ingresos que necesitaba para mantener su elevado nivel de vida era la escritura de cuentos y sobre todo los cuentos que el menospreciaba: los que publicaba en el Saturday Evening Post. En sus momentos de gloría, que casi podrimos circunscribir a la primera década, llegó a recibir de esa publicación hasta 2 500 dólares por cada uno de ellos. Al final de su vida, cuando logra venderlos, apenas 200 dólares. Sus últimos años los vive de su trabajo como guionista en Hollywood, al principio con un salario de 1250 dólares mensuales, luego, pues no le renuevan el contrato, como freelancer, pero incluso en esta calidad el alcohol le impide conservar el trabajo. Y sin embargo se niega a seguir el consejo de sus amigos y trasladar a Zelda, su esposa, del sanatorio mental privado en el que se encuentra internada a uno público o a matricular a su hija Scottie en una escuela pública. El dinero, su carencia de él, es un tema omnipresente en las cartas de Fitzgerald a Perkins, pero no él único. Siempre fue generoso con sus amigos y logra, como lo atestigua su correspondencia, que algunos de ellos, como Hemingway, por ejemplo, sean contratados por Scribner. Su alcoholismo, por supuesto, y Zelda, también aparecen en sus cartas, pero igualmente su preocupación por su escritura, por la suerte comercial de sus libros, lo mismo que su opinión de las novelas y libros de cuentos que se publican en América, en Inglaterra e incluso en Francia.

Las cartas que hemos seleccionado son ejemplares, en el sentido de que en ellas podemos ver abordados todos estos puntos.

 

Great Neck [Long Island]

[Antes del 7 de noviembre de 1923]

Querido Max

Me he metido en un terrible embrollo. Como sabe, durante el mes pasado he estado yendo todos los días a la ciudad, a los ensayos [de The Vegetable,  la obra de teatro de Fitzgerald] y luego por la noche haciendo cambios en el último acto e incluso en los dos primeros. Está en su forma final por fin, y todo mundo de teatro que la ha visto dice que es sensacional. Puse a un lado la novela [The Great Gatsby] hace tres semanas y escribí un cuento, pero fue hecho con tal premura que se nota y Hovey [editor de Metropolitan Magazine] no lo quiso. Estoy tan presionado ahora por el tiempo tratando de escribir otro para él que incluso no iré al juego Harvard-Princeton del sábado. Las funciones comienzan en Atlantic City de este lunes en ocho.

Ayer fui a la American Play Company a tratar de conseguir algún dinero con base en que la obra está en ensayos. Ellos suspiraron y gimieron un poco, pero dijeron que iba contra todas sus reglas.

Estoy al final de la cuerda —como dice la inmortal frase—. Le debo a Scribner Company más de $3 500, incluso después de deducir el pago por la reimpresión de The Beautiful and Damned. Les debo más que antes de que The B. and D. fuera publicado, pero esa cantidad está garantizada por el libro que se encuentra en estos momentos en sus manos.

¿Puede hacerse esto? ¿Puedo cederle a usted los pagos por el derecho de la obra de teatro hasta que el monto total esté liquidado? Pretendo, de cualquier modo, pagar con ellos algo, si hubiera algún margen, a cuenta de la demora de la novela. Pero esto, por lo menos, lo garantizaría.

Lo que necesito para salir de este hoyo son $650.00 lo que me permitirá llegar hasta el día 15, cuando Hovey reciba mi siguiente cuento. En lo único que me apoyo para poder solicitarle esta cantidad adicional es cederle esos derechos hasta cubrir la cantidad pendiente, incluyendo también los intereses por la cantidad total que le debo a usted.

Si no tengo esos $650.00 en el banco el miércoles en la mañana, tendré que empeñar los muebles. Cediéndole a usted los derechos, la cantidad total podrá ser pagada antes del 15 de enero mediante pagos de entre $500.00 y 1100.00 por semana.

Ni siquiera me atreví a ir personalmente, pero por Dios, trate de solucionarlo.

Suyo en el horror,

 

Great Neck, [Long Island]

[Antes del 16 de abril de 1924] 

Querido Max:

Unas pocas palabras más a propósito de nuestra conversación de esta tarde. Si bien tengo planes y esperanzas de terminar mi novela [The Great Gatsby] en junio, usted sabe como resultan a veces las cosas, pero aunque me lleve diez veces más de tiempo no la abandonaré hasta que tenga lo mejor de lo que soy capaz, o incluso, como me siento algunas veces, algo todavía mejor de lo que soy capaz. Mucho de lo que escribí el último verano era bueno, pero fue tan discontinuo que resultaba desigual y, al abordarlo desde un nuevo ángulo, tuve que descartar mucho —en un caso más de 18 mil palabras (parte del cual aparecerá en el Mercury como cuento) [‘Absolution’]. Fue sólo en los últimos cuatro meses que me di cuenta de lo mucho que, bueno, me he deteriorado en los tres últimos años, desde que acabé The Beautiful and Damned. Por supuesto, durante los últimos cuatro meses he trabajado, pero dos años —casi dos años— antes de eso, produje exactamente una obra de teatro, media docena de cuentos y tres o cuatro artículos —un promedio de unas cien palabras al día—. Si hubiera empleado ese tiempo leyendo o viajando o haciendo cualquier cosa —como mantenerme sano— hubiera sido diferente, pero lo malgasté inútilmente, no en el estudio ni en la contemplación, sólo bebiendo y generalmente provocando escándalos. Si hubiera escrito The B. and D. a un promedio de cien palabras por día me hubiera llevado 4 años, así que puede imaginar el efecto moral que ese abismo tuvo en mí.

Lo que intento decirle es que tenga paciencia con el libro y confié en que por fin, o por lo menos por primera vez en años, estoy dando lo mejor de mí. He caído en docenas de malos hábitos de los que estoy tratando de librarme

  1. Pereza
  2. Consultar todo con Zelda. Un hábito terrible; nada debe consultarse con nadie antes de estar terminado
  3. Obsesión con las palabras, dudas, etc., etc., etc., etc.

Siento que hay ahora un poder enorme en mí, mayor al que de cierta forma jamás he tenido, pero funciona caprichosamente y con demasiados pasos en falso porque he hablado demasiado sin la suficiente vida interior para desarrollar la necesaria confianza en mí. Tampoco conozco a nadie que a los 27 años haya usado tanto sus propias experiencias como yo. Copperfield y Pendennis fueron escritos pasados los 40. This Side of Paradise eran tres libros y The B and D. eran dos. Así que en mi nueva novela me sumerjo directamente en el trabajo creativo —nada de invenciones de tercera clase como en mis cuentos, sino la imaginación sostenida de un mundo sincero pero radiante—. Así que piso despacio y con cuidado, algunas veces con considerable angustia. Este libro será una obra conscientemente artística y dependerá de ello como no sucedió con los primeros libros.

Si alguna vez me gano el derecho al descanso otra vez, me aseguraré de no desperdiciarlo como lo desperdicie en el pasado. Por favor créame cuando le digo que estoy dando lo mejor de mí.

Suyo como siempre,

 

Marseille, en route to Paris

[circa 24 de abril de 1925]

Su telegrama me deprimió, espero encontrar mejores noticias en París. Le mandaré un cable desde Lyon. No hay nada qué decir hasta que sepa más. Si el libro [The Great Gatsby] fracasa comercialmente sólo puede ser por una de dos razones o por ambas.

Primero, el título es sólo regular, más malo que bueno.

Segundo y más importante, el libro no contiene ningún personaje femenino importante, y las mujeres controlan hoy día el mercado del libro. No creo que el final triste importe particularmente.

Tiene que vender 20 000 ejemplares para saldar mis deudas con usted. Pienso que lo logrará, pero esperaba que fueran 75 000. Esta semana se sabrá.

Zelda está bien, o casi, pero los gastos de su enfermedad y de traer ese maldito pequeño coche nuestro de vuelta a Francia, lo cual tiene que hacerse por ley, ha destruido el pequeño progreso que había hecho por enderezar las finanzas.

Pase lo que pase, tendré un buen libro de cuentos para el otoño. Por ahora escribiré algunos de pacotilla hasta que haya acumulado lo suficiente para mi próxima novela. Cuando esté terminado y publicado esperaré a ver. Si me mantiene sin más intervalos de basura, continuaré como novelista. Si no lo hace, lo dejaré, volveré a casa, iré a Hollywood y aprenderé el negocio de las películas. No puedo reducir nuestro tren de vida y no puedo soportar esta inseguridad financiera. De cualquier modo no tiene sentido tratar de ser artista si no puedes dar lo mejor de ti. Tuve oportunidad en 1920 de comenzar mi vida en una escala razonable y la perdí y ahora tengo que cumplir el castigo. Luego, tal vez a los 40, pueda comenzar a escribir otra vez sin estas constantes preocupaciones e interrupciones.

Suyo en la depresión,

 

  1. S. Hábleme del libro de Ring. ¿Le dije que pienso que ‘Hair-cut’ era mediocre?
  2. S. Por favor, remita cualquier oferta para el cine a Reynolds.

 

14 rue de Tilsitt

Paris France

[Circa 10 de septiembre de 1925]

Querido Max:

Han surgido varias cosas.

(1) Pienso que el libro de Tom [Samuel Drummond de Thomas Boyd] es mediocre en extremo. No me parece “moderno” (en el mejor sentido), pues es una novela convencional llena de situaciones y tipos convencionales —algo que no menos de dos o tres docenas de americanos pueden hacer. Sus personajes no son más reales que los de, digamos, Drums [novela de James Boyd] y carece del tema fascinante de la última. Tampoco tiene alguna escena comparable con la marcha del ejército revolucionario en las páginas finales de Drums.

(2) Tengo curiosidad por saber las ventas de Ring y de Tom (en términos generales).

(3) Y lo más importante. Cuando su carta dice que Chatto and Windus no pueden publicar Gatsby sino hasta el otoño, ¿significa eso otoño de 1926? Parece increíble, pero si es verdad tengo que protestar, de hecho preferiría que se la ofreciera a Cape (Jonathan) o de plano que no se publicara a que saliera un año y medio después. Muchos de los ingleses cuya opinión es más valiosa la han leído ya. No veo ninguna razón por la que, cuando Lewis y Hergesheimer son publicados simultáneamente en Inglaterra y en América y recogen la cosecha completa de la doble publicidad, mi libro tenga que esperar 18 meses. Espero que el acuerdo con Chatto and Windus no esté definido, si lo está, quisiera que hiciera usted que Kingsley trate de cambiarlo. ¿Por qué no Jonathan Cape? No tengo que decirle lo mucho que deseo que salga lo más tarde esta primavera. Por favor contésteme de inmediato, noté que no está en sus listas de otoño y luego leí con consternación su carta al respecto.

Collins nunca creyó en mí (quiso que escribiera siempre “un largo Offshore Pirate” [título de un cuento de Fitzgerald]) y sé que mi público en Inglaterra es pequeño, pero he recibido suficientes cartas entusiastas para saber que existe.

(4) Reynolds me dice que The Red Book no podrá publicar The Rich Boy (dos partes) hasta los números de enero y febrero. Eso le asegurará una gran prensa, el libro después de un gran éxito de crítica provoca fuertes gritos de los hombres de pequeño calibre. ¿Le gustó The Rich Boy? ¿Y los otros? The Rich boy es el mejor.

(5) ¿Cómo vende Gatsby? ¿20 000 ya?

(6) Adjunto va algo sacado del manuscrito.

(7) La novela [Tender is the Night] será grande

Su amigo como siempre

 

14 rue de Tilsitt

Paris France

 [circa 6 de octubre de 1925]

Querido Max: Su carta del 28 de septiembre no responde mi pregunta sobre Gatsby en Inglaterra. ¿Hay alguna razón por la que Chatto & Windus no puedan publicarla en primavera? Y si creen tan poco en ella que difieren su publicación un año y medio, ¿no estarían dispuestos a cedérsela a Cape? Odio parecer una vieja cascarrabias con esto, Max, pero significa mucho para mí. Gatsby es exactamente el libro que, según los ingleses, los americanos no pueden escribir, ellos elogian a Hergesheimer por casi escribirlo; conozco a media docena de personas influyentes que la respaldarían de inmediato y me parece que merece una oportunidad. Me confunde también que su carta diga que ‘Chatto & Windus y otros editores la admiran pero piensan que su perspectiva es demasiado americana para ser comprendida en Inglaterra.’ ¿Significa que Chatto & Windus no la va a publicar? Estoy en ascuas y contrariado por todo este asunto.

¿Qué tal el libro de Hemingway? [In Our Time] ¿Leyó el último cuento? Le he pedido a Reynolds que le envíe 6 boletos para el estreno de Gatsby si llega a Nueva York. Distribúyalos como guste y si quiere más pídaselos a él.

Estoy ansioso por conocer las cifras de Gatsby (es decir, cuántos se han vendido); también de la reimpresión de Ring pues me siento responsable con usted por esa idea. Si Ring hubiera tenido algo de energía e interés le habría puesto más atención a What of it? para que se vendiera tan bien como The Illiterate Digest.

¿Quién tiene los derechos para América de Open All Night y Closed All Night? Guy Chapman los publicó en Inglaterra. Son magníficos y se podrían vender como pan caliente? ¿No es malísimo el nuevo libro de Anderson [Dark Laughter]?

Como siempre,

 

Villa St Louis

Juan-les-Pins

France

[circa 10 de mayo de 1926]

Querido Max:

El mistral sopla allá fuera como el fin del mundo y la idea de escribir es anatema para mí. Estamos maravillosamente situados en una gran casa en la costa, con la playa y el casino a no más de 100 yardas de distancia y con la perspectiva de un magnifico verano.

Lamento lo de Van Wyck Brooks. Usted mismo se oye un poco deprimido [Perkins le contó que Van Wyck Brooks había perdido la confianza en el libro que estaba escribiendo].

Dreiser estaría loco si dejara a Liveright, aunque entiendo como puede Horace atacarle los nervios. Oí que los derechos para película de An American Tragedy alcanzó los $90 000, pero no lo creo. Gatsby, así parece, se vendió por $50 000. Un agente en la costa se lleva el 10% y Davis, Brady y yo nos dividimos $45 000. Luego tengo que pagarle a Reynolds un 10% más, así que en lugar de $16 666.66 recibo $13 500, o sea, 3 166.66 se van en comisiones a los agentes. Sin embargo no puedo darles la patada. Todo mundo vende películas por medio de un agente y la parte de Reynolds es necesaria mientras yo esté fuera. Pienso que los dibujos para The Sad Young Men están bien. De todos modos le envío dos negativos para ilustraciones. Mándeselos de inmediato para remplazar los otros.

Gracias por la información de la antología de O’Brien. Usted nunca me mencionó lo de una edición barata de Gatsby. No es que me preocupe, soy escéptico en cuanto a ella, pero siento curiosidad de si fue puesta a circular. Dígame lo que piensa de The Sun Also Rises.

No me sorprende que Galworthy no mostrase interés por mis cosas. He descubierto que si no sientes nada por la obra de alguna persona la falta de respuesta es mutua, y salvo por ‘The Apple Tree’ y por extraño que parezca, Saint’s Progress, me deja frío. Sospecho que tuvo alguna desafortunada aventura idílica en su juventud y si asoma en su trabajo llega viva hasta mí. El tema de The Forsyte Saga me parece pomposo. Pero yo lo ‘apruebo’ y personalmente lo aprecio.

¿Ha considerado venir por aquí?

Su amigo siempre,

 

Hotel Rennert

Baltimore, Maryland

[antes del 2 de mayo de 1932]

Querido Max:

La novela de Zelda [Save Me the Waltz] quedó bien, mejorada en todos sentidos. Nueva. Ha eliminado casi totalmente la atmósfera nocturna de los bares clandestinos y nuestro viaje a París. Le gustará a usted. Deberá llegarle en diez días. Estoy demasiado cerca para juzgarla, pero podría ser incluso mejor de lo que creo. Pero le recomiendo dos cosas.

(1)Si le gusta a usted, por favor no le telegrafié sus congratulaciones y por favor mantenga en un tono formal cualquier elogio que considere usted adecuado trasmitirle, es decir, como lo haría usted naturalmente, sin ceder a la tendencia que tiene uno con los inválidos de exagerar nuestra simpatía para animarlos. Esto parece un matiz, pero es importante, en este momento con los doctores, que Zelda no sienta que su aceptación (concediendo siempre que a usted le guste) significará fama inmediata y dinero. Temo que nuestras tendencias críticas en la última década estuvieron llenas de optimismo; descubrimos un Hemingway por cada docena de Callaghans y Caldwells (creo que el último es un fracaso) y probablemente creamos un montón de genios echados a perder que habrían podido ser buenos artesanos. No es que yo lo lamente, si los últimos cinco años revelaron a Ernest, Tom Wolfe y Faulkner valió la pena, pero no estoy suficientemente seguro de la estabilidad presente de su carácter para exponerla a cualquier superlativo. Y si tiene éxito, debe asociarlo con el trabajo realizado de una forma concienzuda, parte de él hecho cuando se está cansado y sin inspiración y parte de él hecho cuando incluso recordar la inspiración original y el ímpetu es un truco psicológico. No tiene 20 años y no es fuerte, y no debe intentar seguir el molde de mis huellas, el cual por supuesto brilla de un modo diferente en su mente.

  • No discuta el contrato con ella hasta que yo haya hablado con usted.

El último cuento de Ring en el Post era patético, una sombra de él, pero me alegra que lo hayan publicado primero y espero que eso aguijonee su orgullo profesional para repetirlo.

El lunes comienzo el artículo para usted. Puede contar con él a finales de la próxima semana.

Ahora, muy importante.

  • Debo tener un reporte de mis regalías de 1931 Ellos insisten.

Pedí un préstamo de $600 en 1931. De él $500 fueron amortizados por mi artículo. Los cien restantes deben aparecer en el reporte de regalías.

  • Como Gatsby no fue colocado con Grosset o Burt, me gustaría tenerlo en la Modern Library. Esta es una idea mía y no he hecho ninguna aproximación, pero imagino que puedo negociarlo. En cuanto ellos se interesen le dejaré las negociaciones a usted. Pero siento que si usted pusiera obstáculos me haría un gran daño y una injusticia. Gatsby es constantemente mencionado entre los libros memorables, pero el hombre que lo pide en una librería con base en dicha mención no lo pedirá una segunda vez. Los libreros no mantienen un título así en existencia y hay una generación completa que no puede conseguirla. Esto ha estado en mi mente durante dos años y debo insistir en que me dé usted una respuesta que no me mantenga despierto por las noches preguntándome en qué benefició a Scribners tenerme representado en una colección de cuentos tan impersonal como la de la Modern Library con un cuento tan flojo, y a Ring, etc. con ninguno. Que ‘casi todos ellos hayan sido autores de Scribner’ fue una curiosa perversión de lo que habría sido materia de orgullo en una actitud de aguafiestas.

Perdone el arrebato, Max. Por favor, escriba contestando todas las preguntas. Dígale a Louis que me gustó su cuento y que espero que se mejore. Las cosas marchan bien ahora para mí. ¿Qué noticias hay de Ernest? ¿Y su libro? [Dead in the afternoon]

Su amigo siempre,

 

La Paix, Rodgers’ Forge

Towson, Maryland

19 de octubre de 1933

Querido Max:

Todo va bien aquí. Los dos primeros capítulos [de Tender is the Night] están listos y comenzaré el tercero esta tarde. Así que pondré la primera sección en el correo el viernes por la noche o el sábado por la mañana. Comprenderá unas 26 000 palabras

Naturalmente, estoy complacido por su gesto de aumentar dos mil dólares. Espero en Dios que el resultado pueda verse en la circulación de la revista, y siento que así será. Las negociaciones con Cosmopolitan se interrumpieron, por supuesto, y Ober [Harold Ober, agente de Fitzgerald] está seguro de que conseguir la liberación por parte de Liberty es sólo cuestión de forma y se está encargando de ello. Creo que necesitaré el dinero un poco más rápido que por mes, digamos $1 000 al recibir la primera sección y después $3 000 cada quincena: Esto último podría no ser necesario, pero los primeros $2 000 sí. Como usted sabe, le debo a Ober dos o tres mil y debo rembolsarlos de modo que pueda anticiparme más para poder concluir la segunda sección y un cuento para el Post. Naturalmente, los pagos por las entregas deben hacerse a él.

Se lo digo de una vez, pero se lo recordaré más tarde. Tengo la idea de que la novela en forma de libro debe levantarse a partir de las pruebas corregidas de las entregas, en ellas reinsertaré las escisiones que hice para el folletín.

Si tiene usted alguna forma de conseguir carteles de ferrocarril sería bueno que lo hiciera. En cuanto a los textos promocionales: creo que no deben ser muchos; le envío a usted nueve [los primeros ocho se han perdido]…

“The Great Gatsby es indudablemente una obra de arte.”

The London Times

En cuanto a T. S. Eliot: Lo que dice está en una carta que me escribió: que la había leído varias veces, que lo había emocionado e interesado más que ninguna otra novela que había visto en los últimos años, tanto inglesa como americana, y también dijo que le parecía que era el primer paso adelante de la novela americana desde Henry James.

Lo he tratado un poco pero no me atrevería a pedirle su aprobación. Si pudiera manejarse de tal forma que no tuviéramos un rechazo, un juicio más calificado al lado del apoyo de Joyce o Gertrude Stein sería incluso mejor.

Por supuesto, pienso que los textos promocionales se han convertido en trivialidades, pero tal vez lo son desde el punto de vista del escritor y el lector lego no comprenda que la devolución de favores está en la base de la mayoría de ellos. Sin embargo, lo dejo en sus manos. No cite todo esto a menos que lo juzgue prudente.

Podemos volver a discutir el asunto de Gatsby en la Modern Library después de que aparezca el anuncio de usted.

Nuevamente gracias por el aumento del precio y recuerde que hasta el final el título será un secreto.

Su amigo siempre,

 

Tengo que decirle que hay que ser cuidadoso al decir que es mi primer libro en siete años para no sugerir que contiene el trabajo de siete años. La gente podría esperar mucho más tanto en volumen como en rango.

Esta novela, mi cuarta, completa mi relato de los años de prosperidad. Podría ser aconsejable acentuar el hecho de que no trata de la depresión. No subraye que trata de americanos en el extranjero, ha habido mucha basura bajo esa bandera.

Nada de exclamatorios “por fin la largamente esperada, etc.” Eso sólo provoca la reacción “Ajá, sí” en la gente.

1307 Park Avenue

Baltimore, Maryland

4 de marzo de 1934

Querido Max:

Confirmando nuestra conversación por teléfono de esta mañana, quisiera que les dijera a los impresores que no interfieran con mi empleo de las cursivas. Si estuviera confundiendo las fuentes sería otro asunto. Sé perfectamente lo que estoy haciendo, y quiero usar las cursivas para dar énfasis y no derrocharlas aceptando la convención para los diarios establecida por Mr. Munsey en 1858. Usted, por supuesto, ha sido terriblemente amable al hacer que sus impresores sigan mis especificaciones, pero en este caso, y bajo las apremiantes condiciones bajo las cuales estamos trabajando, me preocupa que las galeras regresen exactamente con las mismas advertencias que tuvieron las de la revista. Podría usted indicarles de algún modo que, por favor, sigan mi original justamente como lo han estado haciendo, pues ésta es mi última oportunidad con el libro. Quienquiera que esté a cargo del libro debe ser muy paciente, pues a mí, en la novena revisión, sólo de ver cualquier parte de ella me da náuseas. Sin embargo, en este caso particular, yo tengo que insistir mientras que ellos no, y por eso son más propensos a ser descuidados.

Pasando a los otros puntos, espero 1) que los ejemplares de la revista salgan con tiempo de sobra, y 2) que puedan tener la versión de la novela tal como será publicada pues no hay duda de que cada revisión significa una tremenda diferencia en el impacto que causará el libro. Yo, Max, soy, a pesar de de todo, un trabajador incansable. Una vez tuve una conversación con Ernest Hemingway y le dije, contra toda la lógica prevaleciente entonces, que yo era la tortuga y él era la liebre, y ésa es la verdad del asunto: todo lo que he conseguido ha sido gracias a una lucha larga y persistente, mientras que Ernest tiene un toque de genio que le permite producir con facilidad cosas extraordinarias. Yo no tengo esa facilidad. Tengo la facilidad de abaratarme si quiero permitírmelo. Puedo hacer cosas de pacotilla. Modifiqué el otro día la actuación de Clark Gable en la película. Puedo hacer esa clase de cosas tan rápido como cualquier otro pero, cuando decido ser serio, lucho con cada aspecto hasta que me convierto en un lento behemoth (si es que se escribe así), y así será por el resto de mi vida. Como sea, estos aspectos de la lectura de pruebas, etc., son de tremenda importancia para mí. Y puede usted cargarlo todo a mi cuenta, le pagaré todo el trabajo que haya invertido en él.

Como le dije por teléfono, disfruté los elogios de Marjorie Rawling, pero el placer disminuyó de algún modo cuando llamó trivial a mi gente. Otros comentarios elogiosos, algunos de ellos por telegrama, han llegado de escritores de toda América.

En cuanto a la publicidad. Quiero repetirle mi teoría de que todo mundo es absolutamente insensible a la publicidad sensacionalista de cualquier tipo, y puede ser desastroso que su departamento de publicidad pretenda explotar el interés que los intelectuales han mostrado por el libro. La reputación de un libro debe brotar desde dentro y elevarse, tiene que ser un crecimiento natural. No creo que haya comparación entre este libro y The Great Gatsby en cuanto a las ventas. The Great Gatsby tiene en contra su extensión y su interés puramente masculino. Este libro, por el contrario, es un libro de mujer. Pienso que puede, si se le da una oportunidad decente, tener éxito en la medida en que la ficción puede venderse bajo las presentes circunstancias.

Discúlpeme si esta carta tiene un toque dogmático. He vivido tanto en el círculo de este libro y con estos personajes que a menudo me parece que el mundo real no existe, que sólo existen estos personajes, y, a pesar de lo pretenciosas que puedan sonar mis palabras (y, Dios mío, tengo que ser pretencioso con mi trabajo), es un hecho que tanto sus alegrías como sus aflicciones para mí son tan importantes como lo que sucede en la vida real.

Zelda está mejor. Existe la posibilidad de que pueda levantarse para la exhibición de sus pinturas en Pascuas, pero ninguna certidumbre. ¿Todavía piensa que es valido apilar los manuscritos en el aparador? [el aparador de Scribner’s en la Quinta Avenida] Mi instinto no acaba de resolver el problema. ¿Qué piensa usted? ¿No parecerá un poco falso?

Con mis mejores deseos,

[The Garden of Allah Hotel]

[Hollywood, California]

[23 de abril de 1938]

Querido Max:

Recibí sus dos cartas y aprecio su amplitud pues, por el momento, experimento mucho lo californiano y, en consecuencia, he perdido el contacto con Nueva York.

El libro de Marjorie Rawlings me fascinó [The Yearling]. Creo que es aún mejor que South Moon Under y envidio la facilidad con la que construye las escenas de acción, como la tremendamente complicada secuencia de la cacería, la cual yo hubiera delimitado con anticipación, lo que probablemente la hubiera hecho parecer afectada. La suya simplemente fluye; los personajes siguen pensando, hablando, y sintiendo sin detenerse, y uno piensa, habla y siente con ellos.

En cuanto Ernest, estoy fascinado por lo que me cuenta usted de la obra de teatro [The Fifth Column], conmovido de que me recordara en sus premonitorias ultimas palabras [Hemingway tenía el presentimiento de que no volvería de España a donde había partido], y fascinado como siempre por la byroniana intensidad de este hombre. Los Angeles Times publicó dos de sus artículos, pero ninguno de los últimos tres días, y mantengo la esperanza de que ningún proyectil desviado de algún Krupp haya derribado a nuestro más valioso ciudadano. En el correo de ayer llegó una carta del exquisitamente discreto colega suyo Whitney Darrow, o Darrow Whitney, o como quiera que se llame. Nunca me ha agrado mucho ese hombre desde que insistió en vender This Side of Paradise en un dólar cincuenta, lo que me costó unos cinco mil dólares; no me resultó más agradable el otro día cuando fui a una casa y vi que alguien leía Great Modern Short Stories de la Modern Library con un pobre trabajo mío llamado “Act Your Age” al lado de “Youth” de Conrad y “The Killers”, de Ernest, porque Darrow Whitney tenía envidia del copyright.

Su carta me informa que This Side of Paradise ha sido descatalogado. Lo cual, después de 18 años, no me sorprende (después de echarle una ojeada creo que después de Dorian Gray es uno de los libros más divertidos por su desatada falsedad, pero aquí y allá encuentro páginas sumamente vivas y reales): sé que para la generación más joven leer sobre las batallas que nos absorbían entonces y nos parecían sorprendentes resulta demasiado remoto. Para conservarlos, metería un par de abortos para darle color (y tal vez lo haría si tuviera la edad y escribiera otra vez). Sin embargo, quisiera saber qué significa “descatalogado”, ¿Quiere decir que puedo hacer mis propios acuerdos con él? Es decir, si algún editor está interesado en reeditarlo ¿podría avanzar yo mismo, o se convertiría de pronto otra vez en una propiedad valiosa para Darrow Whitney?

Una vez tuve la idea de que Bennet Cerf lo publicara en la Modern Library con un nuevo prefacio. Pero veo en su carta una sugerencia de publicar un libro ómnibus con Paradise, Gatsby y Tender. ¿Qué tan remota es esa idea y por qué debemos olvidarnos de ella? Si voy a estar dos años aquí, como es probable, no me parece conveniente dejar que mi nombre se pierda de vista como sucedió entre Gatsby y Tender, sobre todo ahora que no voy a escribir ni siquiera los cuentos del Post.

He vuelto a la idea de expandir los cuentos sobre Philippe, el caballero de la edad oscura, pero no sé cuándo encontraré tiempo para eso, pues este asombroso negocio pasa zumbando como un rayo y luego, mientras él se prepara, lo deja a uno esperando con una sensación de desaliento, de tener el seguro echado, sin ánimo de emprender ninguna otra cosa. Es, como puede usted imaginar, una extraña conglomeración de unos cuantos hombres agotados haciendo las películas, y más abajo una deprimente multitud de impostores y escritores a sueldo. La consecuencia es que uno de cada dos hombres es un charlatán, nadie confía en nadie y se desperdicia una enorme cantidad de tiempo debido a la desconfianza.

Las relaciones, no sólo con usted sino con Harold y con Lorimer del Saturday Evening Post han sido tan placenteras que incluso trabajando con la gente más agradable de la industria, Eddie Knopf y Hunt Stromberg, siento esa falta de confianza.

Los tiempos difíciles extirpan a muchos incompetentes, pero ellos pululan de vuelta. Herman Mankiewicz, un hombre arruinado que no ha escrito dos página seguidas en dos años, fue finalmente echado por la Metro, ¡y de inmediato recogido por Columbia! Es un compañero simpático que todo mundo quiere y ha sido brillante, pero es contratado porque todos sienten lástima por su mujer, lo cual lo convierte en un obstáculo para hacer buenas películas. Total inflexibilidad con los desamparados, combinada con ultra sentimentalismo. ¡Jesús, qué combinación!

Aún me siento a oscuras con Tom Wolfe, temeroso por él; no imagino verlo marchar solo, pero tampoco puedo verlo a usted sacrificándose en esa lucha constante. Qué momentos ha tenido usted con sus hijos, Max: Ernest en España, yo en Hollywood. Tom convertido artísticamente en un montañés.

Hágame saber su respuesta sobre This Side of Paradise. La carta de Darrow Whitney o Whitney Darrow fue tan sutilmente desagradable que me hace pensar que se sintió personalmente complacido de que el libro fuera descatalogado. Basta de comprar todos los ejemplares de segunda mano. Podría decirle usted que si lo piensa mejor haga lo mismo. Yo tengo un ejemplar en algún lado, pero quisiera un par extra.

Con el afecto de siempre,

C/O Phil Berg Agency

9484 Wilshire Boulevard

Beverly Hills, California

20 de mayo de 1940

Querido Máx:

Le estaba debiendo una carta decente desde hace varios meses. Primero, la de arriba es mi dirección, aunque en este momento estoy a la caza de un pequeño departamento. Estoy en la última semana del trabajo de una película de ocho semanas por la que recibiré $2300.00 No podré pagarle nada de esa suma, ni al gobierno, pero es algo, pues se trata de mi propia película Babylon Revisited y puede ponerme en la fila otra vez. No pude alcanzar el grado como guionista a sueldo Eso, como cualquier otra cosa requiere de cierto experimentado virtuosismo.

¡La radio acaba de anunciar la caída de Saint Quentin! ¡Dios mío! Qué sentido tiene que le haya telegrafiado que André Chamson tiene un éxito cuando la guerra ha pasado a otra etapa convirtiendo su libro en un viejo chiste de una tranquila época ya desaparecida.

Quisiera tener algún libro disponible. Hace un año aproximadamente Scottie les dijo a sus amigos que yo era escritor y descubrieron que no había ningún libro mío en existencia. Ciertamente no es culpa de ustedes. Usted (y Gerald Murphy [Gerald Murphy y su esposa Sara se convirtieron en amigos de Fitzgerald desde que se conocieron en el sur de Francia]) ha sido un amigo en todas las malas temporadas durante estos cinco años. Es divertido ver lo que son los amigos: el golpe de Ernest en “The Snows”, el artículo del mediocre John Bishop en el Virginia Quarterly (una bonita recompensa por los diez años que he estado intentando colocarlo literariamente) y la repentina deserción de Harold en el peor momento, los ha convertido en menos que amigos. Alguna vez creí en la amistad, creía que podía (si no siempre) hacer a la gente feliz y que eso era más agradable que cualquier otra cosa. Ahora incluso eso parece un sueño de paraíso de vodevil barato, una parodia en la cual uno es el eterno cándido.

Profesionalmente, el siguiente paso, lo sé, debo darlo yo. ¿Una edición de 25 centavos mantendría a Gatsby frente a los ojos del público, o el libro es impopular? ¿Ha tenido su oportunidad? ¿Una reimpresión popular en esa colección con un prefacio, no mío sino de uno de sus admiradores —podría escoger a alguno—, lo convertiría en favorito de los salones de clases, de los profesores, de los amantes de la prosa en inglés, de alguien? ¡Pero morir completa e injustamente después de haber dado tanto! Incluso ahora poco de lo que se publica de ficción en América no lleva un leve sello mío. En alguna medida yo fui un original. Recuerdo que tuvimos uno de nuestros pocos e insignificantes desacuerdos cuando dije que nadie a quien le gustara “When Lilacs Last” de Tom Wolfe podría ser muy original. Desde entonces he cambiado mi punto de vista sobre él. Me gusta “Only the Dead” y “Arthur, Garfield, etc., hasta el final. ¿Y dónde estamos Tom, yo y el resto cuando robespierres psicológicos desfilan por las letras americanas llevando a melodramas como Christ in Concrete [de Pietro Di Donato] a la sima, y los muchachos leen a Steinbeck como alguna vez leyeron a Mencken? No he perdido la fe. La gente comprará mi nuevo libro [The Last Tycon, que Fitzgerald no llegó a terminar, murió unos meses después de escribir esta carta] y espero no volver a cometer los mismos errores que con Tender. Cuénteme algo nuevo si tiene usted tiempo. ¿Dónde anda Ernest y qué está haciendo?

Cariños a todo ustedes, de todas las generaciones.