Kukuli Velarde: muy aburrido que alguien me dijera lo que tenía que hacer

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¿Qué la llevó a radicarse en los Estados Unidos?

Hice dos años de estudios sin certificación en el programa de maestria de la UNAM, Academia San Carlos, en México, y aquel del que me enamoré en sus aulas rompió mi corazón con consecuencias insoportables. Quise poner tierra de por medio, y no quería volver al Perú. Cuando somos jóvenes no miramos para atrás, pensando ingenuamente que lo que dejamos, esperará imperecedero nuestro regreso.

 

Su trabajo posee una fuerte influencia del arte colonial. ¿Cómo incorpora esa influencia en un lenguaje contemporáneo?

Somos el producto de lo que vemos. Vivimos inmersos en la estética católica desde el día primero de la invasión. Lo que yo me pregunto, a veces, es ¿cómo puede una ignorarla? Para mi es imposible escapar a su influencia, pero eso no significa que ser parte de esa estética limite el entendimiento de nuestra realidad contemporanea, la realidad social, económica, política. Es en cierta forma, nuestro escenario permanente.

 

En su momento usted fue señalada como una niña prodigio. ¿Pesó esa presión en su formación?

Si, fue demasiada responsabilidad. Siempre añoré la libertad de mis amigas de la escuela.

 

¿Cómo llega a la cerámica?

Por casualidad. Entré en Hunter College de la University City de NY pensando en pintura, el primer semestre de cerámica no me gustó mucho que digamos, pero para el segundo semestre se pergueñaba ya la celebración del quinto centenario de la llegada de Colón y como que me brindó una oportunidad para decir algo, como nunca lo hizo la pintura. Encontré mi voz.

 

Se ha hablado de su trabajo Saquéame, Bebe. ¿Cómo recuerda ese trabajo?

Siempre trabajo en series. Plunder Me, Baby (Saquéame, Papi) me permitió plasmar una idea completa y me dio muchas satisfacciones en varios niveles. Fue una idea cuyo proceso disfruté intensamente, y las chicas siguen dando vueltas por ahí. Un grupo de 5 de ellas acaba de ser exhibido en Londres este año, en la galería de James Freeman. Han estado en Taiwan y en Lima. Ojalá y pudieran ir a México, creo que México y el Perú tienen historias similares y mis muchachas quizas podrían ser apreciadas en esos términos.

 

Se ha hablado también de su serie Corpus. ¿Puede hablarnos de ella?

El proyecto se llama CORPUS: Arte Contemporáneo e Identidad Histórica. Un estudio del Patrimonio Estético Peruano a través del Arte. Se compone de esculturas de cerámica basadas en iconos católicos que conforman una festividad conocida como Corpus Christi en Cusco, Perú. También consiste en un video de las esculturas barrocas que la componen. Este último es parte del proyecto que se presentó el 2015 en la bienal de Mercosul. CORPUS narra la historia de mi país de origen. La colonización y la colonialidad durante siglos han obligado a poblaciones, entre otras cosas, a dejar atrás su sentido estético regional, incluyendo, peligrosamente, la comprensión de su propia belleza personal. La consecuencia es la creencia de que existe una estética universal, a pesar de que en realidad aquella denominada como tal está enraizada en cánones europeos de belleza, los cuales no corresponden a todas las poblaciones del mundo.

CORPUS tiene como objetivo fomentar la reflexión sobre el significado de supervivencia de una cultura en contraste con la existencia de una cultura. Hacer hincapié en la importancia de comprender la historia del Perú, como una continua secuencia de vida, lo que implica comprender las diferencias entre herencia versus apropiación; estética propia versus estética foránea y creación versus repetición. CORPUS también intenta enfatizar dentro de nuestra conversación sobre el arte la existencia de otras estéticas diferentes a la estética occidental, todas merecedoras de respeto.

A la llegada de los conquistadores españoles había 350 Wakas en la ciudad Inka del Cusco. Estas fueron las entidades / lugares sagrados que representaban elementos cósmicos, atmosféricos y terrígenos. Uno de los primeros actos de los colonizadores fue erigir santuarios y templos en cada uno de los lugares sagrados donde estas entidades estaban ubicadas. Posteriormente, en 1572, se estableció la festividad católica española del Corpus Christi, la que desde entonces se celebra anualmente. Durante dicha festividad, quince iconos se movilizan en los hombros de sus fieles en procesión desde sus santuarios. Se dice que algunos de ellos son entidades nativas no cristianas disfrazadas. Por ejemplo, una Virgen María es patrona del granizo y el fuego; y Santiago, el patrón de los soldados españoles, es Illapa: el trueno, el relámpagos y el rayo. El sincretismo a través del cual las entidades precolombinas sobrevivieron ‘ocultas’ es una prueba de la continua lucha entre dos mundos cuya hibridación total nunca se llevo a cabo. Es testimonio a su grandeza y su poder milenario, pero también a su derrota. Irónicamente, su supervivencia también es testimonio de la derrota del conquistador, que no fue capaz de desterrarlas al olvido. El proyecto CORPUS juega con la idea de que cada una de estas esculturas barrocas se ha transmutado en la identidad prehispánica que habita en ellos, que están vivas y bien a pesar de cientos de años de cautiverio. El video CORPUS, presenta los 15 santos que siguen la Eucaristía alrededor de la plaza mayor del Cusco. Cabe rescatar que el proceso de producción de CORPUS se ha llevado a cabo gracias al apoyo del grant Francis and Victoria Bader Fund y la beca Simon Guggenheim otorgados en el 2015.

 

No se sintió seducida por la ilustración. ¿Qué no la seducía de ese arte, siendo usted dibujante?

No. Me parecía muy aburrido que alguien me dijera lo que tenía que hacer. Lo intenté, y los peruanos Boris Vallejo y Pablo Marcos, extraordinario ilustrador el primero y dibujante el segundo, en DC y Marvel quisieron ayudarme. Pero hacer ilustraciones me pareció un suplicio…

 

Háblenos de la influencia de lo femenino en su obra.

Mi madre fue periodista y escritora de profesión. Su hermana ingeniero, mi hermana arquitecta, vengo de una familia en la que las mujeres siempre fueron y son luchadoras y nunca aprendieron a cocinar.

 

Usted también ha incursionado en el video arte. ¿Cómo trabaja con las tecnologías?

Con mucho atrevimiento y poco conocimiento.

 

¿Cree usted que las ferias de arte contribuyen a una mejor relación del artista y el espectador?

No necesariamente. Las circunstancias de una feria son muy complejas, siempre se corre el peligro de confundir las relaciones del público y el artista con las del coleccionista y el artista, al fin se trata de un mercado determinado por aquellos que pueden pagar. Mi trabajo ha estado en ferias pero nunca ha sido un “best seller” sin embargo en una oportunidad presenté una instalación llamada ACOSO con piezas de la serie de PLUNDER ME, BABY en una feria limeña allá por el 2015. Mi interés era primordialmente presentar mi trabajo al público de mi pais. Presenté ACOSO porque me encantaba la idea y fue una gran satisfacción. ACOSO tenía el sonido constante del clickeo de cámaras, como las de los paparazzis, con alumbramientos furtivos de supuestos flashes fotográficos, y mis chicas estaban “enjauladas” en una vitrina de museo arqueológico. Una voz, mi voz, se oia diciendo “Que liiiiindo, bien peruanito, no? Si pues, liiindo”. Me divertí mucho, por supuesto no se vendieron, pero cumplieron a carta cabal el propósito de su presencia.

 

¿Cómo ha encarado sus autorretratos? ¿Tenían todos, o algunos de ellos, un fin previo proyectado?

Depende del material. En PLUNDER ME, BABY, uso mi rostro porque las piezas tienen títulos con palabras abiertamente racistas, provenientes del pais a donde pertenecen las piezas precolombinas que inspiran cada pieza. Sentí la necesidad de usar mi rostro para controlar el mensaje. Si hubieran sido otros rostros, podria entenderse que yo estoba usando términos ofensivos hacia ellos. Usando mi cara, tomaba posesión de dichas palabras. En las pinturas, me interesa ver mi proceso de envejecimiento.

 

¿Continua la voz de su padre, Hernán Velarde, teniendo presencia en su obra?

Cuando niña, mi padre me impuso una responsabilidad demasiado grande para mis años: hacer realidad su sueño. El siempre quizo ser artista. Por eso me fui, para ser yo. Un día, ya bastante mayor, finalmente me di cuenta de que a pesar de toda imperfección humana en su persona, y en la mía, había logrado que yo nunca dudara que era artista. Aunque tuviera dudas de mi capacidad en mis inicios, nunca dudé de serlo, y creo que ese es su mejor legado. Por ende, siempre está presente en todo lo que hago. Por lo demás mi padre era un hombre sumamente carismático, mucha gente lo recuerda con amor.

 

Hay críticos que ven en su obra un desafío a la colonización. ¿Esta de acuerdo con esa mirada de su obra?

Lo es, pero espero que no sea lo único que vean.

 

¿Cómo fue para el artista peruano el momento en que el imperio es conquistado y las demandas estéticas se transformaron?

Creo que la pregunta va mas por “¿cómo es para el artista de cualquier universo cultural el momento en que su entendimiento estético, generado a traves de generaciones de desarrollo cultural es cuestionado, soslayado, ignorado, vapuleado y disminuido despues de una invasión y una conquista?” No lo sé a cabalidad, pero me puedo imaginar el horror. Horror cuya secuela aún vivimos en territorios coloniales donde el impuesto sentido estético occidental de la belleza humana por ejemplo, no nos contemplará nunca como paradigmas. Basta abrir un catálogo de algún almacen o mirar alguna telenovela, para entender que aprendemos que no somos “lindos” si la piel no es clara. Por ello, parte de mi intención es buscar un sentido estético que nos devuelva la certeza de nuestra belleza.

 

¿Qué lugar cree usted que ocupan los museos hoy?

Es una pregunta complicada. Depende del museo. Ha habido extraordinarios cambios en la forma de manejar un discurso histórico respetuoso. Pero falta camino por andar. Hace unos días estuve en Londres y visité el Museo Británico, donde tuve la suerte de ver la piedra Roseta y el grupo escultórico que componía el Partenón. No pude dejar de sentir un poco de tristeza, ver esos ejemplos históricos puntuales fuera de sus lugares de origen, al fin y al cabo, joyas históricas que no sólo hablan de la grandeza de sus creadores sino, sobre todo, del poder político y militar de Gran Bretaña, la que se ha de negar siempre a retornarlos. Una vez fui parte de un panel en una universidad, no sé porqué, fui a dar una conferencia y me sumaron. Era un panel acerca de textileria panameña o algo así. Se habló de textileria tradicional y pre-colombina y su resguardo en museos universitarios. Cuando finalmente tuve la palabra se me ocurrió decir a la sala que la única forma que los museos europeos y estadounidenses se podían quedar con el bagaje cultural físico de otros pueblos era si empezaban a enviar piezas claves de su bagaje cultural físico, en carácter permanente, a nuestros museos. Les dije que el museo de arte de Lima o de Nicaragua, que se yo, cualquier museo en Latinoamérica, Africa o Asia, estarían encantados de recibir Jasper Johns, Velásquez, Picassos, Murillos, Rothkos, en fin, obras de envergadura de su historia linear de arte. Se rieron, les pareció divertido democratizar la exhibición de obras de arte de todos los pueblos, en todos los pueblos. Escucho cosas como “Cómo enviarias arte Iraqí a Iraq, si no pueden cuidarlos propiamente”, y me pone a pensar, claro, se desestabiliza un pais, y luego nos quedamos con sus obras de arte mientras les acusamos de bárbaros, hay algo que no me cuece en esa ecuación…

 

¿Qué tanto usa las redes sociales, Instagram, Facebook u otras?

Las uso bastante, me encanta instagram, tengo mi cuenta ahí: kukuli.velarde

 

¿En qué proyectos se encuentra actualmente?

En cerámica una pequeña serie titulada A MI VIDA. Es una serie de piezas pequeñas con el rostro de mi hija de 7 años, en las poses y situaciones que vivimos interactuando nuestro amor. Una oportunidad que me brindo para poder cargarle y abrazarle, una vez que crezca y se me vaya. Tengo miles de fotos, pero mis brazos no podrán abrazarla en ninguna. Estas piezas se exhibirán cargadas por mujeres. Asimismo son parte de una performance continua en el que planeo pasar a “mi niña” de brazo en brazo, en ocasiones diversas, como un reclamo a la compasíon, buscando solidaridad, porque a los niños y niñas no se puede no protegerlos, no se puede permitir que se les separe de sus padres, que se continue sin reparo ni respeto el horror de la crueldad de destruir universos.

Y a seguir pintando. Yo no soy muy trabajadora, me llevo mi tiempo, me gusta contemplar, disfrutar mi suerte, hasta que una idea me urja y ahí de nuevo, me lleve al ruedo.